| 4/2/2004 12:00:00 AM

Avianca, se enredó el negocio

La intención de Continental de comprar Avianca complica la venta de la aerolínea al grupo brasileño Sinergy. ¿Cuáles son las repercusiones?

Cuando Valores Bavaria y la Federación Nacional de Cafeteros anunciaron con bombos y platillos la venta del 75% de Avianca al grupo brasileño Sinergy, el pasado 18 de marzo, sabían que la operación iba a generar desconcierto en el mundo empresarial. Sinergy era un grupo casi desconocido en el país y con muy poca trayectoria en el sector aeronáutico. Pero no se imaginaron que el anuncio despertaría una vigorosa reacción de Copa-Continental, sociedad con la cual la empresa había estado negociando días antes de cerrar el trato con los brasileños.

El viernes 26 de marzo, durante la audiencia ante el juez de Nueva York que lleva el proceso de Capítulo 11 de Avianca (Ley de Quiebras en Estados Unidos), el abogado de la sociedad Copa-Continental manifestó el interés de su representado en adquirir la aerolínea colombiana, en una salida completamente inusual, ya que estas propuestas se hacen a los accionistas y no al tribunal que lleva el caso.

Aunque atípica, la petición de Copa-Continental evidencia que al entrar en Capítulo 11 los accionistas perdieron autonomía sobre sus decisiones y que quien tiene la última palabra sobre el nuevo inversionista de la aerolínea es el juez. De esta manera, si Avianca no logra convencer a los acreedores y al juez de la idoneidad de Sinergy y de Germán Efromovich, su principal accionista, la operación que se daba por hecha con el grupo brasileño podría ser revertida.



Las consecuencias

Para entender el efecto de la petición de Continental es necesario tener claridad sobre los procedimientos en el Capítulo 11 (ver recuadro). Lo primordial en esta ley de quiebras es garantizar la viabilidad de la empresa y el pago a los acreedores. De ahí la importancia del plan de negocio y del plan de reestructuración que presente la compañía.

Como Avianca necesita garantizar la inyección de recursos, el primer paso era conseguir un inversionista para luego diseñar el plan de reestructuración de las acreencias y elaborar un plan de negocio que le permita a la empresa salir adelante. En otras palabras, establecer qué porcentaje de la deuda les va a pagar a los acreedores, en qué plazo y cuáles van a ser las formas de pago, entre otros temas.

Una vez cerrado el trato con Efromovich, la idea era mirar con el empresario los términos del plan que estableciera una estructura de capital adecuada para la compañía, pero que también se ajustara a los parámetros y límites de inversión de Sinergy. Este plan se presentaría ante el juez y el comité de acreedores, y se esperaba que para agosto el juez y los acreedores lo aprobaran y Avianca pudiera salir de Capítulo 11.

Ahora, si bien el cronograma sigue inmodificado y Avianca obtuvo una prórroga para presentar el plan de reestructuración que incluye las propuestas de Efromovich como nuevo inversionista, cabe la posibilidad de que una vez presentado, Continental quiera llevar uno propio y se genere una competencia entre los dos.



Los beneficiados

Los directos beneficiados con el anuncio de Continental son los acreedores, porque quedaron con la sartén por el mango. Si Avianca quiere que le aprueben la reestructuración de la mano de Efromovich, va a tener que tratarlos mejor y darles condiciones más favorables que si no existiera la propuesta de Continental. Por su parte, si el interés de Continental es serio y presenta su propio programa cuando venza la exclusividad de Avianca, también tendrá que mostrarle zanahorias a este grupo. No se puede olvidar que el plan se aprueba por votación de los acreedores, aunque el juez mantenga la última palabra sobre él.

En total, las acreencias de Avianca suman US$320 millones, de los cuales US$120 millones corresponden al pasivo pensional que no es negociable. A los acreedores internacionales les debe US$140 millones, a los nacionales US$40 millones y tiene unos títulos en poder del público en Estados Unidos por US$20 millones.

La negociación sobre la forma y la cuantía de pago se centrará en los US$180 millones que les debe a los acreedores nacionales y extranjeros, de los cuales los más importantes son las cinco compañías que tienen contratos de leasing de aeronaves, a las que todavía les adeuda US$120 millones.



Y Avianca ¿que?

Obviamente, la flexibilización en las negociaciones con los acreedores tendrá un costo en el plan de negocios y, más concretamente, en la velocidad con la cual los accionistas verán los dividendos por la compra de la aerolínea.

Aunque la corta experiencia de Efromovich en el sector aéreo podría pesar en contra de su oferta, en últimas lo que le importa al juez es que el inversionista sea solvente y cumpla los compromisos que adquirió. En ese sentido, tanto Valores Bavaria como la Federación de Cafeteros se han cuidado de dejar los mecanismos y las cláusulas pertinentes para garantizar que esto sea así.

En el caso de Copa-Continental, la tradición de este jugador es una carta a su favor, aunque podría hacer que Avianca sacrificara su centro de conexiones de Bogotá, ya que no tendría sentido que la aerolínea lo mantuviera, pues su hub de conexiones está en Panamá.

Para Copa-Continental, el hecho de que Efromovich se quede con Avianca representa una amenaza, porque implica que esta aerolínea, que tiene gran aceptación internacional, volvería con fuerza a la competencia por el mercado aéreo, lo que no ha podido hacer en los últimos años debido a su crisis. Esto hace pensar que pasará del anuncio hecho en la corte de Nueva York, a la acción, apenas tenga oportunidad.

Sobre todo si se tiene en cuenta que venía negociando con Avianca, aunque el proceso se truncó porque les exigía a los accionistas, no obstante se retiraran de la compañía, que avalaran el pago del pasivo pensional de US$120 millones si la aerolínea no podía hacerlo en un futuro.

Por el lado de los accionistas, el efecto depende de qué ofrezca Continental. Si bien Efromovich aceptó que Valores Bavaria se retirara de la compañía, Continental no necesariamente aceptará que salga tan rápido como quiere. El caso de la Federación es distinto, porque está interesada en permanecer por un tiempo para recuperar la inversión que hizo en la aerolínea. Sin importar qué se decida, una vez más, el negocio de Avianca se enredó.
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