A trabajar

| 9/6/2002 12:00:00 AM

A trabajar

Es necesario que Colombia se proponga la conquista del mercado estadounidense como un propósito nacional. Se busca gerente para el Atpa.

Hace 10 años, cuando Estados Unidos aprobó la ley de preferencias arancelarias Atpa, que daba beneficios arancelarios para 6.100 productos andinos, en Colombia se creyó que con esa decisión despegarían las exportaciones hacia ese país. La realidad demostró que las preferencias beneficiaron a las flores, un producto con dos décadas de experiencia en ese mercado, pero la mayoría de las exenciones no fue aprovechada. Hoy recibimos una renovación y ampliación de las preferencias y el optimismo se acerca de nuevo a la saturación. La pregunta es si seremos capaces de convertir las mejores condiciones arancelarias en unas exportaciones hacia Estados Unidos que sean muy superiores a las actuales.



El potencial de mercado es real. Las importaciones de Estados Unidos crecen rápido en las partidas cubiertas por la expansión del Atpa (confecciones, calzado y manufacturas de cuero). Pero la participación de Colombia ha descendido. El mercado existe, es dinámico, y Colombia podría multiplicar su participación 10 veces sin que su presencia se notara. Hay razones para el optimismo. Los pocos resultados del primer Atpa se explican en que las preferencias tenían un plazo y nadie quería invertir en proyectos de exportación que perderían su ventaja. Así, solo las flores, con un éxito exportador demostrado, podían beneficiarse. Esto hoy no es válido.



El nuevo Atpa también finaliza, en diciembre de 2006, fecha que coincide con el inicio de la desgravación del Area de Libre Comercio de las Américas (Alca). Incluso si el Alca no se materializa o se atrasa, Colombia debe llegar a un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, pues para 2006 ese país habrá firmado acuerdos con Chile y Centroamérica. La competitividad de Colombia estaría en problemas, si no toma la iniciativa. Todos los caminos para esta década pasan por una mayor integración con Estados Unidos. No queda otra salida que apostar e invertir.



Otro factor marca la diferencia. Hace 10 años, los empresarios vieron el Atpa como un beneficio extra, acordado por los gobiernos. Hoy lo ven como una tabla de salvación ante la dura situación. Esta vez nos costó trabajo y casi lo perdemos. Hoy muchos empresarios están comprometidos con el Atpa. Y este es el momento para comenzar a exportar, pues en 2005 China entra a la Organización Mundial del Comercio, OMC, y su competencia con nuestros productos será feroz.



¿Cómo desarrollar el potencial del Atpa y no solo ampliar mercado para confecciones y cueros (página 52), sino para más productos de los miles con beneficio arancelario? Es indispensable mantener el propósito nacional de los sectores público y privado alrededor de estas preferencias. El tema no puede atomizarse en la lucha individual de cada empresario y cada sector. Debemos aprender de México y Costa Rica, que con trabajo público y privado exploraron posibilidades, ubicaron inversionistas y aliados de negocios, y penetraron el mercado de Estados Unidos.



El nombramiento de un gerente para el Atpa, la propuesta que lanzó el presidente Uribe al sector privado, articularía esta tarea. No para reemplazar al gobierno, ni a los gremios, sino para que una cabeza cumpla este proyecto, desarrolle una planeación y se ocupe de alcanzar las metas. Los empresarios no han acogido la propuesta del presidente Uribe. Pero la iniciativa no da espera. El sector privado no ha consolidado un solo frente en las negociaciones de comercio exterior, pues la Andi y el Cicex, Comité Intergremial de Comercio Exterior, son interlocutores del gobierno en los asuntos relacionados con el Alca. Antes de nombrar un gerente del Atpa, hay que resolver esa división. El gerente necesita además autoridad y respaldo para comprometerse con iniciativas de fondo.



La estrategia debe convertir a Colombia en plataforma de exportación hacia Estados Unidos. En la creciente integración hemisférica, el país tiene ventajas para desarrollar esta función, por su cercanía al mercado y la calidad de su producción. Los países de Asia, que perderán competitividad en el mercado de Estados Unidos a medida que avance el Alca, querrán aprovechar esta posibilidad. Colombia también tiene la desventaja del conflicto interno. Hay que apostar a que la estrategia contra la violencia del actual gobierno funcionará. Pero no es posible esperar a que ello ocurra para tomar la iniciativa en el campo comercial.



La misión del gerente del Atpa es doble. Una parte afuera, pues el sector privado debe explorar más el mercado de Estados Unidos, apalancado en el trabajo de Proexport. Otra parte dentro, pues debe articular esfuerzos para aumentar la competitividad de las cadenas productivas. El país avanzaría al replicar iniciativas que han incrementado la competitividad de las cadenas, como el plan padrino, que ha difundido mejores prácticas de grandes exportadoras a otras más pequeñas, por ejemplo en confecciones.



Más allá de la tarea de un gerente del Atpa, los colombianos debemos entender que la internacionalización trae compromisos. El mecanismo de elegibilidad que maneja el gobierno de Estados Unidos para hacer efectivo el acceso a las preferencias Atpa puede ser detestable, pero es real. Las decisiones que debe tomar el gobierno colombiano sobre protección de la propiedad intelectual en la industria farmacéutica son el mejor ejemplo de las disyuntivas que esperan. Aquí hay que sopesar variables muy diferentes y cualquier decisión tiene alta sensibilidad política. Colombia debe pensar su posición sobre muchos temas en sus relaciones económicas internacionales, asumir compromisos y mantenerlos en circunstancias buenas y malas. Un país que aspira a ser respetado en el concierto internacional no puede "pasar de agache" ante temas críticos. Es una parte ineludible del avance de la globalización.



Times Square, 2006

Los colombianos han recibido una ventaja en la carrera por la conquista del mercado de Estados Unidos. La meta debería ser la de posicionar nuestras marcas en las plazas más exigentes. *
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