| 2/16/2007 12:00:00 AM

Avalancha de vinos, che

El año pasado ingresaron al país 58 bodegas de vinos argentinos. Llegan atraídos por un mercado en constante crecimiento y a competir con chilenos, españoles y franceses.

En una apetitosa copa de vino. En eso piensan los productores de esta bebida en Argentina cuando ven el mapa de Colombia. Por eso, hablan en serio cuando dicen que quieren tomarse el mercado colombiano. Y las cifras así lo confirman. El año pasado, por ejemplo, ingresaron al país 58 bodegas de vinos argentinos. Ya lo habían hecho los chilenos, los franceses y los españoles. Esta 'invasión' está motivada por varios factores que convirtieron al país en uno de los nichos con mayor potencial para desarrollar esta categoría: la expansión de las grandes superficies como Carrefour, que llegó a Colombia con todo su portafolio de vinos franceses, el boom gastronómico, el repunte de la hotelería, el hecho de que aquí no hay grandes productores y de que la demanda apenas está despegando.

José Mestre, director de productos de gran consumo de Carrefour, confirma que en los últimos años este segmento ha reportado una tasa de crecimiento del 35%. Explica que en el caso colombiano la cadena introdujo inicialmente vinos franceses de gama baja, lo que hizo que muchas personas tuvieran acceso a vinos que antes solo estaban reservados para ocasiones especiales. La demanda creció y luego se complementó el portafolio con vinos españoles, chilenos y argentinos. Esto jalonó el mercado en general y las demás cadenas también empezaron a abrirles más espacio a los vinos extranjeros.

"Los proveedores están sorprendidos por el desarrollo que ha tenido el vino en Colombia, en especial en los últimos tres años. Los consumidores ya distinguen la calidad entre uno y otro. Los últimos en llegar son los argentinos, que entraron con vinos de una composición agradable. Sin demeritar a los demás, están entre los mejores del mundo y a precios muy competitivos, pues su valor oscila entre $15.000 y $70.000", asegura Mestre, de Carrefour.

Según cifras de los productores argentinos, las ventas a Colombia se incrementaron de US$600.000 en 2002 a US$6 millones en 2006. Otro factor jugó a favor de los gauchos: Colombia les subió los aranceles a los vinos chilenos por diferencias con el azúcar.

La Bodega del Fin del Mundo, situada en la Patagonia, llegó al país en 2005. Su representante Natalia Aprile explica que ahora es posible ingresar al mercado colombiano con arancel cero, lo que dinamizó la llegada de vinos argentinos al país. Sostiene, además, que Colombia tiene un consumo per cápita de 1,5 litros anuales, mientras que en Argentina es de 36 litros. "Esto indica que hay todo por hacer en Colombia, que junto con Brasil, Venezuela y México se convierte en uno de los mercados más apetecidos para conquistar. Entre 2005 y 2006 crecimos 177%, y el 46% de nuestras ventas fue en el canal de supermercados", sostiene la empresaria.

Sorprende el hecho de que Argentina figure entre los 5 primeros productores de vinos del mundo, lista en la que no está Chile. Según Aprile, esto se debe a que en Argentina el consumo interno siempre ha sido mayor, mientras que en Chile la producción se destina al mercado internacional. Pero debido a la crisis económica, el consumo bajó, lo que obligó a que las bodegas gauchas empezaran a buscar mercados potenciales y ahí fue cuando identificaron una gran oportunidad en Colombia.

Las Bodegas Etchart llegaron hace 5 años. Inicialmente, introdujeron un vino joven, pero poco a poco fueron completando toda la gama. Desde entonces, el crecimiento anual ha sido en promedio del 48%. Olga Marín, su representante, sostiene que la buena aceptación de los vinos argentinos en Colombia se debe a que son de primera calidad, tienen precios razonables y un sabor afrutado que les gusta a los consumidores colombianos que prefieren los vinos dulces.

Marín sostiene que Etchart tiene un portafolio de vinos que pueden acompañar perfectamente toda la gastronomía criolla, como los frijoles, el ajiaco, el sancocho, la lechona, el pescado de río, un buen mondongo y hasta una mazamorra chiquita. "Los colombianos tenemos la cultura del vino dulce, que acompañamos con galletas. Pero en el consumo cotidiano del vino en la mesa no existe una firme creencia o convicción de que pueda ser combinado con tanta exquisitez, como sucede en Argentina con la parrillada, en Francia con fondue o en España con las tapas. Por esto, los colombianos no conciben el acompañamiento de una lechona, de una comida típica o simplemente de un manjar nacional con esta bebida", dice.

Una de las bodegas de llegada más reciente es Terraza de los Andes. Su distribución estará a cargo de Diageo Colombia. Juan Sergio Valcárcel, gerente de mercadeo, explica que una de las principales fortalezas de los productores argentinos radica en la innovación, en la creatividad que tienen para sacar vinos de diferentes sabores y texturas y para cosechar uvas especiales como las que se dan en la región de Mendoza, donde está ubicada esta casa vinícola.

Terrazas de los Andes nació en los inicios de los años 90, y aunque tiene una corta historia, cuenta con la experiencia de la casa Moët & Chandon. La bodega está ubicada en Luján de Cuyo. Allí se fundó, en 1960, Chandon Argentina para la producción de espumantes. El nacimiento de Terraza de los Andes se produjo después de décadas de estudiar el comportamiento de la uva a diferentes alturas. Fueron sus enólogos, precisamente, los que descubrieron que la cepa Syrah da sus mejores frutos a 800 metros sobre el nivel del mar, la Cabernet Sauvignon a 980 metros, la Malbec a 1.067 y la Chardonnay a 1.200 metros.

Sandra Stiassni, gerente de vinos de Diageo, explica que Latinoamérica y el Caribe reciben el 55% de las exportaciones de Argentina. "En el caso de Terrazas de los Andes son vinos con una esmerada y reducida producción. Hace unos años, un vino de tan alta calidad no hubiera sido apreciado en Colombia, pero el consumidor ha cambiado mucho. Hoy, el colombiano sabe elegir un vino, habla de él con propiedad y lo disfruta con conocimiento y con criterio", asegura.

Según un informe de coyuntura de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, Argentina es el quinto productor mundial con el 5%, detrás de Italia, Francia, España y Estados Unidos. El país es sexto en cuanto a superficie sembrada, y ahora comparte con Chile el quinto lugar en el ranking de exportadores. Sin duda, Colombia figura en un lugar importante en el plan de expansión que emprendió la industria vinícola argentina, que está dispuesta a 'beberse' el mercado colombiano.

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