| 9/15/2016 12:00:00 AM

¿Aprendió Colombia a hacer concesiones de infraestructura?

El desarrollo de los proyectos de 4G ha cambiado la forma de hacer las concesiones en Colombia. Un proceso complejo y difícil que se ha visto reflejado en la demora de los cierres financieros. Todavía faltan cosas por ajustar.

Las cifras de crecimiento que entregó el Dane para el segundo trimestre de este año pusieron la alerta sobre la dinámica que trae uno de los sectores que puede ser puntal para la economía en los próximos años: la construcción, que solo creció 1%, pero la principal alarma fue en obras civiles cuyo indicador fue de -0,4%.

Lea también: Economía colombiana creció 2%, el peor dato en 7 años

Y la duda no es de ahora. Aunque ya van 7 cierres financieros –son 9 de la primera ola de cuarta generación (4G)– estos procesos debieron haber quedado concluidos desde hace unos meses. Se han retrasado dadas las mayores exigencias del sector financiero y las condiciones macroeconómicas que han apretado las cifras. Esta situación pone presión por los 10 proyectos que vienen en la segunda y tercera ola, pero también por las iniciativas privadas de alianzas público-privadas.

Lea también: Los dueños de las 4G

“Cuando se iniciaron los procesos de estructuración de las obras de 4G, la inflación estaba en niveles cercanos al 3%, la tasa de intervención del Banco de la República rondaba 4%, el dólar estaba a un poco menos de $2.000 y la economía crecía a ritmos superiores a 4%. Hoy el panorama es diferente: la inflación por encima de 8%, la tasa a 7,5%, el dólar a $3.000 y la economía con ritmos de 2%”, dice un banquero de inversión –recuerda, sin embargo, que para la primera ola hay una tasa de cambio garantizada–.

La fuente agrega que, en promedio, los cierres financieros se están dando a tasas de entre IPC + 7,5% e IPC + 9%, con rentabilidades que se acercan a 15%. Sin embargo, con los datos macroeconómicos, las cifras no están dando y los bancos quieren reducir los riesgos.

El Gobierno ha querido impulsar las obras y ha invitado a los concesionarios a que avancen en sus cierres financieros y, a los que ya los tienen, que empiecen a mover la maquinaria.

Sin embargo, no ha sido una tarea fácil. El sector bancario ha subido los estándares. Por ejemplo, exige a las concesiones no solo que tengan las licencias ambientales para las ‘unidades funcionales’ –tramos de obra que se empiezan a entregar–, sino de todo el proyecto, al igual que tengan solucionados los compromisos de comunidades y sociales.

“Se han subido los estándares, nos interesa que la obra funcione como un todo”, dice un banquero y agrega: “Aunque hemos avanzado en el marco jurídico y los procesos se siguen desarrollando, sigue habiendo problemas de licencias ambientales y de comunidades. Eso no se ha resuelto. Vamos bien, pero falta. Pónganse en los zapatos de un banco. Las cifras que estamos prestando son muy grandes. Si se enreda un proyecto de esos, nos da durísimo y si se enredan dos o tres termina siendo un problema sistémico para Colombia”, advierte el representante del sector financiero.

De hecho, hoy los bancos no solo tienen estructuradores financieros dentro de sus equipos, también grupos de ingenieros que analizan cada una de las propuestas de los concesionarios.

Los retrasos en el arranque de las obras han venido generando tensiones entre el Gobierno y los concesionarios para que las obras empiecen rápidamente. Por ejemplo, hace unos días el vicepresidente Germán Vargas Lleras advirtió a Corficolombiana que se le están acabando los plazos para iniciar el proyecto Pacífico I. Del otro lado, fuentes cercanas al proceso aseguran que aún persisten dificultades en licencias ambientales y en obras que debe entregar el Gobierno. Según algunos analistas, Corficolombiana prefiere tener todos los procesos listos y definidos antes de empezar a construir para no tener problemas en el futuro.

No hay duda de que el programa de 4G cambió muchas de las cosas que tradicionalmente se hacían en el sector de infraestructura. La clave fue poner énfasis en la financiación y en el capital que debían aportar los concesionarios.

Los cálculos son sencillos: el programa de 4G en sus tres olas puede costar cerca de $50 billones. La estructura promedio es de 70% deuda y 30% equity. “Aunque los bancos debemos cuidar nuestro perfil de riesgo podríamos atender los $35 billones de deuda. Sin embargo, la pregunta es si todos los concesionarios tienen los $15 billones en equity para poder hacer la estructuración.”, dice un banquero.

Esa ha sido la pregunta constante, en especial porque hay empresas con presencia en varios proyectos cuyos aportes de equity podrían superar el valor mismo de la compañía.

Allí se abre, de nuevo, el debate sobre el papel de las constructoras y el de los concesionarios, pues para muchos del sector financiero hoy representan lo mismo, pero son dos negocios distintos. ¿Qué camino les queda a las empresas en la búsqueda de capital? Empezar a vender los activos o los proyectos que ya tengan en operación y buscarles socios o compradores, dándole una nueva dinámica a un mercado secundario.

Como le dijo a Dinero, en broma y en serio, uno de los concesionarios, “buscar los recursos ha sido complejo. Ya hemos ido hasta el banco de sangre”.

Esta situación podría llevar a que haya proyectos huérfanos. “Tenemos ese riesgo. En la medida en que vamos haciendo cierres, los constructores van quedando llenos y los bancos van escogiendo los mejores”, dice un analista.

Pero, incluso, se podría dar que, como señala un banquero, el cierre financiero no sea el problema. “Después de la firma del contrato tiene que cumplir muchas condiciones para que pueda acceder a los recursos, incluso ya teniendo el contrato firmado”. Todo esto ha hecho que los cierres financieros sean más pesados en tiempos, condiciones, tasas y capacidad de injerencia que tienen los bancos.

A pesar de las dificultades y los retrasos, ya 7 proyectos de la primera ola tienen cierres financieros con los bancos y se está a la expectativa de los procesos que vienen. La Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) ha venido cumpliendo un papel complementario en el proceso. “Se ha venido haciendo un importante esfuerzo para lograr atraer diferentes fuentes a esta Primera Ola del Programa de Cuarta Generación”, dijo en un comunicado Clemente del Valle, presidente de la FDN.

Pero las vías 4G no serán el único esfuerzo: vienen también las iniciativas privadas de las Alianzas Público Privadas que entran a competir por recursos en el sistema financiero, pero que a juicio de algunos analistas son activos muy diferentes, dadas sus características, como tener o no tráficos garantizados, o estabilidad en tasas de cambio.

Por ahora, el efecto en el PIB del desarrollo de 4G difícilmente se podrá ver este año. Su impacto contracíclico podrá estar en el segundo semestre de 2017 y principios de 2018, pero será significativo. “Si antes, con un proyecto como Ruta del Sol se podía ver un efecto en las cuentas nacionales, imagínese con 10 del mismo tamaño en ejecución”, puntualiza un banquero.

El ejercicio de las concesiones de 4G ha cambiado la manera de hacer proyectos en el país. Los jugadores han venido adecuándose a una nueva estructura, con muchas más variables y decisiones que permitan minimizar los riesgos y asegurarse de que las obras se terminarán en los plazos y presupuestos establecidos.

¿Y las contingencias?

Una de las preocupaciones, no solo del Gobierno sino también del sector, es el asunto de las contingencias futuras. La ANI entrega los contratos y el Ministerio de Hacienda hace lo propio con las garantías que para los proyectos de 4G son de tráfico, geológicas, de predios –incluidas acá algunas sociales y ambientales–, entre otras.

Cuando se estructuraron los proyectos, la situación económica era mucho más favorable que la de hoy, que vive un proceso de desaceleración. La inquietud que surge es qué pasará si se empiezan a generar descuadres y no hay respaldos suficientes en el fondo de contingencias. De hecho, en algunas vías, varios analistas han hecho ejercicios sobre el tráfico y calculan que de 100 vehículos esperados, podrían estar en niveles de 70, en una economía que se desacelera. El Ministerio de Hacienda ya havenido provisionando recursos y se estima que en el fondo de contingencias hay unos $1,49 billones. Sin embargo, es necesario mirar con lupa el tema, porque hoy es imposible prever hasta dónde llegarán tales contingencias.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?