| 3/19/2014 6:00:00 PM

Fenómeno Bursátil

La acción de Acerías Paz del Río es la que más sube en la Bolsa de Valores de Colombia. ¿Qué hay detrás de esa escalada? 

Aunque en la Bolsa de Colombia están listadas 78 empresas, solo la mitad de ellas mueve el mercado de acciones y, aunque suene paradójico, son los papeles menos negociados los que presentan las variaciones más fuertes, lo que hace que ocupen los primeros lugares en pérdidas y ganancias.  Este año no ha sido la excepción y la estrella en rentabilidad es una de esas acciones que se mueven poco: Acerías Paz del Río. 

Entre el primero de enero y el 14 de marzo esta acción subió 26%, pasando de un precio de $9,5 a $12. Este valor no solo implica una recuperación tras la caída de 2013, cuando estuvo por debajo de $6, sino también que hay algo en esta empresa que están viendo los muy pocos inversionistas que las tienen en sus manos. El flotante –porcentaje de las acciones que se negocian en bolsa– de Acerías es de apenas 4,27%. 

La explicación para el alza en el precio de la empresa con sede en Belencito, Boyacá, no se ve muy clara, más si se tiene en cuenta que el año pasado reportó pérdidas por $232.699 millones, más del doble de lo que había perdido en 2012. A eso se suma el hecho de que su negocio siderúrgico está pasando por un momento difícil debido a la fuerte competencia del acero importado, al punto que la compañía lideró, junto con otras siderúrgicas nacionales, una petición al Gobierno para que estableciera una salvaguardia a las importaciones de alambrón, la cual se expidió en octubre pasado por un periodo de 200 días. 

Los importadores, que amenazan con demandas ante la Organización Mundial del Comercio, están buscando que la medida no se amplíe, mientras que Paz del Río y sus colegas estarían planteando extenderla. 

En medio de esa incertidumbre están aquellos inversionistas que en operaciones muy puntuales y con bajos montos hicieron subir la  acción en los casi tres meses que lleva 2014. “Lo veo como una pura especulación y detrás podría estar el rumor de siempre y es que Infiboy (Instituto Financiero de Boyacá) podría estar cerca de vender su participación en la acción (de 13,27%), lo cual ha estado embolatado por líos jurídicos. Esto sería lo que falta para que Votorantim, el accionista mayoritario de Paz del Río, retire la acción de la bolsa colombiana y pague a los pocos accionistas que quedan un valor más cercano al precio en libros”, comenta Felipe Campos, jefe de investigaciones de la comisionista Alianza Valores. 

Sebastián Toro, de la firma de análisis Arena Bursátil, coincide en que la rentabilidad de la acción de Paz del Río no tiene detrás fundamentales que la soporten. Además, los títulos tuvieron el año pasado una caída sin precedentes, bajando a niveles de $6 –una subvaloración extrema– y a partir de lo cual muchas personas empezaron a ver valor y a especular con el título. “Algunos analistas del mercado estuvimos recomendando compras en niveles de $6 y $7, lo que también elevó la demanda y debido a la baja oferta vimos un alza importante”, agrega.

Potencial en 4G

Para expertos en el sector de siderurgia, como el exsuperintendente de valores Jorge Gabriel Taboada, tiene sentido pensar que una salida de Infiboy llevaría a una oferta pública de adquisición para comprar las pocas acciones que quedan en el mercado, lo que haría subir su precio. Pero no ve muy claro ese escenario, dado que no se sabe si, en efecto, Infiboy quiera vender o si Votorantim quiera comprar, pues el negocio no pasa por su mejor momento. 

No obstante, existiría una razón para ser optimistas con Paz del Río y su acción: el rol que pueda tener en los ambiciosos proyectos de obras de las concesiones de cuarta generación (4G), los cuales requieren acero en grandes cantidades para túneles, puentes y demás obras.

Hoy, grandes constructores trabajan con la empresa y podrían continuar con ella. Uno es el Consorcio Helios, que está a cargo del primer sector de la Ruta del Sol y tiene un contrato hace tres años con Acerías. 

Sin embargo, algunos constructores están en el grupo de quienes piden que no se prolongue la salvaguardia para el alambrón, pues esta situación lo expone a un riesgo de escasez. 

En Paz del Río tampoco tienen muy claro el motor que tiene al alza su acción, pues en años pasados se han presentado movimientos hacia arriba o hacia abajo, sin ninguna razón específica. “Hay que tener en cuenta que la marcación de precio en la Bolsa se da cuando en un mismo día se transan 66.000 UVRs (aprox. $14 millones) o más,  lo que en ocasiones puede generar cambios bruscos en los precios de cierre, especialmente en acciones de baja bursatilidad, como es el caso de Acerías”, explican desde la empresa. 

En medio de un mercado afectado profundamente por la situación externa, con una caída del índice Colcap de 0,8% en lo corrido del año, vale la pena saber cuáles son las acciones que han logrado ir contracorriente. Falta ver si Paz del Río logra mantenerse en $12 pesos o si su recuperación fue flor de un día.

Minería, muy enredada

Además de la siderurgia, el otro negocio de Paz del Río es el carbón. Sin embargo, ambas actividades comparten el hecho de estar pasando por un mal momento en materia de precios internacionales, lo que ha dado origen a que crezcan los rumores sobre la posible salida de la Votorantim.

En el frente carbonero, Votorantim logró el año pasado renovar su concesión minera y planea aumentar la producción a 2,5 millones de toneladas anuales, casi diez veces lo que producía en el pasado. Para que la operación sea rentable era necesario impulsar el proyecto del Tren del Carare, una iniciativa que cuesta más de US$1.800 millones. 

Sin embargo, las proyecciones no le dieron a la firma brasileña y este proyecto, que figuraba bajo el modelo de asociación público-privada (APP), no se cristalizó.

Ahora, el Gobierno –en cabeza de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI)– está estructurando un plan B. “Buscamos una mejora intermedia; es decir, que comience a funcionar el tren en el Valle del Magdalena y mejorar las carreteras para bajar de Boyacá y Cundinamarca a esa región. Ya vamos adelantados: la reparación del tren va en curso y hay dos proyectos del Invías –entre Barbosa y el Valle del Magdalena y Chiquinquirá y ese mismo valle–”, dice Luis Fernando Andrade, presidente de la ANI. 

La idea es desarrollar un proceso estructural y buscar nuevos inversionistas. “Hay que juntar diferentes interesados, como los actuales empresarios o algún gobierno extranjero –como Brasil, China o Corea– que estén interesados en carbón coquizable y determinar si se puede viabilizar. Es un tema que estamos estudiando”, puntualiza Andrade.
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