Aguas privadas

| 11/5/1999 12:00:00 AM

Aguas privadas

La privatización de acueductos y alcantarillados es una importante alternativa para la prestación de servicios eficientes en el futuro.

El viernes 29 de octubre se cerró el proceso de licitación en que el Acueducto de Montería se entrega durante 20 años a un consorcio privado. Ese día comenzó en el país una nueva etapa: el sector de agua y saneamiento básico, uno de los más deprimidos por graves ineficiencias, se consolidó como una opción atractiva para la inversión privada y a la vez se abrió el camino para resolver los problemas de cobertura en muchos de los 1.090 municipios del país.



Inversionistas franceses, españoles, estadounidenses y venezolanos participaron en la licitación por la concesión de los servicios de acueducto y alcantarillado de Montería. El proyecto cambiará la compleja realidad del sistema de acueducto y alcantarillado de la capital de Córdoba mediante inversiones del orden de los $120.000 millones que generarán más de 15.000 empleos. Así se asegurará un servicio eficiente, cuyas prioridades serán el acceso, la calidad del agua, la continuidad del servicio y la atención; todo esto en una ciudad donde el 55% del agua no se contabiliza y el servicio se presta en promedio cinco días a la semana, ocho horas diarias.



Este proyecto desencadenará transformaciones sociales que se traducirán en una mejor calidad de vida y en perspectivas de desarrollo regionales muy claras.



No es la primera vez

Aunque los procesos de privatización del sector de aguas no son nuevos en Colombia, solo hasta hoy existe una política nacional clara orientada a buscar alianzas entre el sector privado y el Gobierno para darle impulso al desarrollo de la infraestructura que se requiere en agua y saneamiento básico.



Daniel Rivera, de Mindesarrollo.





La privatización del sector de aguas se inició en Barranquilla a comienzos de los años 90 con aportes de la ciudad y los gremios para formar la empresa Triple A. En 1996 Aguas de Barcelona entró como socio operador. Estos procesos de privatización los desató la ley 142/94 de servicios públicos, que impulsó la participación privada y transformó las instituciones, en busca de eficiencia y calidad. El proceso continuó en 1995 con la creación de Aguas de Cartagena, una empresa de economía mixta con 50% de participación del gobierno local, 45% de la española Aguas de Barcelona y 5% de inversionistas particulares. Proyecta inversiones por US$231,3 millones. Sus resultados son contundentes: la cobertura en acueducto aumentó del 67% en 1995 al 85% en julio de 1999 y en alcantarillado pasó del 56% en el 95 al 71% en el 99.



El sector



Aguas y saneamiento básico ha sido tradicionalmente manejado por el sector público y se ha caracterizado por el ineficiente manejo de las empresas, que ha generado graves problemas de cobertura y calidad del servicio. Según el Ministerio de Desarrollo, la cobertura urbana en acueducto es de un 90% y la rural es del 44%. En alcantarillado, se estima que más de 14 millones de habitantes no tienen un adecuado servicio. En el área urbana la cobertura no supera el 80% y en la rural el 37%. Tan solo 90 de los 1.090 municipios tienen plantas de tratamiento de alcantarillado. Este atraso se debe a una baja capacidad de inversión y a serios problemas para el financiamiento de proyectos de expansión. Otra dificultad es la incapacidad de gestión de varias empresas del sector por el clientelismo e ineficiencia de sus administradores. En algunas de ellas, los ingresos de la operación se dedican a cubrir los costos, lo cual las hace altamente improductivas y con una mínima capacidad de inversión.



La financiación es la mayor amenaza del sector, pues desata casi todos los problemas. Los recursos que destina la Nación han aumentado del 0,4% del PIB en 1993 al 0,6% en 1997, pero la inversión debe estar entre el 1,0 y el 1,2% del PIB. Gran parte de la financiación proviene de la Nación, vía transferencias de la ley 60/93. El 20% de estas se destina al sector de aguas. También se recurre a fondos del municipio, pero los recursos son claramente insuficientes.



El cambio

Ya que los recursos que se destinan al sector son cada vez menores, el Gobierno vio la necesidad de buscar un medio para lograr la participación activa del sector privado. El Ministerio de Desarrollo y Planeación Nacional propusieron un nuevo enfoque para concentrar recursos y apoyar obras concretas y sostenibles. "Había que parar la tendencia de financiar solo tubos", afirma Daniel Rivera, director de proyectos de participación privada del Ministerio de Desarrollo. La idea es centrarse en proyectos bien estructurados y con objetivos claros. Es vital el compromiso del municipio para aportar recursos y un plan de inversión acorde con su capacidad financiera. También se requiere un esfuerzo tarifario de los usuarios. Pero esto es insuficiente: se necesita el apoyo de un operador privado que garantice parte de la inversión y asegure el manejo eficiente de los recursos.



Francisco Burgos de la Espriella, alcalde de Montería.

Miguel Montes, de Selfinver.

Daniel Boada, gerente de la EAAB.





El caso de Montería



El plan piloto del gobierno se inició con la concesión del acueducto y alcantarillado de Montería, una ciudad con una de las coberturas más bajas: 77% en acueducto y 30% en alcantarillado. Para mejorar la prestación de estos servicios, se abrió la licitación para un contrato de concesión por 20 años, con una inversión de los $120.000 millones. El concesionario aportará un capital inicial de US$3,6 millones; luego el proyecto requeriría inversiones adicionales por US$10 millones. El gobierno aportará $5.800 millones y el municipio $1.950 millones anuales entre el 2001 y el 2004 y $2.900 millones entre el 2005 y el 2019.



Este proyecto piloto rebasó todas las expectativas. Se presentaron a licitación tres importantes consorcios internacionales con socios nacionales. El ganador fue el consorcio FCC, que empezará a operar en enero del próximo año. Lo lidera FCC Internacional de Servicios, del grupo francés Vivendi. Otros participantes fueron Surtiaguas del Caribe, liderado por Azurix, Surtigas y Promigas del Grupo estadounidense Enron y Aguas del Sinú, del grupo Electricidad de Caracas y OPSA S.A. Todos ellos después de cumplir estrictos requisitos técnicos, financieros y jurídicos, compitieron por la oferta económica en la que se definió el precio de la tarifa y el número de conexiones adicionales que se prestarán durante los dos primeros años de operación.



Según Francisco Burgos de la Espriella, alcalde de Montería, "lo que hizo tan atractivo el proyecto fue la seriedad con la que se llevó a cabo la estructuración, esto se reflejará en beneficios para la población que ha vivido las deficiencias del servicio en carne propia".



El negocio



En 1998, los servicios de acueducto y alcantarillado produjeron US$700 millones, de los cuales se recaudaron US$450 millones. Si se operaran las empresas con eficiencia, se garantizara la cobertura y se hiciera un esfuerzo para recuperar los recaudos, la producción del sector sería el doble. Aquí está el negocio. La clave: aprovechar los márgenes de eficiencia. Una empresa que invierta en infraestructura, tenga un manejo eficiente de las tarifas y trabaje bajo una administración eficaz, generará unos altos niveles de eficiencia y operará a un menor costo.



Según Miguel Montes, de Selfinver, banca de inversión encargada de estructurar el proyecto de Montería: "aunque el proyecto está sustentado en que los usuarios deben pagar lo que corresponde a una operación eficiente de la empresa, la clave está en aprovechar el margen de eficiencia de esta". La rentabilidad es, sin duda, otro gran atractivo: un proyecto como el de Montería tiene una rentabilidad del 20% real. Obviamente se puede lograr una rentabilidad superior de acuerdo con la gestión que se le dé al proyecto.



Los índices de cobertura demuestran que hay un gran mercado por explotar. Además, es claro que el agua es un recurso mucho más sensible y que hacia el futuro será cada vez más valioso.



Según Daniel Rivera, "la clave del negocio está en crear empresas capaces de tener una visión empresarial de largo plazo y que sean autónomas". El recurso hídrico representa hacia el futuro un gran potencial económico. El agua es un recurso vital y escaso que en 50 años puede convertirse en uno de los más costosos del planeta. Esto lo saben compañías internacionales como Vivendi, Lyonnaise des Eaux de Francia, Aguas de Barcelona, ABB, Enron y Bechtel de Estados Unidos y Thames Water de Inglaterra. Su objetivo es expandirse por toda Latinoamérica.



Perspectivas



La estrategia del gobierno hace una clara distinción entre inversiones destinadas a ciudades grandes, intermedias y municipios. Con una visión realista, la posibilidad de privatizar empresas como la de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá es muy lejana. Para Daniel Boada, su gerente, "lo importante es que la empresa se asimile en eficiencia a una privada". Según él, en algunas actividades difícilmente podría operar un privado, como el ordenamiento de la ciudad y el manejo de terrenos para la protección de cuencas. Algo más factible es la privatización de algunos componentes del sistema de aguas, como ya ocurrió en la Planta de Tibitoc.



La inversión en agua y saneamiento básico tiene un futuro promisorio. Los proyectos con participación privada en ciudades intermedias están en marcha. Para los próximos años se vislumbran inversiones cercanas a los US$500 millones en trece ciudades, que beneficiarían a unos 3.315.000 habitantes. Aquí se destacan proyectos como el de Pereira, San Andrés, Popayán e Ibagué.



Después de años de postración, corrupción e ineficiencia, el sector de agua y saneamiento básico se avizora como un importante motor de desarrollo para el país. Con la voluntad del gobierno, un marco legal definido y un interés genuino del sector privado se está demostrando que el país sí puede conjugar esfuerzos públicos y privados para mejorar la situación del sector aguas.



Sin duda, la región de la Costa le está dando una lección al país. De ser una región con alta corrupción, ineficiencia y bajos índices de cobertura, pasó a ser el lugar de donde se desprenden las grandes transformaciones en este sector.
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