| 2/2/2007 12:00:00 AM

Apuestas para tejer

Colombiatex fue el escenario para que las empresas del sector textil y de confección empezaran a definir sus jugadas hacia el futuro, cuando el mercado local está creciendo, pero hay incertidumbres en el mediano plazo en los principales destinos internacionales: Estados Unidos y Venezuela.

En el segundo semestre del año pasado, cuando la incertidumbre sobre el futuro del Tratado de Libre comercio con Estados Unidos (TLC) y la extensión de los beneficios del ATPDEA era muy grande, CI Globo decidió garantizarle a Náutica, que asumiría el pago de los aranceles de los productos que vendiera a Estados Unidos después del 31 de diciembre pasado, cuando se vencían los beneficios arancelarios.

Una jugada arriesgada, ya que el 70% de su producción va con destino a Náutica, es decir, más de 130.000 prendas mensuales. Por eso, esta decisión estuvo acompañada de la búsqueda de nuevos mercados. Así, entró a Venezuela, donde confecciona para la marca Pinto. En México consiguió clientes como Crazy Baby, además, fabrica prendas para Levi's en Suramérica, especialmente en Chile y busca entrar a Brasil. Y en el mercado interno empezó a confeccionar productos para Tennis.

Para suerte de CI Globo, el gobierno de Estados Unidos decidió ampliar las preferencias por 6 meses más. La ventaja es que la compañía ya tiene nuevos mercados, y va por más. Está buscando otros negocios en Europa.

La que no tuvo la misma suerte fue CI Index, que cerró su negocio internacional, pues además de la incertidumbre con el TLC y el ATPDEA, arrastraba graves dificultades financieras, sumadas a multas que en el pasado le había impuesto la multinacional Gap por incumplimientos.

Al igual que CI Globo, muchas compañías que realizan paquete completo para el mercado de Estados Unidos están replanteando su forma de hacer negocios ante el peligro de perder las preferencias arancelarias. CI Expofaro, que tiene las licencias de Levi's en Colombia, Ecuador y Venezuela, disminuyó las ventas a la oficina de Levi's en San Francisco, mantendrá a su cliente Gap y fortalecerá su estrategia comercial.

Por el lado textil, Fabricato-Tejicóndor y Coltejer han hecho grandes apuestas e inversiones para capitalizar el mercado de exportación de confecciones a Estados Unidos y convertirse en el mediano plazo en proveedor para los países de Centroamérica, si prospera el mecanismo de acumulación que les permite a los países que tienen acuerdos de libre comercio con Estados Unidos vender insumos a esos proveedores, sin perder el origen de las prendas.

Fabricato-Tejicóndor está consolidando el negocio lanero con la fusión de Fabrisedas, Omnes e Indulana. Allí destinará el 50% de su producción para los confeccionistas que fabrican vestidos de paño al mercado de Estados Unidos en Colombia, y el otro 50% para el mercado local. Además, tendrá lista a finales de este año una ampliación textil en índigo con una inversión de US$34 millones. Por su parte, Coltejer amplió su planta para producir un millón de metros de índigo adicionales, con una inversión de US$32 millones y en un par de años podría ampliarse a otro millón de metros. Esta oportunidad también la vio la venezolana Jeantex, que montará una planta en la zona franca de Rionegro, con una inversión cercana a US$30 millones. De esta manera, estas empresas buscan disminuir la brecha de telas importadas y ampliar su producción. Hoy el país requiere cerca de 9 millones de metros lineales de índigo cada mes, y la producción local se acerca a los 6 millones.

Las apuestas en el sector textil y de confección se están haciendo sobre un escenario en el que el mercado interno viene creciendo, pero en el que las exportaciones tienen grandes nubarrones: la tasa de cambio, el proceso de TLC en Colombia y Estados Unidos, y las relaciones comerciales con los vecinos —Venezuela y Ecuador—. Sin embargo, en este contexto han surgido nuevos mercados, como el mexicano, cuyo crecimiento es significativo.



Los mercados

Según cálculos de la Cámara Textil-Confección de la Andi, las ventas de este sector en el comercio local crecieron a tasas superiores al 15%. "Hace muchos años no veía el entusiasmo que se encontró en la más reciente edición de Colombiatex", dice Carlos Eduardo Botero, director de la Cámara.

Esta opinión la confirman los proveedores de insumos, como Invista —que fabrica marcas como Lycra— y Enka. Para Álvaro Hincapié, presidente de Enka, el último diciembre fue un mes atípico. "El año se alargó. Por lo general, diciembre es un mes en el que las ventas disminuyen, pero esta vez tuvo una dinámica fuera de lo común". Lo mismo piensa Camilo Montoya, gerente de Invista para la región andina. "Aunque es difícil de medir y consolidar una cifra, las empresas del sector han venido haciendo inversiones en maquinaria y equipos", dice.

Sin embargo, las buenas noticias en el contexto interno contrastan con las dificultades que se podrían venir en el mercado internacional. Según un informe de Proexport Colombia, a septiembre del año pasado, las exportaciones de prendas de vestir crecieron 4%, al pasar de US$904 millones a septiembre de 2005, a US$938 millones al mismo mes de 2006. Estados Unidos fue el mayor socio comercial de Colombia, con una participación del 36%, seguido por Venezuela (24%), México (10%) y Ecuador (8%). Estos cuatro países adquirieron el 78% de las exportaciones del país en prendas de vestir. Los destinos con mayor crecimiento fueron Venezuela con 25%, al igual que México, mientras que las exportaciones a Estados Unidos decrecieron, al pasar de US$378 millones a US$335 millones, en el período analizado, en gran parte por la incertidumbre de la preferencias arancelarias y del futuro y definición del TLC.

La tasa de cambio para los exportadores, en especial para los grandes confeccionistas de paquete completo, los tiene en alerta. De hecho, en la reunión con el presidente Álvaro Uribe, al finalizar Colombiatex, fue uno de los temas de mayor preocupación, pues según sus cálculos el valor del dólar está a los mismos niveles de hace 6 años.

"En esa época, nos pagaban por un pantalón cerca de US$9,60. El año pasado el precio cayó a US$8,26. Pero no es solo esa reducción, el negocio se transformó y tiene valores adicionales: lavados más especiales y prendas de mayor detalle; en el tema logístico antes la exportación era a puerto, ahora tenemos que entregar en las bodegas o puntos de venta de los clientes y los salarios se han aumentado en 54%", explica Juan David Rodríguez, presidente de CI Expofaro.

Sobre este punto, el presidente Uribe se comprometió a estudiar posibles ayudas de coberturas cambiarias, al igual que a los bananeros y floricultores. Sin embargo, un mecanismo de este estilo no es viable, porque las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC) no cubren estos sectores e impiden hacerlo para las actividades industriales. Una de las posibilidades que se analiza es darle un incentivo a la productividad, de tal manera que no se presenten demandas ante la OMC.

Sobre los mercados, las preocupaciones están en Estados Unidos y Venezuela. El primero, por dos razones: una el TLC y la ampliación de las preferencias del ATPDEA. El presidente Uribe, el ministro de Comercio Luis Guillermo Plata y otros representantes del gobierno iniciarán en febrero una visita para realizar el cabildeo en el Congreso de ese país y buscar que se acelere la discusión del TLC. Sin embargo, la ampliación de las preferencias se termina en el primer semestre. "Ya se acabó enero y muchas compañías deben empezar a comprometerse con colecciones en segundo semestre para no perder sus clientes. Aprobar el TLC es fundamental", advierte Hincapié, de Enka. La segunda razón es la desaceleración en el mercado de ropa de Estados Unidos. "Nuestros compradores nos dicen que el pasado diciembre vendieron entre 7% y 10% menos que en diciembre de 2005 y ese mes ya había registrado caídas frente a 2004. Según empresas como Gap, las ventas no se están dando como estaban presupuestadas y están llenos de inventarios. Eso da como resultado que no hay producción. Y cuando no hay demanda, los precios caen, porque cualquiera lo fabrica a cualquier precio y viene una presión muy fuerte a la baja en los precios de confección", dice uno de los exportadores.

En Venezuela, la incertidumbre viene del mediano plazo por la definición de los términos del comercio con ese país, una vez anunció su retiro de la Comunidad Andina. Según el Acuerdo de Cartagena, se mantendrían los beneficios recíprocos por 5 años, pero el gobierno venezolano solo quiere mantenerlos por 2 años —y ya ha pasado más de un semestre— y apretar en la negociación en el tema de reglas de origen. En el corto plazo, las preocupaciones son otras. "Nos causan inquietud los comentarios sobre grandes devaluaciones en Venezuela y sobre su estabilidad económica, por la bajada en los precios del petróleo, producto en el que fundamenta su economía", explica Carlos Alberto Beltrán, presidente de Coltejer.

En oposición, el mercado de México crece y en ese destino está puesta la mira de confeccionistas y textileros.

Las apuestas están sobre la mesa. Y el futuro del sector dependerá no solo de los acuerdos y relaciones comerciales, sino de cómo van a jugar ahora sus cartas las empresas.
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