| 9/21/2010 3:35:00 PM

Autogeneración: situación variopinta

La contribución del 20% en el pago del servicio de energía a los industriales para atender subsidios fue uno de los motores para que la generación propia tomara impulso. Hoy, ante su eventual desmonte, el mercado se podría desestimular. Hay otras oportunidades bajo nuevos modelos. ¿Qué viene?

Para 2007, cálculos de la Andi establecían que las empresas industriales en el país tenían cerca de 800 megavatios instalados para la autogeneración y cogeneración de energía. Hoy, si bien no hay datos actualizados, se estima que esa cifra puede acercarse a los 1.300 megavatios; es decir, casi el 10% de la capacidad instalada en el país en la actualidad.

Este incremento se justifica, básicamente, por dos grandes razones. La primera, para salirle al paso al pago de una contribución del 20% que tienen que hacer las empresas industriales al contratar sus servicios de energía para atender los subsidios de los estratos de más bajos recursos.

Y, la segunda, que va desde el aprovechamiento de elementos que se generan en la producción -como el vapor- para generar energía, en un esquema de cogeneración, hasta atender las necesidades de un sector creciente y que está en pleno boom, como el petrolero. Uno de los principales autogeneradores es Ecopetrol, empresa a la que se le calculan cerca de 500 megavatios instalados, y que contrata parte de esta autogeneración con terceros. Para este sector es clave la generación propia, pues sus sitios de operación están ubicados en zonas que no están interconectadas o donde el servicio es inestable.

"Además de los costos, lo que se busca es mayor calidad en el suministro. Si bien en estos requerimientos el sector eléctrico ha mejorado bastante, cualquier apagón impacta los procesos de producción", dice Daniel Vicente Romero, director de la Cámara de Grandes Consumidores de la Andi.

Hoy, la autogeneración se enfrenta a una situación variopinta. Por un lado, la regulación que, paradójicamente en el pasado le dio impulso, podría retirarse. El actual gobierno trabaja en el desmonte de la contribución del 20%. Y, por otro, mercados en crecimiento como el petrolero y el minero le abren una oportunidad de negocio. Además, si son procesos ambientalmente amigables, podrían generar nuevos beneficios, como la venta de certificados de reducción de emisiones.

Hacia el futuro, el papel de la autogeneración podría ser incluso más protagónico, si avanza la iniciativa de los empresarios y proveedores, que consiste en que los excedentes que generan las plantas puedan colocarse en el mercado de energía nacional.

Las oportunidades

El desarrollo de la industria petrolera y la expansión minera son motores del crecimiento económico del país. "Hay sitios donde se extrae crudo, pero no hay red de energía que suministre el servicio", dice Roberto Yepes, gerente del negocio de energía de General Electric (GE) para Colombia, Ecuador y Perú.

Varias empresas están desarrollando servicios de energía, apalancados en proveedores internacionales, que ofrecen soluciones a la medida de las necesidades de las empresas, bajo un modelo de outsourcing de energía en el cual el cliente paga solo por los kilovatios demandados. "Ante la posibilidad de autogeneración y cogeneración por terceros, las empresas industriales buscan enfocarse en su core business y están identificando proveedores de energía que les surtan el servicio sin preocuparse por él", señala Mario Jaramillo, vicepresidente de energía de Siemens en Colombia.

Mecánicos Asociados (Masa), una empresa de servicios petroleros que facturó el año pasado más de $220.000 millones, incluyó este servicio como una de sus unidades de negocio. "Hoy representa cerca del 12% de los ingresos de Masa. A futuro, puede llegar a pesar más de la mitad. Son contratos de largo plazo que van de 8 a 15 años", dice Diego Villegas, vicepresidente de Masa. Esta compañía es socia en dos proyectos de autogeneración para Ecopetrol, donde se han invertido cerca de US$57 millones en la instalación de 36 megavatios y en una planta con capacidad para tratar 10 millones de pies cúbicos de gas y recuperar alrededor de mil barriles por día de condensados, en campos de la petrolera.

La operación tiene un atractivo adicional: permite utilizar, para la generación de energía, el gas que antes las petroleras quemaban. Así, se pueden realizar ventas de certificados de reducción de emisiones. De hecho, la planta Dina que tiene Masa en el Huila actualmente está en proceso de certificación como un proyecto de Mecanismo de Desarrollo Limpio.

De otro lado, Genser Power, por ejemplo, opera bajo dos esquemas: uno, en el que el cliente efectúa la inversión y esta empresa desarrolla el proyecto; y dos, la venta de energía que funciona como un outsourcing. "Estos dos modelos representan cerca del 90% de los ingresos de Genser Power", dice Pablo Tribin, presidente de la compañía.

El futuro

Según Romero, de la Andi, la autogeneración ha sido vista como una competencia desleal al sistema de generación tradicional. "Realmente no hay ninguna variable que permita decir que la autogeneración, y particularmente la venta de los excedentes de la autogeneración -que en Colombia no está permitida- sea competencia desleal para el sistema de generación", puntualiza.

Para Villegas, de Masa, la autogeneración debe tener una visión de futuro. "Primero, es un tema de seguridad energética, pues la energía no va a estar concentrada en pocos sitios, lo que se conoce como 'energía distribuida'. Segundo, se puede tener una capacidad instalada muy grande en poco tiempo que permita atender en el corto plazo demandas crecientes; y, tercero, para 2018 deben entrar en operación diferentes proyectos de generación de energía que se entregaron en el proceso de subasta. Sin embargo, conociendo los antecedentes en la ejecución y las demoras que se dan en este tipo de proyectos, este riesgo se podría disminuir con una ley que promueva la autogeneración y que esté más orientada al libre mercado", explica Villegas.

¿En qué va la agenda? En la actualidad, el Gobierno estudia la posibilidad de desmontar la contribución del 20%. "Es posible que esta eliminación le quite competitividad a los proyectos de autogeneración, pero retirarlo tiene sentido desde el punto de vista técnico porque es un lastre que se le genera a la industria", dice Alejandro Castañeda, subdirector de energía del Departamento Nacional de Planeación (DNP).

Además, la autogeneración es un tema que está planteado en la propuesta de gobierno del presidente Santos. "Tendremos que discutirlo con el Ministerio de Minas para ver cómo se enmarca dentro del Plan de Desarrollo. Frente a la posibilidad de vender excedentes, es un tema que se debe discutir también en este escenario para determinar hasta qué punto es conveniente o no para el mercado", agrega Castañeda.

Casi en silencio, la autogeneración ha venido creciendo en el país y hoy protagoniza no solo el desarrollo de nuevos servicios sino también la posibilidad de atender el mercado, para lo cual -como lo dice un reciente estudio de Fedesarrollo- se le debe permitir vender sus excedentes a la red y eliminar las restricciones que le permitan transar con cualquier agente del mercado. La estrategia del Gobierno definirá el norte.

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