| 3/5/2010 12:00:00 PM

Algodón: tejedores de futuros

La agremiación estadounidense que promueve el consumo del algodón, Cotton Inc., busca hacer sostenible toda la cadena ¿Cómo lograrlo?

Hacer que una empresa sea sostenible es una historia. A veces es difícil transformar una organización; pero, en últimas, se toman decisiones que mejoran la utilización de los recursos y se inician actividades para ser un buen vecino o un buen patrono. Pero, ¿cómo se hace cuando se trata de cambiar las prácticas de un sector?

El caso del algodón es un ejemplo perfecto de acciones bien tomadas para convencer a la cadena sobre la conveniencia de la sostenibilidad.

Cotton Inc., la agremiación estadounidense que promueve el consumo de productos de algodón, se echó al hombro esta tarea. "Tenemos el reto de hacer sostenible la industria del algodón, reducir su huella ambiental", dice el director mexicano de la filial de Cotton Inc., Cotton USA, Jaime Flores.

Con un estudio que incluyó al 75% de la capacidad global de procesamiento de algodón, establecieron que en la cadena que va desde el cultivo de algodón hasta la elaboración de prendas, 60% del agua se usa en la etapa de preparación de las telas y 33% en el teñido. Así mismo, 70% de la energía se emplea en la preparación y 15% adicional en el tinte.

Encontraron además una diferencia enorme entre las empresas del sector en el uso de agua, energía y químicos. Los menos eficientes usaban cinco veces más recursos que los mejores. Era claro que había un gran espacio para mejorar.

Por eso se dedicaron a buscar en el mercado métodos para reducir el uso de agua, energía y químicos en preparación y teñido. Cotton Inc. identificó 28 tecnologías que podrían reducir el consumo de esos recursos en 50% y se las presentaron a textileros latinoamericanos en reuniones en Lima y México.

Les propusieron métodos para reducir la proporción de tinte y agua, teñidos con espuma, algodones catiónicos y procesos continuos en la preparación que, como lo explica el gerente de planta de acabados de Fabricato, José Eloy Castaño, es el paso en el que se eliminan gomas y manchas de las telas para que estén listas para recibir los tintes.

A quién le importa

El argumento para adoptar estas técnicas es sencillo. Se bajan los costos. Pero, ¿se vende más? Paradójicamente, Cotton Inc. encontró en una encuesta a clientes que solo 34% de los consumidores pagaría más por textiles o confecciones ecoamigables.

Entonces, si a los consumidores no les importa el tema, se pregunta el vicepresidente de Cotton Inc., Dean Turner, ¿por qué reducir el consumo de energía, o impedir el trabajo infantil?

La razón es contundente: las empresas deben perdurar. Para permanecer; es decir, para ser sostenibles, las acciones actuales no deben comprometer el futuro. También deben evitar conflictos como el que señala Cecilia Roselli, de la Sociedad Nacional de Industrias del Perú; según ella, las empresas compiten por el agua dulce con la población y en esa pelea las empresas están en desventaja. "Si hay escasez, la prioridad la tiene la población", recuerda.

Además, los TLC con Estados Unidos, Canadá o la Unión Europea exigen estándares ecoamigables. Por eso, para perdurar hay que hacer más que dar utilidades suficientes para los dueños.

La tarea de meter en cintura a los textileros es conveniente incluso para los cultivadores, aunque ellos ya hayan hecho su tarea. Han aumentado la producción sin crecer el área sembrada; han adoptado prácticas de labranza cero que usan menos energía; utilizan técnicas modernas de riego para emplear menos agua. Además, tienen programas de reciclaje de prendas de algodón que mantienen el CO2 sin salir a la atmósfera cuando se descomponen. Pero si no se arregla el paso industrial se pueden quedar, a la larga, sin su mercado.

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