| 3/1/1995 12:00:00 AM

Aló... está Armando?

Mientras que los operadores de telefonía están esperando que el Mincomunicaciones se defina sobre la privatización de la larga distancia, ésta ya entró por la puerta de atrás.

La miopía de los trabajadores de Telecom, al incomunicar el país durante una semana en abril de 1992, llevó a la decisión política de acabar definitivamente con el monopolio estatal sobre las telecomunicaciones. El presidente Gaviria había tomado la decisión de privatizar los servicios de telecomunicaciones desde el comienzo de su gobierno. Consciente de las enormes inversiones requeridas para poner al país en día en esta materia, y de las limitaciones presupuéstales del Estado, el entonces ministro de Comunicaciones, Alberto Casas, expidió el Decreto 1794 de julio de 1991, mediante el cual se reglamentó la inversión privada en los servicios de valor agregado.

Como dice Sergio Martínez, presidente de la Cámara Colombiana de Informática y Telecomunicaciones, CCIT, "la ventaja del Decreto 1794 es que otorga una definición muy amplia a los servicios de valor agregado, más que en otros países. Hoy en día hay más de 30 empresas de valor agregado en el país".

Gracias al Decreto 1794, la próxima huelga de Telecom no paralizará al país. Empresas como Viatel, Colomsat y Americatel prestan todo tipo de servicios de comunicaciones. Bajo ciertas interpretaciones sobre la definición de valor agregado, las compañías concesionarias podrían hacer transmisión de voz, puesto que el valor agregado incluye la digitalización y encriptamiento de la voz. Argumentando que no se está transmitiendo voz sino una digitalización de la misma, se podría definir esa transmisión como valor agregado. Precisamente el ministro de Comunicaciones tiene lista una resolución que no ha expedido, que definiría más precisamente el valor agregado, para evitar las transmisiones de voz. Pero como en todo, no hay decreto que alcance a la tecnología.

El sistema de concesión de servicios de valor agregado opera mediante el pago del 5% de los ingresos netos por prestación del servicio más una suma fija, que se paga por una sola vez, igual al cinco por mil del valor de las inversiones realizadas el primer año de operación de la compañía. De esta forma, el Estado colombiano recibe ingresos sustanciales por la facturación de las empresas de valor agregado sin tener que invertir.

M centras el sindicato de Telecom se aferraba al monopolio, el desarrollo de las telecomunicaciones en el mundo no se detuvo. En Estados Unidos, así como hay números 1-800, en los que la llamada la paga el que la recibe (collect), también hay números 9-801, que prestan el mismo servicio pero a nivel internacional. Los grandes operadores de larga distancia internacional, llamados "carriers", como AT&T, Sprint, MCI, IDB y Metro medía, ofrecen el servicio de llamadas internacionales. El mecanismo es

el siguiente: se marca el número de acceso del país donde el usuario está. Este número comienza por 9801, lo que significa que la llamada es collect. Con este número se accede a las operadoras o al sistema automático de los carriers, que permiten realizar llamadas a Estados Unidos y a cualquier parte del mundo, con las tarifas vigentes en Estados Unidos, más un cargo adicional por el uso del servicio. La cuenta se le carga a la tarjeta de crédito del usuario y la llamada se origina en Estados Unidos, no en Colombia.

Estas llamadas le generan ingresos a Telecom, porque los carriers le pagan un porcentaje de la comunicación a la empresa estatal por el uso de la red de transmisión en el territorio nacional. Por cada minuto, el operador internacional le paga a Telecom US$0.70.

La popularización de este sistema, y la consiguiente disminución de tarifas, permitieron que en 1993 el tráfico de larga distancia internacional se incrementara en un 23%, cuando en 1990 el crecimiento había sido sólo de 7%. Aunque las tarjetas personales de los grandes carriers estaban diseñadas inicialmente para uso del viajero frecuente, para que llamaran desde los hoteles a tarifas módicas, los exagerados precios de llamadas de larga distancia que cobraba Telecom, facilitaron la rápida expansión del servicio. Los carriers no necesitan licencia para prestar el servicio a los colombianos porque operan desde Estados Unidos, no en el país. Los usuarios están comprando un servicio en Estados Unidos. Este es un caso típico donde la tecnología deja atrás a cualquier legislación. Las llamadas de larga distancia son un bien transable internacionalmente en condiciones de libre oferta y demanda.

Esa realidad económica no la puede ignorar Telecom ni el Mincomunicaciones.

Ante la competencia, Telecom tuvo que bajar sus tarifas durante 1993 y 1994. Hoy en día hay tarifas donde Telecom cobra menos que los carriers norteamericanos. El único problema es que con las actuales tarifas Telecom arroja pérdidas. Por cada llamada saliente de Colombia, se originan tres en Estados Unidos. Ello son ingresos netos para Telecom. Curiosamente, como lo anota la CCIT, el gran volumen de llamadas del exterior al país no radica en los clientes empresariales, sino en el mercado étnico: los inmigrantes de Europa Oriental, Turquía, India, Pakistán y el norte de África son los grandes usuarios de la larga distancia en Europa. En Estados Unidos lo son los orientales y latinos.

De manera que si usted tiene una tarjeta AT&T, Sprint, MCI o Visaphone, no crea que está haciendo algo ilegal al utilizarla. Todo lo contrario: le está generando mayor volumen de tráfico al carrier internacional y a Telecom. Además, no hay manera física de controlar las telecomunicaciones. Como bien lo dice Luis Carlos Sarmiento "en el sector financiero pueden controlar que yo no sobrepase el 25% de los activos de todo el sector. Pero en llamadas de larga distancia y servicios de valor agregado es imposible e inútil controlar participaciones".

Hay otras empresas que prestan el servicio de larga distancia internacional. Son las llamadas "callback" (CB). Omar Botero-Páramo, gerente de Telelink, explica cómo opera el sistema. "Las CB son empresas que comercializan los servicios de larga distancia de los grandes operadores mundiales (AT&T, MCI, Sprint, IDB, Metro medía). Los CB no son operadores de redes de telecomunicación. Son empresas comerciales de mercadeo. La empresa CB establecida en Colombia representa a un operador americano que revende larga distancia producida por grandes operadores. El revendedor es propietario de una central que instala en EE.UU. y la conecta a la red de uno de los operadores. El equipo está diseñado para que cada vez que el usuario autorizado llame a la central, ésta le retorne la llamada y le da tono internacional para efectuar su comunicación a cualquier parte del mundo. La empresa colombiana de larga distancia o agente del revendedor lo que hace es conseguir clientes en el país para usar ese sistema. A cada cliente que se suscribe se le asigna un número telefónico en los EE.UU. al cual debe llamar para lograr su comunicación internacional."

Las CB pueden comprar grandes volúmenes de minutos de larga distancia, obteniendo descuentos por volumen. Después revenden los minutos con una ganancia. Existen varias modalidades técnicas. En algunos casos se llama al número en Estados Unidos, que también es un 9801, (le manera que la llamada no la paga el usuario, y obtiene acceso directo. En otros casos se llama al 9801-xxxxx, se cuelga y a los diez segundos el teléfono repica con la llamada originaría en Estados Unidos y el acceso a marcar.

Es claro entonces que en larga distancia internacional ya no existe el monopolio de Telecom. Además existe el servicio de operadoras en español que ofrecen en Estados Unidos carriers como AT&T, MCI y Sprint, que contribuyó a la popularización del sistema.

n donde Telecom mantiene su monopolio es en la larga distancia nacional. Dado que se requiere establecer un cable (te fibra óptica, o estaciones repetidoras, red de microondas y antenas, es necesario el permiso del Ministerio de Comunicaciones. El ministro anterior, en la Resolución 14 fechada el primero de agosto de 1994, o sea seis días antes de irse, reglamentó la privatización de la larga distancia nacional.

La resolución establece que la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones determinará el número de concesionarios. Los escogidos lo serán "a través de un mecanismo objetivo de selección". Los concesionarios deberán cubrir todo el territorio nacional y se pagará una suma inicial por el otorgamiento de la concesión más un porcentaje fijo sobre los ingresos brutos. La resolución establecía que el 31 de mayo de este año se debían publicar las condiciones de la concesión y que los escogidos podrían comenzar sus operaciones el primero de enero de 1996.

No obstante, aduciendo la necesidad de Telecom de adecuarse a la competencia, el Ministerio cíe Comunicaciones aplazó todas las fechas un año. La larga distancia nacional privada comenzaría a operar en 1997 y la internacional en 1998. Mientras tanto, se aprobó el 18 de enero de este año un documento Conpes que le inyecta a Telecom $1176 miles (le millones en cuatro años para realizar proyectos como un tendido de fibra óptica a lo largo y ancho del país (para el cual ya se abrid licitación), redes complementarias, nodos alternos, estaciones terrenas y red (le cable submarino, entre otros. Según el senador Eduardo Pizano .`la gran duda radica en el origen de los fondos para financiar un monto (le inversiones tan grande".

Mientras tanto, todos los concesionarios (le valor agregado, todos los carriers internacionales y los grandes grupos económicos están ansiosos (le conocer las condiciones para desarrollar un negocio que significaría ingresos por US$1.000 millones al año.

Se calcula que la licencia (le larga distancia internacional costará US$60 millones y la nacional US$40 millones. En opinión (le los expertos, el negocio es bueno si se obtienen atabas licencias. Mientras que un minuto de larga distancia nacional vale US$0.11, en larga distancia internacional la tarifa es de US$1.50. En Chile no se cobraron derechos de concesión para la privatización cíe las empresas de larga distancia. Actualmente operan cinco compañías, ninguna asociada con los grandes carriers, y la guerra de tarifas es a muerte. El minuto Santiago-Nueva York cuesta US$0.30, el más barato del mundo.

Si el gobierno le sigue dando largas al asunto, le pueden privatizar la larga distancia nacional por la puerta (le atrás, como ya paso con la internacional.
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