| 5/14/2004 12:00:00 AM

¿Ahora sí?

Acerías Paz del Río iniciará su proceso de reconversión industrial para asegurar su viabilidad futura. Los buenos precios del acero hoy y la reestructuración que adelantó le están dando el aire necesario. Pero ¿será suficiente el buen momento?

En los últimos 15 años, el país ha escuchado en forma recurrente sobre la necesidad de adelantar proyectos industriales y de infraestructura para ganar competitividad. En la lista de planes están, por ejemplo, el túnel de La Línea, la puesta en marcha de la refinería de Cartagena y la reconversión industrial de Acerías Paz del Río.

El tema de la siderúrgica ha sido uno de los más diagnosticados, pero nunca ejecutados. Pero hoy casi dos años después del acuerdo de reestructuración firmado y con los trabajadores como los principales dueños de la empresa, Paz del Río se la va a jugar en el desarrollo de ese proyecto, cuya inversión puede superar los US$30 millones y que deberá estar listo entre finales de 2005 y comienzos de 2006.

Las actuales circunstancias de la firma son mucho mejores que las anteriores por varias razones. Por un lado, los precios del mercado le han dado un nuevo aire a la empresa. El año pasado terminó con una utilidad neta de $40.555 millones, y en los primeros tres meses de 2004, llegó a $27.000 millones.

Y, por otro, el cambio en la administración y la designación de la nueva junta directiva y del presidente, que sumados a la caja que hoy posee, les han generado confianza al mercado y a los acreedores, incluso a los financieros.

Este es un momento histórico para Acerías y para el sector. Desde hace varios años, la siderurgia nacional venía esperando un repunte importante. En el caso de Paz del Río, además de los mayores recursos que está recibiendo, tiene otra ventaja: la disponibilidad y el precio de la materia prima. A diferencia de las otras siderúrgicas colombianas, Paz del Río es integrada, es decir, su operación se inicia con material de hierro, carbón coque y caliza, cuya producción tiene en sus cercanías y es propia, mientras que otras empresas inician su proceso a partir de la chatarra que deben comprar a precios que se han duplicado. Las condiciones están dadas para que la empresa prospere; pero si no aprovecha esta oportunidad, las posibilidades de salir adelante serán muy escasas.



Qué va a cambiar

Hoy, la producción de Acerías Paz del Río se vende en su totalidad. Coloca cerca de 270.000 toneladas anuales en el mercado. Para crecer, tenía dos opciones: ampliar la planta o ajustar la producción y disminuir sus ineficiencias.

La administración optó por esta segunda vía para producir barras de acero, que representan el 80% de su negocio. ¿Por qué? De cada tonelada en acero líquido, solo llegaban 730 kilos como producto final y se perdía más del 27% en el proceso de fundición. Con la reconversión a un proceso de colada continua (ver gráfico), de esa misma tonelada terminarán casi 950 kilos como producto final. Con esto, la producción aumentaría en 40.000 toneladas anuales y llegaría a más de 310.000.

Hace un año y medio, a la firma del acuerdo de reestructuración, la idea era invertir $40.000 millones en la colada continua. Posteriormente, con el disparo en los precios y la demanda de sus productos, la empresa decidió ampliar la inversión hasta cerca de US$40 millones. Se consideró hacer un contrato llave en mano, con el cual además de los equipos, se entregaría su instalación y adecuación. Sin embargo, el precio de esa opción rondaba los US$50 millones, mientras que si se compran las máquinas -dos nuevas y dos usadas- y se adelantan las obras civiles y de instalación con proveedores locales, la cotización disminuiría a unos US$30 millones.

Por eso, el pasado 4 de mayo, la junta directiva decidió tomar este último camino y conformar con los directores una comisión para negociar los precios con los proveedores.

Esta negociación durará entre 30 y 45 días y luego de la firma de los contratos se estima que en 18 meses se culminaría el montaje del nuevo proceso que eliminará siete pasos de los que tiene hoy la producción de las barras de acero, y que le permitiría a la compañía aumentar su portafolio de productos a ocho referencias, cuando hoy solo tiene dos.



¿Lo logrará?

Durante años, las administraciones de Paz del Río contrataron y realizaron estudios para solucionar los problemas financieros y de operación: manejar la producción y las ventas como un patrimonio autónomo en fiducia, partir la empresa en varias unidades de negocio e incluso atraer inversión de japoneses.

Pero el problema seguía sin modificación: no había recursos para la reconversión. Con el paso de la propiedad de la empresa a los trabajadores, ellos renunciaron a aumentos por dos años, eliminaron las pensiones de antigüedad para los nuevos y esos ahorros -que alcanzan los $15.000 millones- se comprometieron en la reconversión.

Gracias a los precios internacionales por la demanda china (ver recuadro) y al momento que vive Acerías, el flujo de caja se ha recuperado. Esto permitirá formar varios fondos para pagar la reconversión industrial -unos $10.000 millones anuales- y para cubrir los pagos de pasivos acordados para julio y diciembre del año entrante. Además, se buscarán créditos en el sector financiero, para complementar los recursos que esperan pagar en 19 meses.

"Llegó el tiempo de las vacas gordas y, muy posiblemente, los precios altos se podrían mantener por unos dos años más, pero no serán eternos. Si no aprovecha este momento para hacer más eficiente la operación y ampliar la producción, la empresa estaría condenada a desaparecer. Será la prueba de fuego para la administración de una empresa que durante los últimos años estuvo acostumbrada a administrar pobreza y no los excesos de recursos que tiene hoy", puntualiza un analista.
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