A la velocidad de la luz

| 4/7/2000 12:00:00 AM

A la velocidad de la luz

El futuro de las telecomunicaciones es la convergencia de servicios y la consolidación de las empresas. En cinco años, unas pocas empresas prestarán todos los servicios.

Internet cambió la forma de hacer negocios en todos los sectores empresariales y en las telecomunicaciones está causando un verdadero sisma de enormes proporciones. En menos de dos años, las fuentes de crecimiento del negocio se modificaron, el cambio tecnológico abrió nuevos nichos y cada vez resulta más claro que se trata de un mercado de jugadores globales de gran calibre.

Desde principios de los años 90, la industria de las telecomunicaciones ha estado sujeta a cambios bruscos. Primero, la apertura a servicios de valor agregado, luego apareció la telefonía celular, después la competencia en larga distancia y finalmente internet, que terminó cambiando las reglas del negocio. ¿Por qué cambió las reglas? Nunca antes, el sector había sentido una presión más grande por el crecimiento en líneas, canales de acceso, infraestructura como ahora y todo porque existe esa mágica red de redes a la que todo el mundo quiere acceder. Y nunca antes había existido tal diversidad de negocios desde una sofisticada empresa que tiende redes de alta capacidad hasta los novedosos start ups de internet (empresas nuevas) que se dedican a desarrollar los contenidos que la gente va a demandar de las redes. Y en el intermedio han ido apareciendo una gran diversidad de jugadores: empresas de telefonía móvil, televisión por cable, proveedores de acceso a internet, compañías dedicadas a darles conectividad a las empresas, trunking, operadores de PCS, LMDS...



Al final, la mejor manera de ver el nuevo juego de las comunicaciones es en una simple cadena de valor: los que producen contenidos, los que transmiten y quienes consumen ese contenido. Y el contenido puede ser voz, datos o video.



La cadena de valor es la misma desde cuando Alexander Graham Bell inventó el teléfono, pero los jugadores, sus desafíos y su capacidad de generación de riqueza sí han cambiado notoriamente.



Lo más sorprendente es la explosión de las empresas de internet especializadas en crear contenidos e incentivar el comercio por la red. La creación de valor en ese rubro es considerable. Se estima que en tres años el valor del comercio electrónico en Colombia será de US$500 millones, con un crecimiento exponencial hacia el futuro. Las empresas ya creadas (portales, sitios de comercio electrónico...) en los últimos dos años podrían haber generado un valor cercano a los US$200 millones de hoy.



Ese ímpetu de internet y de la necesidad de la sociedad de conectarse les ha impuesto una nueva dinámica a las empresas. Al final, los jugadores que hoy se conocen: celulares, telefónicas, PCS, banda ancha, satélite... tienden a ser empresas que proveen el canal para transmitir ese mar de datos.



Todo por los datos



Datos es la palabra clave del nuevo negocio. De hecho, según estimaciones de la Corporación Financiera del Valle, los ingresos de transmisión de datos (dentro de los que internet tiene un papel protagónico) crecen cinco veces más rápido que los de voz. Es más, se estima que en Colombia el volumen de datos que deben ser transmitidos por la red se duplica cada tres meses.



De ahí el interés que ha despertado internet entre todos los jugadores de telecomunicaciones, y que en Colombia ha llevado a que telefónicas locales (Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá, Empresas Públicas de Medellín, Telecom), servicios de trunking (Avantel), celulares, televisión por cable y, en general, empresas de valor agregado se estén disputando un mercado que tan solo en acceso creció en Colombia de US$6,5 millones en 1997 a US$12 millones en 1999, y que tiene un potencial exponencial de crecimiento, de acuerdo con la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones. Actualmente, la transmisión de datos constituye el 50% del tráfico; pero Corfivalle proyecta que, para el 2005, será del 95%.



Viene la convergencia



Uno de los grandes cambios es que los límites entre los negocios se están desdibujando. Por el tamaño de las inversiones, todos quieren estar en todo para lograr las economías de escala y los mercados que les permitan ser rentables. Así, las nuevas empresas apuntan a estar en negocios de contenido y en los múltiples canales de transmisión de esos contenidos, es decir, aparece el concepto de convergencia.



Esta tendencia le permitirá al usuario entenderse con una sola empresa para satisfacer sus necesidades de voz, transmisión de datos y multimedia, lo que obligatoriamente tiene que llevar a la consolidación del sector por medio de alianzas, compras o fusiones.



Los signos de convergencia ya se ven claros. En un mes quedará privatizada la ETB y así entraría el primer gran jugador realmente global al mercado de las telecomunicaciones colombiano. Si en el resto del mundo, Telefónica de España y Stet, que se disputarán el control de la ETB, son jugadores integrados que participan en el mundo de los portales de internet, telefonía fija, móvil y hasta televisión por cable, la expectativa es que en Colombia ocurran cambios en la misma dirección.



Locales en la jugada



Las compañías locales ya se están preparando. Las principales telefónicas tienen participación en empresas celulares, de larga distancia, de internet y, además, están comprando otras telefónicas locales. EPM tiene el 50% de Orbitel; es socio de Emtelco, uno de los cuatro grandes proveedores de internet y, en el último año, adquirió Edatel, en Antioquia, Emtelsa en Manizales y la Telefónica de Pereira. Telecom y ETB, por su parte, son socios de Comcel, prestan servicios de larga distancia y son proveedores de internet. El primero ha desarrollado una estrategia de compra de telefónicas locales que, en los últimos dos años, lo llevó a adquirir Telefónica de Bucaramanga, Buenaventura, Tuluá y a tomar el control administrativo de la EDT de Barranquilla. Además, para mitad de año tiene proyectado estar operando una filial en Estados Unidos y, luego, ingresar al mercado venezolano.



ETB, a su turno, ha estado concentrada desde 1998 en el proceso de venta de la compañía, que inicialmente era por el 98% y que finalmente va a ser por el 51%. Lo que suceda con esta empresa va a ser decisivo para el futuro del sector, porque le dará al comprador extranjero acceso al 30% de las líneas en servicio en Colombia, que es la participación de ETB en telefonía, de acuerdo con estimativos de Santander Investment.



¿Nuevo negocio?



En el complejo mundo de la convergencia, lo que antes era un negocio de pequeños, se convirtió en una lucha de titanes: la lucha por los abonados a internet. Con la decisión de Telecom y ETB de ofrecer el servicio de acceso sin costo de afiliación, muy seguramente se producirá un reacomodamiento en el mercado. Lo que buscan estas dos compañías es incrementar el uso de las líneas telefónicas, ya que el pago a internet tiene dos componentes: la afiliación y los impulsos que origina el tiempo al aire. Como el promedio de uso de internet es de 20 minutos, mientras que el de una llamada es de 3,5 minutos, los ingresos de las telefónicas tienen beneficios claros ante cualquier estímulo al consumo de internet.



El regalo de la afiliación probablemente va a llevar a que las empresas que prestan este servicio hagan alianzas o se conviertan en proveedoras de contenido, con el fin de financiarse por medio de banners de publicidad. De acuerdo con la CRT, de las 500.000 cuentas de internet que hay en Colombia, 110.000 se conectan por líneas conmutadas, mientras que 386.000 lo hacen por canales dedicados.



¿Por qué internet es tan importante en el cambio del sector? Además de su potencial de crecimiento y de generación de ingresos, hay una razón de fondo. El protocolo de internet permite enrutar de manera dinámica por diversos caminos físicos de la red distintos paquetes de un mismo mensaje, lo que promueve un uso más eficiente de los canales de comunicación. Además, la red de internet puede trabajar indistintamente sobre cualquier medio de transmisión de datos, como pares de cobre, cables coaxiales, fibras ópticas y conexiones inalámbricas, y permite la conexión de cualquier red, ya sea pública o privada, explica la CRT.



La banda ancha



El abrumador crecimiento de la cantidad de datos que deben ser transmitidos y la explosión de empresas de internet que requieren capacidad en las redes, en los "tubos", están jalonando inversiones millonarias y la aparición de nuevos jugadores con capital y tecnología. En ese mercado están los proveedores de banda ancha, que apuntan especialmente a mercados empresariales.



Diveo y First Com (muy pronto AT&T Latin America) son dos empresas nuevas que entran a disputarse con fuerza ese mercado valorado en cerca de US$300 millones anuales. Diveo, con una infraestructura tecnológica inalámbrica, tiene un plan de negocios que implica inversiones por US$500 millones en América Latina y First Com está en medio de una agresiva estrategia de crecimiento en la región con miras a realizar una oferta pública inicial de acciones (IPO) de la división de AT&T Latin America.



ImpSat, uno de los primeros y más fuertes competidores en el mercado del acceso empresarial, también está en pleno proceso de crecimiento, tiene planes e inversión por cerca de US$300 millones en fibra óptica en Colombia y acaba de recibir una fuerte inyección de capital tras una exitosa IPO en Nueva York. Un cuarto gran operador es Telefónica de España.



Un 2000 agitado



El 2000 definitivamente pasará a la historia como uno de los años más movidos del sector de las telecomunicaciones. Las empresas de telefonía celular encontrarán socios estratégicos para resolver sus problemas de capital y sostenibilidad, surgirán nuevos negocios como el PCS y LMDS (transmisión inalámbrica de banda ancha), la ETB quedará en manos de Telefónica de España o de Stet con lo que se espera una nueva dinámica en la competencia por los grandes mercados y el ritmo avasallador de internet les dará paso a cientos de nuevas empresas de contenido que demandarán cada vez mayor conectividad.



Colombia es, sin duda, uno de los países que más ha avanzado en telecomunicaciones: ha desarrollado un mercado altamente competitivo, la regulación ha ido evolucionando en el sentido correcto e incluso hay una ley de comercio electrónico y está en curso un gran marco regulatorio de telecomunicaciones que busca ordenar y unificar de una manera más coherente toda la estructura legal del sector.



Los próximos dos años serán de gran desarrollo y creación de riqueza. Con la recuperación de la economía y de la situación de seguridad, Colombia fácilmente podría tener una de las industrias de telecomunicaciones e internet más fuertes de toda América Latina.





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Los más fuertes

El sector de las telecomunicaciones es uno de los más dinámicos en el país, con tasas de crecimiento del 8%, y una participación del 2,5% en el Producto Interno Bruto, PIB. Colombia empezó la liberación del sector en 1991 con la apertura para la prestación de servicios de valor agregado y hoy es uno de los países de América Latina donde hay mayor competencia.



Es más, esta liberación es uno de los factores que hace que los ingresos por línea telefónica de la ETB (US$1.042) sea casi la tercera parte del de Cantv de Venezuela o la novena de Entel de Perú cuando se privatizaron estas empresas, ya que en estos casos se vendieron monopolios.



Hasta el momento, hay 3 grandes actores en larga distancia, ETB, Telecom y EPM, por medio de Orbitel, que también son los principales jugadores en telefonía local. Solo quedan por fuera de estos grupos Transtel (con seis compañías) y unas pocas telefónicas independientes. En celulares, el número de operadores se redujo a cuatro, ya que Comcel compró a Occel; y 65 empresas de valor agregado en operación. Pero se espera que al ritmo que están evolucionando las telecomunicaciones, al cabo de cinco años el número de operadores se haya reducido drásticamente y que unos pocos operadores globales dominen el sector, mientras que las compañías más pequeñas se dediquen a nichos específicos de mercado.





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Las grandes apuestas

Telefónica de España, que al parecer sería el más interesado en la compra, ha estado muy activo en el último año en Colombia. A mediados de 1999 adquirió la firma de valor agregado Rey Moreno y, posteriormente, Telegan. Si se concreta la venta de Celumóvil a Bell South, y Telefónica se queda con la ETB, lo más seguro es que vaya detrás del control de Comcel, el otro gran operador celular que hay en el país. De esta manera, ampliaría el espectro de negocio y podría empaquetar servicios de telefonía fija, móvil y acceso a internet.



Por el lado de las celulares, Comcel compró a Occel, en 1998, y hace un año entró al negocio de internet con Comcel.net, una operadora que ya cuenta con 11.000 usuarios. Bell Canada posiblemente liquidará su posición en Comcel y, además de Telefónica de España, GTE sería un interesado.



Celumóvil, como parte del Grupo Empresarial Bavaria, ha hecho alianzas con Latinonet y está en camino de ofrecer acceso a internet desde el teléfono celular para finales del 2000. Todo apunta a que Bell South termine controlando la empresa antes de finalizar el año. Otro operador que también está estudiando la posibilidad de prestar los servicios de internet es Cocelco.



Avantel ya permite a los usuarios consultar su e-mail desde su teléfono y, para fines de año, estará en condiciones de permitir que el usuario conteste su correo.
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