| 10/15/2004 12:00:00 AM

Buses urbanos, en la ruta de la modernización

Con inversiones que ascienden a $130.000 millones, varios transportadores del servicio colectivo de pasajeros buscan ponerse a tono con TransMilenio.

Sin hacer mucho ruido, varias empresas de transporte colectivo de Bogotá han invertido en los últimos dos años unos $130.000 millones en la renovación de su parque automotor y en la puesta en marcha de sistemas empresariales inteligentes. Y lo están logrando, gracias a alianzas estratégicas entre ellas mismas, con el sector financiero, con fabricantes de chasis y carrocerías y con empresas de alta tecnología para hacerles seguimiento satelital a los vehículos e implementar sistemas de pago con tarjetas electrónicas. Esta transformación, inimaginable en otra época, forma parte del proceso de modernización del sector que promovió la pasada administración de la capital y la competencia que significó la llegada de un servicio masivo como TransMilenio.

Sin embargo, los propios transportadores tomaron la iniciativa de ir mucho más allá de lo que estaba previsto en el papel. Uno de los ejemplos más significativos en este sentido es el de la Alianza SAT, que conformaron Expreso Bogotano, Transportes Santa Lucía, Sidauto, Sotrandes, Nueva Transportadora de Bogotá, Cotransuba, Transportes Distrito Capital, Unión Temporal Uribe Uribe, Barsa y Transervilujos, para desarrollar entre todos un nuevo concepto del negocio.

El modelo busca, con buses nuevos y diseños exclusivos, pasar del sistema tradicional a uno diferenciado. El primer paso fue tomar conciencia de que sus empresas, con buses viejos, estaban perdiendo valor. Y entender que asumir una administración centralizada, con estos vehículos obsoletos, los llevaría a la quiebra por los altos costos que genera su operación. "La idea es que este modelo se convierta en un complemento de TransMilenio y que opere con unos indicadores de movilidad, seguridad y economías de escala similares a los del transporte masivo", explica Jorge Quinche, presidente de SAT.

Y para apalancar el proyecto, los transportadores encontraron en las compañías de financiamiento comercial al aliado perfecto y por medio de ellas han podido financiar la reposición de 500 buses con una inversión que asciende a $16.000 millones, de los cuales 105 hacen parte de SAT, mientras que otros 100 están en proceso de vinculación. El gerente regional de Leasing del Valle, Miguel Ángel Prieto, explica que mediante una fiducia se recaudan los ingresos diarios de los buses. La fiduciaria, a su vez, se encarga de pagar las obligaciones con las empresas de leasing y con los proveedores y de repartir los excedentes, mientras que el Fondo Nacional de Garantías avala el 50% de la operación. "Este modelo genera valor, porque las empresas cambian sus buses viejos por nuevos, obtienen mayor rentabilidad en la operación pues por su tamaño movilizan más pasajeros (20 sentados y 32 de pie) y cubren rutas inteligentes que complementan las de TransMilenio, aprovechando una capacidad que hoy está subutilizada", dice.

Una vez estructurada la alianza, las empresas transportadoras obtuvieron un gran poder de negociación. De esta manera, pudieron concretar descuentos con los fabricantes de carrocerías, motores y llantas, entre otros insumos, para crear un bus con características parecidas a las de TransMilenio: con puertas amplias por las que se puede entrar y salir tanto por delante como por atrás, iluminados, con sillas cómodas y pasillos espaciosos. Carlos Gutiérrez, gerente comercial de SuperPolo, explica que en el diseño de los nuevos buses se incluyeron novedosos conceptos de ingeniería y seguridad. Reveló que, para el sector en general, han fabricado 475 unidades en el último año. Desde su punto de vista, este modelo organiza las empresas de transporte y las pone a trabajar de una manera racional y paralela con TransMilenio, al ofrecer un transporte seguro y rápido hacia sitios donde no van los articulados ni los alimentadores. "Este proceso le garantiza a la ciudadanía calidad de vida y seguridad y su infraestructura no es tan costosa como la de este servicio masivo".

Luego vino la creación de la marca: Sistema Express, que caracteriza algunos buses de la Alianza SAT. Y como parte de este proceso de modernización, ya están cubriendo varias rutas en un plan piloto que une diferentes extremos de la ciudad y en el cual algunos buses ya tienen implementada la tarjeta prepago, cuentan con 'azafata' que les indica a los pasajeros cómo utilizarla y un altavoz que anuncia el próximo paradero. Además, estos buses cuentan con sistema de rastreo satelital que permite establecer en tiempo real cuál es su ubicación y el número de pasajeros en cada uno de los recorridos. "Estamos desarrollando sistemas inteligentes de transporte colectivo para dejar atrás los problemas que durante años caracterizaron este servicio: sobreoferta, parque automotor obsoleto, infraestructura deficiente y subutilizada, concentración de rutas, guerra del centavo, estructura empresarial inadecuada, tarifas ineficientes, accidentalidad, deterioro urbano y contaminación", señala Óscar Prado, gerente de la Alianza SAT.

Otro hecho que vale la pena destacar de este proceso es que los conductores reciben salarios, prestaciones y seguridad social de acuerdo con la ley, pues otro de los propósitos es acabar con la guerra del centavo. En este caso, los encargados del volante son bachilleres o recibieron algún nivel de educación superior.



Bus de la alegría

Otras empresas de transporte colectivo, que no forman parte de SAT, también están llevando a cabo cambios radicales en sus respectivas organizaciones. Es el caso de Rápido Pensilvania, que desde octubre de 2002 empezó a poner en marcha un plan de modernización administrativa y del que ya forman parte 150 buses nuevos. Bajo este modelo se asume la administración total de este parque automotor, es decir, los dueños ceden su administración a la empresa, la cual maneja una caja única que se encarga de la recolección del producido, del mantenimiento preventivo, de la compra de los repuestos, de la gasolina y de otros insumos, lo que redujo los costos de la operación en un 15%, en promedio.

Al igual que el caso anterior, la financiación de los nuevos vehículos se hizo mediante empresas de leasing, mientras que una fiduciaria se encarga de pagar oportunamente las obligaciones. Esta compañía tiene 800 buses afiliados y la idea es que en tres años se hayan renovado por lo menos 400 y a más largo plazo todos los buses. "Prestar el servicio con buses viejos ya no es rentable y, como toda industria, la del transporte si no se moderniza, desaparece, porque el usuario busca un servicio más eficiente donde se sienta seguro y cómodo", advierte Fredy Gómez, presidente de la compañía.

Al mismo tiempo, la Promotora Universo también emprendió su recorrido hacia la modernización y desde el año pasado asumió la custodia total de su parque automotor, aunque no ha resultado fácil convencer a los propietarios de ceder la administración de sus vehículos. Y poco a poco ha venido prosperando el plan de renovación que comenzó con 26 carros en 2003, mientras que en lo que va corrido del año ha adquirido 40 más. "Todo el personal que forma parte de este plan de renovación es escogido por una compañía especializada en talento humano, la cual también selecciona a los conductores. Una empresa de valores realiza la recolección del producido y una fiduciaria administra los recursos con los que se pagan las obligaciones con las compañías de financiamiento y a proveedores", señala Paola Quevedo, subgerente de la compañía.

Carolina García, gerente regional de Fiduvalle, afirma que la figura del leasing le ha dado seguridad al proceso, porque garantiza una buena administración de los recaudos y el pago oportuno de las deudas adquiridas. "Empezamos administrando el producido de cinco vehículos hace dos años y hoy administramos el de 550 buses, que puede ser de $250.000 por carro al día. El sistema es muy bueno y ha dado muy buenos resultados, al mismo tiempo que ha dinamizado la economía bogotana", asegura García.

Las cifras indican que el transporte colectivo solo ha perdido 20% del mercado total de Bogotá frente a TransMilenio, lo que le representa ingresos nada despreciables por $4.800 millones diarios. Según los entendidos, solo las empresas que se modernicen y desarrollen organizaciones eficientes y rentables se van a quedar con la mayor parte de esta tajada, lo que a su vez está motivando alianzas y la renovación del parque automotor.

Aunque en Bogotá operan 20.000 buses legales, poco a poco todos van a terminar metidos en este proceso de reinvención del negocio, pues como sucede con los taxis, el usuario espera a que pasen los buses nuevos, por lo cual los viejos se están quedando vacíos.
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