| 10/2/2013 6:00:00 PM

Por amor al arte

Una nueva generación de artistas e inversionistas con chequeras muy amplias están convirtiendo a Colombia en una de las principales vitrinas del arte en el continente. Así se mueve este negocio en el país.

El arte colombiano no solo se pone de moda en galerías y museos del mundo: también se está convirtiendo en uno de los negocios más jugosos y apetecidos por inversionistas y millonarios del país y la región.

La compra por parte de Leonardo DiCaprio de una obra del artista vallecaucano Óscar Murillo, por US$400.000, es solo una muestra de lo que está pasando en este sector. A este tipo de noticias se suma la llegada a Colombia de curadores, coleccionistas y algunos de los críticos más reconocidos del planeta, una situación que pone al país en el mapa del arte ‘emergente’.

Para María Paz Gaviria, directora de la mayor feria de arte en Colombia, artBO, “Colombia se puso de moda” porque hay una producción de artistas y obras muy rica y prolífica. Otros expertos como el reconocido curador Eduardo Serrano atribuyen este éxito al poder de internet y al legado y estela de éxito que dejaron artistas como Alejandro Obregón y Fernando Botero.

Serrano explica que en la década del 90 la llegada de compradores era casi inexistente, una situación que cambió en los últimos años cuando los pintores y escultores decidieron exhibir y promocionar sus obras vía internet. Gracias a la tecnología, los curadores más influyentes del mundo fijaron sus ojos en el talento colombiano y empezaron a invitar a sus encopetadas exhibiciones a los pintores locales.

Ahora no es extraño ver a artistas como Rodrigo Echeverry y Carlos Blanco exhibiendo sus obras en las más influyentes galerías, como la londinense Saatchi, considerada por muchos la mejor del mundo por su acreditación y volumen de ventas. El interés de este centro de arte europeo por los artistas colombianos es tan grande que este año decidió enviar un equipo de curadores al país, algo sin precedentes.

Pero el arte no es solo pasión, también es un lucrativo negocio. Es una de las actividades en las que los poderosos y millonarios siempre llegan magnetizados por la belleza, exclusividad y elitismo propios del sector. A muchos empresarios les gusta comprar obras para ‘degustar’ el buen arte, pero también para exhibirlas ante amigos u otros millonarios que son competencia en el campo comercial o industrial.

Aunque el negocio del arte es rentable, es necesario conocerlo muy bien. El secreto está en la trayectoria que tienen tanto el artista como la galería en la que se exhibe la obra. Un artista con proyección pero sin ‘hoja de vida’ o trayectoria documentada, tiene muy poco que hacer en el mercado. Las galerías son los vehículos del negocio. Si el sitio y el curador son reconocidos, los precios de las obras se pueden cotizar muy favorablemente. Como en todo negocio, la especulación hace parte del juego y de allí la importancia de asesorarse bien.

En Colombia reconocidos personajes como el expresidente Cesar Gaviria Trujillo y los venezolanos Solita Mishaan y José Francisco Arata son reconocidos por su olfato para comprar y vender arte. “Me gusta comprar obras de artistas venezolanos y colombianos. Considero que el arte es una óptima forma de invertir”, le dijo Arata a Dinero.

artBO es una prueba de lo atractivo que está resultando el arte en Colombia. En la feria que se realizará entre el 25 y 28 de este mes en Corferias, está prevista la llegada de inversionistas de México, Estados Unidos y Venezuela. También llegarán integrantes de la familia Cisneros, amantes del buen arte.

Cambio cultural
Un mayor volumen de viajeros colombianos conociendo el mundo, mejores niveles de escolaridad y el aumento en la oferta de galerías y ferias están generando un cambio cultural en el país. Se consume más arte. Los museos atraen a más personas con sus exposiciones y los artistas más reconocidos incluyen a Colombia en su agenda anual.

“El número de galerías aumentó en el último año. Unas 10 aparecieron en la escena local, lo que demuestra el buen momento”, afirma Andrea Walker, exdirectora de artBO y promotora del arte en Colombia.

En este aspecto también tienen reconocimiento las facultades de Arte de universidades como Los Andes, Javeriana y Nacional. Los estudiantes de las últimas generaciones se gradúan con la expectativa de crear talleres y colectivos; esto significa que se están organizando.

En las regiones el furor tampoco se detiene. En Medellín transcurre por estos días con total éxito el Salón de Artistas, mientras en Cartagena, Andrea Walker organiza una feria que contará con la participación de 15 galerías reconocidas, sin contar otro evento importante como la Bienal de Cartagena, prevista para febrero de 2014.

El mercado del arte en Colombia podría mover más de US$300 millones al año, según uno de los entrevistados. Una cifra que demuestra que no solo con oro y dólares es posible hacer una buena fortuna.
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