| 3/5/2004 12:00:00 AM

Abogados, quién es quién

Con la reactivación de la economía y las perspectivas del TLC, las firmas de abogados inician una nueva etapa y se fortalecen para enfrentar los negocios que se avecinan.

En los últimos diez años, el negocio de servicios legales en Colombia cambió. Con la apertura económica aparecieron firmas de abogados que empezaron a competirles a los bufetes tradicionales, la mayoría de ellos familiares, y se presentó un aumento en la oferta como no se había visto antes. Era la época dorada del Derecho, cuando la afluencia de negocios era tal que las firmas les ponían las condiciones a sus clientes. Este panorama cambió con la recesión de la economía, que obligó a todos a redimensionarse, generó escisiones y desató una guerra de precios que bajó las tarifas casi a la mitad.

Estas dos etapas de bonanza y contracción dejaron huella en el mercado legal. La bonanza marcó el ascenso de firmas nuevas, como Muñoz Tamayo y Asociados (1990), Gómez-Pinzón y Asociados (1992) y Silva & Piñeros (1997), que empezaron a figurar al lado de las grandes firmas en banca y finanzas, derecho corporativo y fusiones y adquisiciones, como reseña el informe de Chambers & Partners, una de las publicaciones de mayor prestigio sobre el mercado de servicios legales en el mundo.

A pesar de la aparición de nuevas sociedades, los bufetes tradicionales siguen siendo los más reconocidos, aun por sus propios colegas. Dinero hizo un sondeo entre 17 firmas de abogados a las que les pidió que mencionaran las compañías de servicios legales más importantes, y los resultados se concentran en firmas de gran tradición como Brigard & Urrutia (1935); Cárdenas & Cárdenas (1913), Prieto & Carrizosa (1981) y Baker & McKenzie (1937). La única excepción entre los cinco primeros puestos es Gómez-Pinzón, fundada en 1992. Otro jugador nuevo que recibió reconocimiento fue Zuleta, Suárez, Araque y Jaramillo, que nació en 2000.

Estas firmas se caracterizan por tener el mayor número de abogados, por poder ofrecerles una amplia gama de servicios legales a sus clientes y por estar presentes en los principales negocios que se realizaron en el país el año pasado. Brigard & Urrutia, por ejemplo, participó de los procesos de emisión y colocación de bonos de Colombia en los mercados internacionales; Cárdenas y Cárdenas en la emisión de títulos hipotecarios de la Titularizadora Colombiana y la demanda arbitral entre Telecom y Alcatel; Gómez-Pinzón en la venta de empresas de Valores Bavaria; Prieto & Carrizosa en el 'Capítulo 11' de Avianca y la reestructuración de Alianza Summa, así como en el montaje y financiación de Colombia Móvil; y Baker & McKenzie en la financiación de Bavaria y la integración de Pfizer y Pharmacia.



Efectos de la crisis

Si bien la bonanza de la apertura propició un aumento en el tamaño de las firmas, la contracción llevó a una guerra de tarifas de la cual todos hablan, aunque ninguno quiere reconocer quién la inició (las firmas grandes dicen que fueron las pequeñas y las pequeñas que las grandes), y propició escisiones y reducción en su tamaño.

"A los abogados que se fueron a estudiar afuera no los reemplazamos. En general, las firmas tuvieron que ajustarse a las nuevas condiciones del mercado", comenta Darío Cárdenas, de Cárdenas & Cárdenas.

Por ejemplo, de Baker & McKenzie (también conocido como Raisbeck, Lara, Rodríguez y Rueda) salió en 2000 la firma de Zuleta, Suárez, Araque y Jaramillo, y en 2003 el grupo de patentes creó su propia firma, Olarte, Raisbeck y Frieri. Ahora, aunque por motivos distintos, también se separa Juan Pablo Godoy, quien se va a ejercer en forma independiente el Derecho Tributario.

En la recesión que golpeó a esta industria en 2000-2001, los servicios legales pasaron de enfocarse en la construcción de negocios, a convertirse en servicios para la crisis. Las grandes privatizaciones y concesiones fueron reemplazadas por reestructuraciones financieras y litigios. Y aunque esto demostró que los abogados son los únicos que siempre tienen trabajo en las vacas gordas y en las vacas flacas, también evidenció que las firmas tenían que ser más eficientes y flexibles para sobrevivir, porque sus ingresos sufrieron una fuerte reducción.

"Hace 6 ó 7 años, las empresas simplemente contrataban los servicios. Hoy piden cotizaciones a tres firmas de abogados y, en muchos casos, la tarifa es un factor determinante", explica Gabriela Mancero, de Cavelier Abogados. Esta situación, sin duda, ha generado mayor competencia y ha obligado a las empresas a revisar mejor sus costos y procedimientos.

"Nos hemos vuelto más eficientes. Uno de los errores de los abogados era pensar que sabían de administración", explica Jaime Trujillo, de Baker & McKenzie.

"Antes de la crisis, el tamaño de las firmas se medía por el número de abogados. Con la crisis, aprendimos a ser más eficientes y a racionalizar los recursos", señala Diego Muñoz, de Muñoz Tamayo. Una medida más precisa del tamaño y la eficiencia de las firmas se establece con información de facturación y otros datos contables, de muy difícil acceso en el caso nacional.



Lo que viene

Después del apretón de 2000-2002, el negocio de servicios legales empezó a crecer y eso se ve en una reactivación en la contratación de personal. Entre otros movimientos, Cárdenas & Cárdenas contrató tres abogados, Cavelier vinculó dos nuevos ingenieros de patentes y seis abogados, Gómez-Pinzón compró Asemarcas de Medellín e incorporó como socio a Mauricio Piñeros, de Silva Piñeros & Gómez.

El crecimiento de 3,6% de la economía el año pasado y la mayor confianza que se respira en el país, hacen prever que la generación de negocios será mayor. Además, la negociación de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y las negociaciones para el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) están llevando a las empresas a reinventarse y buscar nuevas fuentes de crecimiento. Y en todos estos procesos, siempre hay contratos de por medio y, por ende, abogados.

Otra fuente de crecimiento podría ser la profundización del mercado de capitales, que llevaría a más empresas a la bolsa de valores, afirma Carlos Urrutia, de Brigard & Urrutia.

En todo caso, la tendencia del negocio es reunir el mayor número de áreas de práctica dentro de la firma. "En términos estratégicos, en el largo plazo se debe ser o una boutique y ser el mejor en un tema específico, o una firma de práctica general que ofrece toda la gama de servicios. Si uno se queda en la mitad, se muere", afirma Alejandro Linares, de Gómez-Pinzón.

La globalización, por su parte, debe llevar a las firmas a tener alianzas con firmas de abogados de los países con que se establezcan convenios comerciales, señala Gabriel Ibarra, de Fajardo, Ibarra, Prías Abogados.

Las nuevas condiciones del mercado deben llevar a las firmas a adoptar estándares tecnológicos mundiales, a tener una mayor visión internacional para atender los requerimientos que se vienen con el TLC y a aprender de las demás organizaciones de servicios que se deben volcar hacia el cliente. En Colombia, la práctica unipersonal del Derecho es muy alta, por lo cual las firmas de abogados tienen que demostrar a diario que su servicio sí hace la diferencia.
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