| 12/7/2006 12:00:00 AM

Aguadulce y Palermo prenden motores

Inversionistas criollos promueven la apertura de dos nuevas terminales privadas en Buenaventura y Barranquilla, que despiertan el interés de socios internacionales.

Tuvieron que pasar más de 10 años para que le dieran la razón al ingeniero Roberto Osorio Giraldo, quien desde entonces viene advirtiendo sobre la necesidad de construir no solo un nuevo puerto en Buenaventura, más concretamente en el sector de Aguadulce, sino también de un parque industrial donde se ubiquen las empresas importadoras y transformadoras de materias primas que luego exportan su producción agregada. Todos los estudios y proyecciones indicaban que la capacidad del puerto actual llegaría a su tope entre 2005 y 2006. Y en efecto, ya superó el 80%, lo que significa que está por encima de los estándares internacionales que establece la Organización Mundial de Comercio (OMC), según la cual un puerto está congestionado cuando supera el 75%. Este hecho y el fuerte invierno que en abril provocó por lo menos 23 derrumbes en la vía que comunica a Buenaventura con el resto del país, ocasionaron el colapso de la capacidad de almacenamiento de la terminal, lo que generó enormes pérdidas para la economía colombiana.

Conscientes de que tarde o temprano esto iba a ocurrir, en noviembre de 1995 se constituyó una sociedad promotora del proyecto de Aguadulce. Se trataba de una entidad de economía mixta compuesta en un 30% con capital del Estado (gobernación del Valle y alcaldía de Buenaventura) y 70% del sector privado. Año y medio después, la promotora se transformó en la sociedad Proyecto Puerto Industrial de Aguadulce S.A., que contra viento y marea viene luchando desde aquella época para convencer a inversionistas privados y al gobierno nacional de que esta obra era necesaria. Luego de muchas batallas jurídicas y políticas, la naciente empresa logró comprar el terreno, obtener la licencia ambiental y la concesión respectiva.

"Siempre faltó la voluntad política del gobierno, que no le dio mayor credibilidad al proyecto pese a que sabía que era prácticamente obligatorio construir otro puerto en el Pacífico, como lo advertían los estudios. También necesitábamos atraer a los grandes inversionistas que se requieren para este tipo de obras: los operadores portuarios internacionales", sostiene su gerente José Pablo Castillo. Para el empresario, con Aguadulce, previsto para una capacidad de 15 millones de toneladas anuales, se aseguraría una reserva portuaria para el país por los próximos 30 años.

Pero tuvieron que suceder varios hechos coyunturales para que por fin despegara el proyecto, en el cual se han invertido hasta la fecha $15.000 millones. Uno de los más importantes fue que los productores de carbón de Cundinamarca, Boyacá y Antioquia necesitaban con urgencia un puerto especializado en el Pacífico, pues se comprometieron a entregar 7 millones de toneladas anuales para los mercados de Perú y Chile. Este carbón, que es diferente al que se extrae por ejemplo en el Cerrejón, se utiliza para la fabricación de acero. Las primeras entregas están previstas para mediados del año entrante, fecha para la cual se estima que esté terminada la primera fase de Puerto Industrial de Aguadulce, que se especializará en el manejo de carbón y petróleo.

A este hecho se sumaron el infarto logístico del puerto de Buenaventura, que encendió nuevamente las alarmas, y la ola de inversiones de grandes operadores de terminales marítimas en puertos, especialmente sobre el Pacífico latinoamericano, motivada por el creciente comercio con el continente asiático. Una de ellas está interesada en invertir en Aguadulce, como la firma Dubai Port World, que ya adquirió puertos en Perú, Argentina y República Dominicana. Son dueños de 52 terminales portuarias y se constituyen en los segundos operadores de puertos en el mundo.

La inversión inicial de la multinacional ascendería a US$234 millones, para empezar a mover entre 7 y 8 toneladas anuales. Las negociaciones que, según Castillo, están bien adelantadas, se estarían cerrando en marzo del año entrante, para lo cual la firma ya está realizando gestiones ante el gobierno colombiano en busca de algunas exenciones tributarias y garantías jurídicas para la inversión y la operación del puerto. Entretanto, se sabe también que hay otras compañías interesadas en el proyecto, como la naviera Maersk, por intermedio de su filial de operación portuaria (APM Terminal), y la filipina ICTISI.



Puerto Palermo

Entretanto, el Grupo Coremar, que aglutina por lo menos 10 empresas dedicadas al negocio de remolcadores, estaciones de gasolina, abastecimiento de combustible para cargueros y operación portuaria, también tiene adelantado su propio proyecto para construir una terminal marítima multipropósito en la margen opuesta al de la Sociedad Portuaria de Barranquilla, sobre el río Magdalena.

Se trata de Puerto Palermo, el cual demandará inversiones iniciales de infraestructura por US$7 millones. La idea es desarrollar a su alrededor un parque industrial en el que se invertirán entre US$30 y US$40 millones adicionales, dependiendo de las unidades de negocios que se vayan generando dentro del complejo industrial. En este sentido, ya hay firmados acuerdos de entendimiento con varias empresas internacionales interesadas en estar ahí, según lo confirmó el director de la organización, Jorge A. Chaves.

Fernando Arteta, gerente de la Sociedad Portuaria de Barranquilla, calificó de excelente para el país que se estén dando este tipo de desarrollos portuarios, que antes que competir con los puertos actuales apuntan a la especialización del manejo de la carga. "Esa es la tendencia mundial. Y en el caso de Barranquilla, ya es bueno que haya otros operadores, para jalar todos del mismo lado y mejorar las condiciones del negocio", sostiene. Según el empresario, la zona portuaria de Barranquilla es la que en más corto plazo puede crecer pues tiene más de 20 kilómetros de ribera. "Lo de Aguadulce, en el Pacífico, es una buena solución para descongestionar el puerto de Buenaventura".

La Sociedad Portuaria de Barranquilla invertirá US$70 millones en una primera fase de expansión que le permitirá ampliar su capacidad de 3'600.000 toneladas a 10 millones. Y a medida que el mercado lo vaya exigiendo, están previstas inversiones por otros US$105 millones.

Según el Grupo Coremar, las inversiones iniciales en Puerto Palermo correrán por cuenta del grupo, mientras que las posteriores se canalizarán por medio de la banca de inversión Helm Investment que está encargada de buscar inversionistas. El proyecto ya cuenta con licencia ambiental, mientras que se adelantan los trámites correspondientes para la obtención de la concesión portuaria ante el gobierno nacional.

Por su parte, Aguadulce contaría con una profundidad de operación de 13,5 metros en marea baja, cuenta con 500 hectáreas de terreno para su desarrollo y tendrá capacidad para 10,5 millones de toneladas en su desarrollo total. En la primera etapa se espera contar con una capacidad de 4 millones de toneladas, con 500 metros de línea de muelle, patios, banda transportadora para minerales, bodegas, patios para vehículos importados y exportados, parqueaderos de camiones y todas las facilidades portuarias como seguridad y servicios públicos.

Así mismo, cuenta con estudios de factibilidad realizados por las empresas Haskoning de Holanda y Moffatt & Nichol International Inc., de Estados Unidos. La primera etapa, cuyo costo se ha calculado en US$129 millones, está en proceso de contratación de los diseños definitivos de la infraestructura marítima y la carretera de acceso al terminal ya tiene diseño definitivo.

Se aspira a que con estas dos nuevas terminales marítimas, alejadas de las zonas urbanas de Buenaventura y Barranquilla, y diseñadas para que se conviertan en parques industriales, el país pueda superar el déficit en infraestructura portuaria que ya viene presentando, más aún cuando ya firmamos un TLC con Chile y estamos ad portas de firmar acuerdos comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea. De la celeridad con que se desarrollen estos proyectos, y otros más que están en 'remojo', dependerá que se atiendan de manera oportuna todos estos compromisos internacionales.

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