| 3/16/1998 12:00:00 AM

Asambleas de jubilados y jóvenes

Por grande y compleja que sea una empresa, la asamblea de accionistas sirve de desahogo para los que nunca son escuchados.

La ley establece que los gerentes y las juntas directivas de las sociedades anónimas en Colombia tienen que reunir asambleas de accionistas antes del 31 de marzo de cada año, para rendir el examen de gestión ante los dueños de las compañías.

En todas las ciudades en las que hay sociedades anónimas estas asambleas se preparan con mucha seriedad y responsabilidad, pero no como en Medellín.



La sociedad anónima está tan incrustada en la cultura antioqueña, que ni las bolsas de Bogotá ni la de Occidente le han podido quitar a la de Medellín el récord anual en movimiento de acciones. Mientras la de Bogotá es la número uno en el movimiento de títulos, bonos y otros papeles bursátiles, la de Medellín reiteradamente es la número uno en acciones.



Tradición



Fue costumbre en Antioquia, hoy bastante olvidada, que padres, abuelos y padrinos regalaran al hijo, nieto o ahijado acciones de sociedades anónimas al nacer, al ser bautizado, en la primera comunión o al graduarse como bachiller.



Esto democratizó la propiedad accionaria en tal forma que cuando en los años 70 los grandes grupos económicos quisieron apoderarse de las mejores empresas paisas, lo lograron sin ninguna dificultad pues no hubo oposición sólida sino dispersa. El Grupo Santo Domingo, el de Michelsen Uribe y la Organización Ardila Lülle tomaron el control de Cervunión, Bancoquia, Cine Colombia, Simesa y Coltejer, para citar sólo algunos casos.



No obstante el alto grado de concentración de la propiedad en Colombia, las sociedades anónimas de Medellín continúan teniendo miles de accionistas. Fabricato, Noel, Nacional de Chocolates, Cadenalco y Coltabaco necesitan espacios para mil personas para hacer su asamblea anual. El Salón Antioquia del Hotel Intercontinental es el más recurrido. Se llena con viudas, jubilados, profesionales jóvenes, representantes de organizaciones religiosas, de entidades comunales, de sindicatos.



Mes especial



Se estima que el número total de accionistas de las 30 empresas más grandes de Antioquia asciende a 45.000 personas entre naturales y jurídicas. Seguramente muchas son accionistas de varias compañías. Para la mayoría, marzo es un mes especial. Se preparan para concurrir a la asamblea de dueños, en la cual reciben tratamiento de tales.



Se cantan los himnos, se guardan minutos de silencio por algún accionista o administrador o empleado fallecido, nunca se lee el balance pues alguien propondrá que se omita esa lectura ­ya que todos lo tienen a mano­, se elige junta directiva de una lista única que han elaborado los que controlan la empresa, se aprueba una moción de aplauso a la administración y se permite que cualquier accionista, aunque tenga una sola acción, pida la palabra para decir lo que le venga en gana.



Ningún otro día los administradores son tan especiales con los accionistas como en la asamblea.



El pequeño accionista sabe que cualquier cuestionamiento que haga, aunque en la votación lo apabullen, será noticia al día siguiente en los medios de comunicación. Lo mismo sabe el administrador y por ello hay pequeños accionistas que se hacen en la primera fila para defender con vehemencia al administrador atacado. Isabelita fue un personaje típico de las asambleas en Antioquia. Falleció hace tres años. Era defensora de oficio, con carga de oratoria que hacía quedar en ridículo al atacante.



Anchetas con productos de la compañía, cortes de tela o una buena degustación de viandas pone fin a la asamblea. Los accionistas tomarán buses, taxis, metro o carro particular, según su participación accionaria.
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