| 3/28/2008 12:00:00 AM

Así será el nuevo El Dorado

Dinero conoció los detalles del nuevo terminal de pasajeros de Bogotá, que se construirá por etapas hasta 2012, luego de que el consorcio Opaín y la Aerovicil conciliaran.

Nada de retazos. Esa fue la tesis que finalmente se impuso en el proceso de conciliación que le dio la razón a Opaín, el consorcio que se quedó con la concesión del aeropuerto El Dorado, la cual contó con la intermediación del vicepresidente Francisco Santos. Desde un principio, el consorcio insistió en una propuesta que consistía en demoler el actual terminal de pasajeros y construir uno totalmente nuevo, que según ellos responda a las normas modernas en materia de arquitectura, sismorresistencia y construcción de terminales aéreos internacionales. La maqueta inicial que desarrolló el consorcio, incluso ganó un premio internacional de arquitectura.

Según el gerente de Opaín, Jorge Alejando Chaves, en los pliegos de condiciones y el contrato que se encuentra en ejecución estaba prevista la posibilidad de presentar una propuesta alternativa de demolición y reemplazo de la terminal, como efectivamente se hizo, cuyo costo debería ser remunerado mediante la modificación del plazo actual del contrato que es de 20 años. Sin embargo, ni Opaín ni la Aeronáutica Civil se pusieron de acuerdo en los términos, por lo cual se empezó a remodelar la antigua terminal como estaba estipulado en el contrato original. Pero en un segundo intento, en el que participó activamente Santos, las partes por fin se pusieron de acuerdo.

De esta manera, Opaín podrá llevar a cabo las obras que se desarrollarán en varias fases, hasta 2012, y que incluyen la demolición del actual terminal de pasajeros para dar paso a dos terminales nuevos. El módulo principal se construirá donde hoy están ubicados los parqueaderos. Esto permitirá que los usuarios puedan seguir utilizando el actual edificio mientras se llevan a cabo las nuevas construcciones sin tener que padecer el rigor de las mismas. Otro de los cambios en los que insistía Opaín, y que también le fue aprobado, era el traslado del terminal de carga al otro costado. Esto permitirá, según el consorcio, la construcción y adecuación de uno de los terminales de carga más modernos y completos de Latinoamérica. Una vez demolido el anterior, en ese lote se construirá un segundo terminal de pasajeros. El Puente Aéreo, que hoy administra Avianca, desaparecerá.

También está prevista la construcción de una nueva sede administrativa de la Aeronáutica Civil, de una nueva estación de bomberos, el traslado de la torre de control a un sitio que aún no está determinado y finalmente la demolición del viejo edificio para darle paso a más muelles de estacionamiento de aviones.

Fórmula salvadora

La propuesta que permitió la conciliación para que Opaín pudiera hacer estas obras, consistió en la utilización de la figura del 'amigable componedor', en donde cada una de las partes tiene un representante. La Aerocivil nombró a Juan Carlos Echeverri, Opaín a Ramiro Valencia Cossio y la Cámara de Comercio a Alfonso Orduz. Ellos son los que se encargarán de contratar a los técnicos y a la banca de inversión para establecer cuánto costarán las obras y cuánto tiempo de concesión adicional se concederá para pagar esa suma.

Uno de los que más se había opuesto al cambio inicial del contrato había sido el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego. A la luz pública salieron sus declaraciones en el sentido de que "no puedo permitir cambiar las condiciones del contrato para que, por una inversión adicional de unos US$60 millones, les demos 15 años más". Además, el Ministro dijo que esa pretensión del consorcio le representarían US$7.000 millones más a Opaín. Sin embargo, se conoció que el alto gobierno sí era partidario de hacer un terminal de pasajeros y de carga totalmente modernos para Bogotá, y ahí fue donde influyó la intermediación del vicepresidente Santos.

De acuerdo con juristas consultados por Dinero, la posibilidad de tumbar el aeropuerto y hacer uno nuevo, así como la de realizar las demás obras que se aprobaron finalmente, estaban previstas en la parte contractual del negocio. "Incluso, la fórmula del amigable componedor estaba contemplada. Estas figuras se utilizan cuando sobre la marcha se decide cambiar el proyecto inicial con base en los cambios que dictaminen aspectos como el mercado y la demanda. En el caso de la remodelación de El Dorado, algunos estudios datan de 2001 ó antes y hoy las proyecciones han cambiado considerablemente por lo que se requería de un aeropuerto más completo", sostuvo uno de ellos.

Por ahora, los usuarios del aeropuerto podrán disfrutar de las obras de ampliación, remodelación y actualización tecnológica que se realizaron en la antigua estructura, en las que se invirtieron unos $9.000 millones y que correspondieron al cumplimiento de la primera fase que se había previsto en el contrato inicial. Comprende, entre otras obras, la expansión del hall central, para lo cual se reubicó la fachada actual 5,40 metros hacia el oriente. La construcción de una calzada interna de 8,50 metros con tres carriles para el ascenso y descenso de pasajeros que arriben al Aeropuerto en vehículos particulares. Además se construye un andén exterior de 5 metros de ancho y una calzada exterior para la llegada de pasajeros en transporte público. Todo, acompañado por una gran cubierta de 25 metros de largo para proteger a los pasajeros de la lluvia. También se subieron techos, se puso nueva iluminación y ventilación, se agilizó el paso por los puestos de inmigración en el muelle internacional, se cambiaron los baños y se agilizó el paso hacia las salas de abordaje de los muelles nacional e internacional.

También se implementó el Sistema de Uso Común de Terminal o Sistema Cute (por sus siglas en inglés), que optimizará la asignación de mostradores de registro para las aerolíneas, eliminando la práctica de mostradores fijos que hoy por hoy representa desequilibrios de volumen de personas dentro del hall, superposición de filas y una evidente molestia para los pasajeros.

Si bien se despejó el panorama para el desarrollo de las obras que requiere el aeropuerto El Dorado, aún falta mucho por definir, como por ejemplo el macroproyecto para integrar a la terminal las áreas urbanas y regionales aledañas y que compromete acciones del Distrito, la Gobernación de Cundinamarca y la Nación. En este sentido, la Secretaría de Planeación Distrital ya tiene listo el Plan de Ordenamiento Zonal que propone la creación de un área de reconversión para pasar de la actividad residencial a la industrial y comercial. Lo que se busca con esta propuesta es motivar la transformación de un sector en donde hay unos 5.000 predios residenciales que se verán afectados por el proceso de expansión del aeropuerto, en una zona para el desarrollo de industrias y comercios afines con dicho desarrollo. Pero la iniciativa de dicho proceso deberán tomarla los inversionistas con el acompañamiento del Distrito. A esto se suman otra serie de obras como vías de acceso, centros de logística y hoteles que deberán acompañar la transformación de El Dorado.
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