| 1/19/2007 12:00:00 AM

Bancolombia. Lo que les falta

¿Se afectarán los accionistas? ¿Cómo acabará el pleito de la familia Gilinski y Bancolombia

El año comenzó con la noticia de que la Fiscalía General de la Nación ordenó reabrir una investigación penal contra dos ejecutivos de Bancolombia. En 2005, la familia Gilinski, antigua dueña del 70% del Banco de Colombia, solicitó esa medida con una tutela, que pedía incluir unas pruebas recabadas en el exterior y que no se habían considerado en el primer dictamen del Fiscal.
 
La decisión de la Fiscalía causó un gran revuelo en el mercado financiero, porque revivió espectros olvidados, como la posibilidad de que el banco tuviera que pagar indemnizaciones millonarias y porque se ordenó la detención domiciliaria del presidente Jorge Londoño y del vicepresidente Federico Ochoa. La preocupación de los accionistas se reflejó en la caída del precio de las acciones del banco en Colombia (-10%) y en Estados Unidos, donde cotiza en la Bolsa de Nueva York.

Ahora, dos semanas después, con los ejecutivos liberados y reintegrados a sus labores, porque la Fiscalía reconoció haber incurrido en un error al haberlos detenido, se sabe que por ahora ni la propiedad ni los balances de Bancolombia cambiarán. De hecho, el caso se podría cerrar de nuevo pronto si la Corte Constitucional falla a favor de Bancolombia al dejar sin piso la tutela. Pero si prosperan los argumentos de los abogados de la familia Gilinski, una decisión final sobre el caso penal tomaría entre 5 y 8 años.

Por eso, antes de ese tiempo no habrá pagos de indemnizaciones —que de pagarse en acciones al valor alegado por los Gilinski podrían entregarles hasta el 33% del banco—. Tampoco aumentarán las provisiones del banco para cubrir la contingencia de un fallo adverso. Por ello, la capacidad de generación de utilidades y dividendos en la entidad no estará afectada en el corto plazo. Además, las utilidades de 2006 ya estaban hechas cuando empezó el nuevo round de este pleito y, según lo informan voceros del Bancolombia, la política de dividendos no se modificará.

Y en otro frente, según afirman sus voceros, los planes de expansión internacional y el programa estratégico seguirán sin cambios. Esas buenas noticias para los accionistas se reflejan en un alza de casi 8% en el precio de la acción desde su mínimo el 9 de enero hasta mediados del mes.

Visto así, el negocio empezaría a moverse en aguas más mansas en las próximas semanas. Pero esto no borra la pregunta sobre cómo terminará el mayor duelo de derecho financiero del primer decenio del siglo.

Hasta ahora, los resultados en plata muestran una suerte de empate técnico entre las partes. Para cerrar el capítulo civil del pleito, los tribunales de arbitramento condenaron en marzo del año pasado a los Gilinski a pagar $64.000 millones a Bancolombia, y en mayo, al banco a entregarle a la familia una suma muy similar. Por este antecedente, algunas casas de bolsa vaticinan que el desenlace del pleito podría ser un empate.

La nueva etapa

El tema penal para los Gilinski no es sencillo. Pasar por la Fiscalía es solo el primer paso. La resolución del capítulo penal del pleito le corresponde a un juez y con seguridad, el caso iría a un Tribunal y finalmente, a la Corte Suprema de Justicia.

Deben demostrar que hubo una estafa en la valoración de las acciones del BIC, y que no tenían medios para descubrir que el valor del banco no era adecuado. "Eso no es tan sencillo para Jaime Gilinski, que es un avezado hombre de negocios, ya era banquero, y estaba bien asesorado. Además, la relación de intercambio fue avalada por ING Barings", explicó un abogado financiero cercano al Bancolombia.

En las toldas de Gilinski, el abogado Francisco José Sintura señala a favor de su cliente que el BIC ocultó información necesaria para la valoración, sobre la existencia de créditos externos por más de US$300 millones, que luego incorporaron en el balance de Bancolombia y que, de otro lado, hicieron aumentar artificialmente el precio de la acción del BIC en la Bolsa de Nueva York, para que el valor de intercambio fuera desfavorable para los vendedores.

Deben demostrar que, como lo han señalado, "el banco se compró a sí mismo", con dineros que consideran autopréstamos.

De otra parte, deben lograr que el fiscal o el juez que vea el caso desestime la opinión de la Superintendencia Bancaria (hoy Superfinanciera), que señaló en su momento que no había delito en la operación de venta y fusión. Lo usual es que los jueces tomen los conceptos de las superintendencias como uno de los argumentos más importantes, porque es la opinión experta en el tema. Sin embargo, Sintura afirma que se trata de épocas diferentes, con lo que el juez podría tomar una decisión distinta.

Incluso si ganan en esa fase, deben demostrar el valor de los perjuicios, que recibirían a título de indemnización, como víctimas de la presunta estafa. Esta cifra la estiman en algo más de $900.000 millones. Finalmente, deberían hacer valer su tesis de que Bancolombia es solidario en el pago de la indemnización. Esto, porque en general solo las personas naturales pueden ser condenadas en un proceso penal. Las personas jurídicas no delinquen, dicen los abogados. Por supuesto, en derecho no hay resultados asegurados, pero el camino parece largo para los Gilinski y ellos así lo reconocen.

Pero además del desenlace jurídico, hay otros temas que se pueden desprender de este pleito. Algunos piensan que el caso servirá para que los abogados empiecen a considerar temas de mucho fondo. "Saber por ejemplo, cuándo se terminan los pleitos en el país. Hasta cuándo se pueden reabrir casos cerrados", dijo un ex magistrado a Dinero.

Pero también el del poder de la negociación en derecho comercial. "Los problemas entre empresarios se arreglan negociando", señala Sintura. "En este caso, no hubo quién los acercara. Ahora se volvió un lío de honores y pasiones", agrega.
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