| 6/24/2005 12:00:00 AM

¿Aceite de palma por ACPM?

El negocio del biocombustible se abre paso en Colombia. El gobierno tiene lista la norma técnica preliminar para su producción y realiza pruebas con los ensambladores de automotores diesel.

La posibilidad de sustituir el consumo de diesel (ACPM) por un combustible producido a partir de grasas vegetales, como el aceite de palma africana, girasol o soya, entusiasma al gobierno, a transportadores, a cultivadores y a centros de investigación que ya lo están produciendo. El gobierno tiene listo un borrador de la norma técnica preliminar bajo la cual se empezará a fabricar en Colombia, lo que se constituye en una primera señal para los potenciales inversionistas.

En principio, se utilizará la misma norma que en Estados Unidos con algunos ajustes. En el país del norte, el biodiesel (que se produce a partir de soya) se ha probado en motores bajo temperaturas extremas como las invernales. Esto se considera positivo, pues en las zonas carreteables del país la temperatura no llega nunca a esos límites. Siempre ha existido el riesgo de que el biodiesel se solidifique en climas muy fríos.

El gobierno está realizando las pruebas técnicas con la supervisión de los ensambladores nacionales de carros con motores diesel, para determinar la combinación precisa. Algunos estudios concluyen que la mezcla de ACPM y biodiesel debe ser hasta de 70% y 30%, respectivamente, para no tener que hacerle ajustes al motor. Para mezclas superiores hay que aplicar aditivos o introducirle modificaciones a la maquinaria de los carros.



Rentable o no

La controversia más importante es si el proyecto es rentable o no, es decir, si permitirá recuperar la inversión y dejará utilidades. Esto dependerá de la correlación entre los precios internacionales de la gasolina (de referencia para los del ACPM) y los del aceite de palma. Para que el negocio sea viable, el precio del petróleo debe estar por encima de los US$35. Y en los últimos dos años ha superado los US$50, lo que se considera una buena señal, pues tampoco se identifica una tendencia a la baja.

Hay una distorsión en el mercado nacional, pues el precio del ACPM es subsidiado. El que se importa se compra en promedio a US$65 el barril y se vende en el mercado nacional a unos US$30. Si este valor se traduce en aceite de palma, según explicó un asesor del Ministerio de Minas, el biodiesel costaría mucho menos de lo que se ofrece en el mercado internacional y no haría rentable el negocio.

Para empezar a regular esta situación y disminuir los riesgos, el gobierno empezó a desmontar los subsidios del ACPM. La meta es que, con este desmonte, el precio del combustible oscile entre US$35 y US$37 en 2006. "En la medida en que se vayan desmontando los subsidios, el negocio se va haciendo viable", explicó el experto.

El ahorro de divisas es otro punto a favor del biodiesel en la cuenta del gobierno. El país importa 4.000 barriles diarios de ACPM, con los cuales completa la demanda que asciende a 70.000 barriles por día. En la medida en que se vayan sustituyendo importaciones se ahorrarán más divisas en esta operación.

Todo apunta a que el producto más viable para llevar a cabo esta reconversión es la palma. El año pasado, el área cultivada era de 157.300 hectáreas, que generaron 632.000 toneladas de aceite. De este total, el 40% se exporta y el resto se consume en el mercado local de alimentos. Con esa oferta exportable se cubriría el 5% de mezcla inicial, que equivale a procesar 180.000 toneladas.

Y si Colombia sigue la tendencia mundial, que es la de mezclar el 20% dentro de 15 años, para entonces requeriría 1'400.000 toneladas de aceite de palma. Para eso habría que sembrar más de 100.000 hectáreas en los próximos años, lo que a su vez generaría unos 80.000 nuevos empleos en el campo. Y para sustituir toda la demanda de ACPM habría que cultivar un millón de hectáreas.

Para Jens Mesa, presidente de la Federación Nacional de Cultivadores de Palma (Fedepalma), el biodiesel es un proyecto estratégico por donde se le mire -desde el punto de vista energético, ambiental, social y económico-, siempre y cuando se den todas las condiciones del caso y se conozca la reglamentación definitiva. "El gobierno gana porque le ayudaría a solucionar el déficit energético y a generar empleo rural. Los palmicultores, porque desarrollarían un nuevo mercado local y los consumidores tendrían acceso a un combustible mucho más limpio sin castigar el bolsillo", dijo. Según el dirigente gremial, una vez conocida la reglamentación oficial, las plantas de biodiesel entrarían en funcionamiento en 12 ó 18 meses, para que en 2007 empiece su comercialización. Una planta mediana, que procese 50.000 toneladas de aceite de palma, costaría US$10 millones, según los cálculos preliminares.



Democratización

Mientras que el gobierno y algunos inversionistas privados contratan estudios y realizan investigaciones en el exterior acerca de la utilización del aceite de palma en la generación de biodiesel, en el país ya hay plantas que lo procesan. Una de ellas es la del centro de investigaciones Las Gaviotas, que tiene en Bogotá una planta que puede producir de 800.000 a un millón de galones al año. "No es una prueba de laboratorio, sino una planta industrial. Es el resultado de 10 años de investigaciones de un grupo de científicos colombianos que tuvo el apoyo de expertos de la Universidad de Colorado (Estados Unidos)", advirtió Paolo Lugari, director de este centro de investigación. Según el experto, la planta que desarrolló Gaviotas, hecha con materiales y materias primas disponibles en el país, costaría US$200.000 y podría producir un millón de galones anuales.

Según Lugari, la producción de biodiesel debe ser democratizada. Debe haber muchas plantas procesadoras en el país para que el negocio no quede en manos de tres o cuatro grandes productores. "Se podrían construir 300 plantas con el modelo de Gaviotas, que costarían US$60 millones. Cinco de ellas costarían lo mismo que una de las que calcula Fedepalma y producirían cinco veces más. De todos modos, montar toda esta infraestructura implicaría invertir una cifra menor a la que tendría que utilizar Ecopetrol en una planta para reducir el nivel de azufre del ACPM: US$400 millones".

Otra experiencia en este sentido es la de Corpodic, que lleva diez años trabajando en la producción de biocombustibles. Este centro de desarrollo tecnológico fue el encargado de hacer el estudio del plan estratégico para Colombia en la materia, que concluyó con la presentación de una ley que cursa en el Congreso y que obligaría a la utilización del biocombustible a partir de 2007.

David Cala, director de Corpodic, es un defensor del proyecto y sostiene que es viable porque los precios del ACPM están subiendo y el gobierno va a desmontar los subsidios. "Con un precio de US$2 por galón de ACPM y de US$450 por tonelada de aceite de palma, el proyecto es totalmente viable. Y esas circunstancias se van dar en los próximos tres años", dice.

Corpodic también tiene su planta de procesamiento en Bogotá, donde produce 100 galones diarios de biodiesel de palma de aceite. Con esta cantidad, va a iniciar pruebas con varios buses de la empresa SI99, uno de los operadores de TransMilenio, con mezclas que oscilarán entre el 10% y el 20%. "Queremos demostrar que esta mezcla es apropiada para el país. Nuestra planta está en Usme, uno de los sectores más fríos de Bogotá y hasta ahora no hemos tenido mayores problemas", asegura Cala. Según el modelo de Corpodic, una planta que produzca 150.000 toneladas al año, puede costar unos US$16 millones.

Todo parece indicar que la producción de biodiesel en Colombia, en especial a partir de palma africana, será una realidad. El mercado potencial en el país y el mundo es grande: si los 135 millones de toneladas anuales de aceites vegetales que consume el globo se destinaran a producir biocombustibles, solo cubrirían el 32% de la demanda.
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