| 1/18/2008 12:00:00 AM

Boom de zonas francas

La claridad sobre el régimen de zonas francas hace prever que en 2008 se dispararán los proyectos para beneficiarse de este instrumento. El año pasado se presentaron 23 solicitudes para acogerse a este régimen.

En enero, empresarios de Antioquia le solicitarán al gobierno la autorización para crear la Zona Franca del Valle de Aburrá, que estará ubicada al norte de Medellín, en el municipio de Barbosa. Y a más tardar en marzo, la Zona Franca del Eje Cafetero solicitará una ampliación de 25 hectáreas, porque los terrenos actuales no dan a basto para atender la demanda empresarial por ubicarse en estas áreas. Estos son solo dos ejemplos de los proyectos que están naciendo después de que el gobierno aclaró en octubre pasado los alcances de los estímulos tributarios que otorgan estas áreas de excepción y los requisitos para beneficiarse de ellos.

Con todo y la incertidumbre que generó hasta octubre de 2007 la posibilidad de perder la tarifa única del impuesto de renta gravable del 15%, así como beneficios en aranceles e IVA para quienes se acojan a este régimen, el gobierno recibió el año pasado 23 solicitudes para crear zonas francas permanentes (parques industriales donde se pueden instalar usuarios industriales), zonas francas permanentes especiales (también llamadas uniempresariales) y ampliaciones de las zonas francas ya existentes. Al cierre de esta edición, se habían aprobado nueve nuevas zonas francas, las cuales llevan implícitas inversiones por $605.000 millones y la creación de 9.621 empleos directos, 13.639 indirectos y 8.618 empleos no especificados, de acuerdo con el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.

¿Por qué la proliferación de proyectos bajo esta figura? La respuesta está atada no solo a los incentivos tributarios, sino a que por primera vez quienes queden amparados por este régimen pueden vender sus productos en el país sin perder los beneficios. "Las zonas francas se entendían como de producción para exportación, pero la nueva ley no obliga a que se exporte. Es más bien una ley de promoción de inversiones", explica Carlos Alberto Garay, presidente de Acoplásticos. Por otra parte, "con este régimen Colombia quedó con el mejor esquema tributario de América Latina, solo igualado o superado por los asiáticos", explica Martín Gustavo Ibarra, socio de Araújo Ibarra y Compañía.

Esto se complementa con la posibilidad que tienen las empresas de firmar contratos de estabilidad jurídica, lo que también les permite a los inversionistas blindarse frente a cambios futuros en la legislación. De ahí que la mayoría de empresas que se están instalando bajo esta figura estén tramitando este tipo de acuerdos con el gobierno. Sin embargo, existe preocupación por un proyecto que busca eliminar para los usuarios de zonas francas el beneficio del 40% por inversión en activos fijos reales productivos que existe actualmente para todas las compañías que cumplan los requisitos. De hecho, la sola posibilidad de que esto ocurra ya ha hecho desistir a algunos inversionistas de montar una empresa en zona franca, ya que por el momento, este requisito no se ha incluido en los contratos de estabilidad jurídica. "Sería conveniente mantener el beneficio, porque Centroamérica tiene tarifas más bajas", explica Gustavo Pardo, socio de impuestos de la consultora Ernst& Young.



Los proyectos

El interés de las empresas en las zonas francas permanentes ha hecho que estos parques industriales tengan planes de ampliación y, cuando no tienen terrenos colindantes con el área que ocupan actualmente, estén optando por pedir autorización para crear una nueva zona franca. Tal es el caso de Bogotá, que hoy en día tiene una ocupación de cerca del 96%, por lo que decidió ampliar en 16.500 m2 sus instalaciones y, como esto no es suficiente para la demanda que está previendo y no tiene para dónde más crecer en el sector, está solicitando la creación de la Zona Franca de Occidente, un terreno de 43 hectáreas brutas que funcionará en Mosquera y que demandará una inversión de $20.000 millones. "Estamos enfocando el trabajo comercial en siete sectores: logística, maquinaria eléctrica y electrónica, autopartes y ensamble de vehículos, plásticos, textil-confección, cadena del cuero y productos químicos", explica Juan Pablo Rivera, su presidente.

La Zona Franca de Bogotá también está muy activa operando las zonas francas uniempresariales. Ya opera la cervecería del Valle, de Bavaria -la primera de este tipo que hubo en el país- y está iniciando trabajos en la de Argos, de Cartagena, la de biodiesel en Facatativá, la de Maquiltec, que va a producir alcohol carburante a partir de remolacha en Tuta, Boyacá, y la de Colombina, que tiene una solicitud para crear una en La Paila. Por su parte, la Zona Franca del Pacífico operará la Zona Franca Permanente Especial Agroindustrias del Cauca S.A., ubicada en Guachené, Cauca, que fue autorizada el pasado 20 de diciembre y que, con una inversión de US$20 millones, se dedicará a la fabricación de azúcar refinada.

En el caso de Barranquilla, la zona franca industrial ha crecido 40% en los últimos 18 meses, una dinámica que haría que a finales de 2008 o principios de 2009 el parque no tuviera para dónde más expandirse. Por eso están promoviendo una zona franca internacional en la ciudad, a 20 minutos del puerto. "Va a ser la primera ciudadela industrial de Colombia, porque a su alrededor se va a desarrollar una urbanización de 6.000 viviendas, tendrá estadio de fútbol, de béisbol, piscina, iglesias, hospitales, universidades, colegios y centros de formación tecnológica. Todo estará a la mano y será de última generación", explica César Caro, su presidente. La nueva zona franca tendrá 240 hectáreas, y en la primera etapa (120 hectáreas) se invertirán US$50 millones en urbanismo y US$100 millones en instalaciones físicas.

Paralelo a los parques existentes, se está promoviendo la creación de zonas en otras regiones del país, como es el caso de Antioquia, con la del Valle de Aburrá, que será una zona de 35 hectáreas de carácter múltiple, y de Santa Marta, con el proyecto Tayrona, un terreno de 100 hectáreas a cinco kilómetros del puerto que está pensado para desarrollos logísticos y para la ubicación de clusters alimenticios.

La nueva reglamentación abrió un camino para que el país promueva la inversión a través de la instalación de empresas en parques industriales, o de zonas francas uniempresariales que le permitan a una compañía beneficiarse del régimen, sin importar en qué lugar se encuentre el proyecto. Si se aprobaran las 23 solicitudes que se presentaron el año pasado, se generarían por este concepto inversiones por $2.6 billones y se crearían 22.652 empleos directos y 43 indirectos. Si se logran los objetivos, el nuevo régimen franco podría ser el motor para que se diversifique la inversión en el país.
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