| 2/6/2015 11:00:00 AM

¿Qué pasa con las antenas de telecomunicaciones?

Un negocio que superará el billón de pesos acapara la atención por estos días. Se trata de la instalación de al menos 5.000 nuevas antenas para atender la demanda de telefonía móvil 4G.

Si a usted se le cae la señal del celular, o el video que corre en su tableta es muy lento, o se queda a medio camino, no le eche toda la culpa al aparato o al operador que usa; es muy probable que el problema esté asociado a la falta de antenas y torres de comunicación desplegadas en la zona donde se encuentra.

Según datos de la Agencia Nacional del Espectro (ANE), en el país hay entre 12.000 y 15.000 antenas o sitios de comunicación instalados para atender todo tipo de servicios de comunicación inalámbrica. Sin embargo, se necesitan entre 4.000 y 7.000 sitios o torres más para satisfacer la creciente demanda de los usuarios. Eso representará inversiones superiores a $1 billón en el corto plazo y un espectro amplio de oportunidades de negocio en el país.

“Acabamos de cerrar un negocio con Avantel para el montaje y operación de 20 sitios en Colombia y estamos en negociación para operar y construir más antenas con Claro, DirecTV, Tigo y Telefónica”, explicó a Dinero el CEO de la multinacional Innovatel, Manuel Avilés.

La propia Avantel confirmó que “va camino a tener más de 1.000 estaciones base de 4G LTE concentradas en más de 40 ciudades y municipios”. Empresarios vinculados a esta actividad también anunciaron una licitación de la operadora Tigo para 1.200 antenas nuevas que se empezarán a construir este año.

Telefónica confirmó a Dinero que unirá esfuerzos con Tigo para desplegar una completa red en el país que atienda las necesidades de 4G. La idea es que la multinacional española amplíe la cobertura en unas zonas del país y Tigo en las restantes. En algunos casos, compañías como American Tower –AT– construirán la torre, mientras los operadores instalarán los equipos de transmisión.

Se trata de un negocio muy atractivo. Cada antena cuesta en promedio US$100.000, pero en algunos casos puede llegar a US$200.000, dependiendo de la ubicación geográfica o el costo del predio. El gran detonante de este crecimiento es el teléfono inteligente. Para tener una idea de cuánta más infraestructura en antenas se necesita para las nuevas tecnologías, la descarga de un video de alta resolución ocupa el mismo espectro que 20.000 llamadas de voz. Pero mientras el consumo de datos crece a velocidad de crucero, los permisos e inversiones van a paso de tortuga.

De acuerdo con José Otero, director de 4G Américas (entidad internacional que promueve el uso de comunicación inalámbrica), entre 2013 y 2019 se prevé un incremento de 900% en el uso de datos móviles en América Latina, siendo Colombia uno de los países con mayor crecimiento en su uso. De acuerdo con los cálculos, este año habrá en América Latina unos 9 millones de suscriptores de 4G, para el año 2017 esa cifra se elevará a 25 millones y en 2019 llegará a 89 millones.

AT es otro jugador importante en la construcción de antenas de comunicaciones. El CEO para América Latina de esta multinacional (que opera más de 67.000 sitios en Estados Unidos, Brasil, Chile, Costa Rica, Alemania, Ghana, India, México, Perú, Sudáfrica y Uganda), Oliver Puech, señala que la compañía tiene “planes agresivos de crecimiento en Colombia para estos años”. Sin embargo, no se atrevió a dar una cifra de nuevas antenas que podría instalar la compañía, pues el número “final depende de muchos factores que van desde los planes de inversión de los operadores en el país, así como de factores regulatorios para la expedición de licencias y permisos”. En la actualidad tienen 3.500 sitios.

Precisamente ese último tema mencionado por AT es el gran cuello de botella del sector. Tanto la ANE como las empresas operadoras de telefonía e internet y los constructores de antenas se quejan de un asunto en particular: los permisos.

El asunto de fondo es que la potestad para otorgar permisos de nuevas antenas recae sobre cada alcaldía. “Tenemos demoras en la expedición de permisos en 28 grandes ciudades del país. Se destaca favorablemente el caso de Medellín, en donde las autoridades se dieron cuenta hace años que una mejor red de antenas mejora el servicio”, explica el director de la ANE, Óscar León. El problema por las demoras en los permisos de los alcaldes se puede complicar en un año de elecciones.

Tampoco ayuda mucho un antecedente como el fallo C-555 de 2013 de la Corte Constitucional en el cual se ordena la reversión de activos al Estado de la infraestructura –antenas en muchos de los casos– instalada antes de 1998. La expectativa está puesta en el desarrollo de este proceso que protagonizan Claro y Movistar, pues se espera la definición de un tribunal de arbitramento que dirima el conflicto con el Estado y que senadores como Jorge Robledo estiman en más de $8 billones.

Otro factor que demora los permisos es que algunos alcaldes se quejan por la contaminación visual de las antenas. En ese frente el trabajo por hacer es muy grande para los operadores y constructores de antenas. La misma ANE recuerda que en ciudades como París o Barcelona están instaladas 3 o 5 veces más antenas que en ciudades como Bogotá, pero que no se ven debido a regulaciones que obligan a mimetizar o esconder muy bien ese tipo de estructuras.

“En Colombia nadie está a gusto con el servicio, pero no se entiende cómo algunos permisos para una nueva antena tardan meses o incluso años. En cuanto a la contaminación visual, entidades nacionales o locales podrían expedir regulaciones para ocultar esas antenas, tal y como lo hace en inmediaciones del aeropuerto Eldorado”, dice León.

En conclusión, empezaremos a ver más antenas en las azoteas de los edificios y calles de Colombia. Uno de los desafíos más importantes será para los alcaldes, que se vuelvan menos rigurosos con los permisos y más exigentes con las normas de mimetización. Son los costos de usar internet hasta para tomar un bus o pedir un domicilio.

***

No dan cáncer

El gobierno colombiano y los operadores reiteraron que el funcionamiento de este tipo de antenas no es nociva para la salud. “Para ponerlo en términos sencillos, una estación de radio genera entre 10.000 y 15.000 vatios de potencia, una estación para telefonía móvil entre 25 y 40 vatios. Un horno microondas genera más radiación que una antena de estas. Lo que los colombianos debemos entender es que la única salida para que el servicio opere mejor es la instalación de más antenas”, afirmó el director de la ANE.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?