| 10/15/2005 12:00:00 AM

Abogados, en alza

Las principales firmas de abogados del país han estado detrás de las grandes operaciones empresariales.

El mejor termómetro para medir el clima de los negocios es saber cómo les está yendo a las firmas de abogados. Hace tres años, gran parte de su tiempo estaba dedicado a asesorar empresas en ley 550 de reestructuración económica y, en general, a operaciones de crisis. Hoy, el panorama es muy distinto. Las fusiones y adquisiciones, el diseño de estructuras corporativas para internacionalizar compañías, los procesos de propiedad intelectual y la asesoría a empresas que quieren entrar al país están en el orden del día. Y eso se está reflejando en la facturación de las firmas que después de la caída generalizada de los últimos años, empezó a recuperarse en 2004 y en 2005 ha estado en franco despegue.



Sin duda, la venta de Bavaria a la sudafricana SABMiller fue la operación más importante del año y de la historia empresarial del país. El tamaño del negocio -US$7.800 millones- y su complejidad involucraron un gran número de firmas en el proceso.

Por el lado de los compradores, estuvo Brigard & Urrutia. Y por el lado de los vendedores, participaron Gómez Pinzón, que estructuró todo el proceso; Torrado Angarita & Pinzón, que prestó su asesoría en securities; Francisco Reyes & Asociados, en derecho corporativo; Cahn-Speyer, Paredes & Asociados en impuestos, y Esguerra, Gamba, Arriaga, Miranda, Piquero y Jaramillo, en derecho de la competencia.



Si bien este negocio fue el más grande, en los últimos dos años ha habido otros de gran tamaño, como la compra de Coltabaco por parte de Philip Morris (US$310 millones), la reestructuración de Avianca en Estados Unidos, a la luz del capítulo 11 o ley de quiebras de ese país, la compra de Tubos del Caribe y Colmena por parte de la firma estadounidense Maverick (US$186 millones), las reestructuraciones en las áreas cementera y de alimentos del Grupo Empresarial Antioqueño y la reciente adquisición de dos empresas concreteras en Estados Unidos por parte de Argos (US$257,5 millones).



"Los negocios que las empresas dejaron escritos hace 5 o 7 años están volviendo a revivir", afirma Gustavo Tamayo, de José Lloreda Camacho. "Se nota gran interés de empresas colombianas por temas relacionados con apertura de nuevos mercados", señala Ernesto Cavelier. Como dice Francisco Urrutia, de Posse, Herrera y Ruiz, "ahora el crecimiento de las firmas está en hacer negocios".



Mercado en competencia

Aunque los negocios están repuntando, los períodos de vacas flacas dejaron secuelas. Por un lado, los clientes se volvieron más exigentes en las tarifas y ahora racionalizan al máximo sus pagos. Ahora hay que presentar esquemas atados a resultados, como tarifa horaria única para todo el equipo, pactar comisiones de éxito, honorarios fijos mensuales o por cierto número de horas realizadas.



Por otro, se acabó el esquema en que los abogados esperaban sentados a sus clientes, y producían conceptos con múltiples alternativas, sin casarse con ninguna. "Los clientes están buscando cada vez más al que les dé valor agregado y pagan por eso", señala Eduardo Zuleta, de Zuleta, Suárez, Araque & Jaramillo. Esto ha hecho que las firmas tiendan a prestar servicios especializados y a buscar nichos propios.



Prieto Carrizosa, por ejemplo, incursionó en tres nuevas áreas: hacer estructuras multinacionales para las empresas que quieren salir al mercado externo, el derecho para el entretenimiento donde prestan asesoría a artistas de la talla de Juanes, y el gas.



En general, el mercado se ha atomizado. "Surgen nuevas oficinas todos los días. Es un mercado que ha crecido, pero no en el tamaño que se esperaría. Vale la pena preguntar si todo el equipo está copado en todas las firmas", advierte Álvaro Correa, de Baker & McKenzie.
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