A reforestar y reciclar

| 11/29/2002 12:00:00 AM

A reforestar y reciclar

El gobierno lanza incentivos tributarios y de sustitución de cultivos ilícitos para impulsar la extracción de madera con fines comerciales, la gran debilidad de la cadena de papel.

Esta cadena productiva podría recibir un nuevo aire si se lleva a cabo el proyecto del presidente Alvaro Uribe, de dar un impulso decisivo a la industria forestal en el país. La producción de madera ha sido históricamente insuficiente en Colombia y de ahí se desprende una debilidad de toda la cadena, pues la industria del papel siempre ha tenido una fuerte dependencia de insumos importados. Esto no debería ser así, pues Colombia tiene un extraordinario potencial forestal. Mientras en Finlandia, Suecia, Estados Unidos o Canadá, se requieren 25 años para tener un árbol utilizable en la fabricación de pulpa de fibra corta, y en Chile el período fluctúa entre 10 y 12 años, en Colombia este período es de menos de 10 años, por la poca variabilidad del clima a lo largo del año. Se necesita, sin embargo, visión de largo plazo y perseverancia, pues el crecimiento de los árboles toma cerca de 20 años.



El objetivo de la administración Uribe es establecer 150.000 nuevas hectáreas forestales comerciales y 120.000 hectáreas de bosques para conservación, para beneficiar a 50.000 familias vinculadas a cultivos de coca y amapola. Así mismo, el proyecto de reforma tributaria contiene una serie de incentivos y exenciones para los empresarios que incursionen en la reforestación y la explotación de estos recursos con fines comerciales.



El impulso a proyectos forestales del Plan de Desarrollo es ambicioso, teniendo en cuenta que hay 100.000 hectáreas de plantaciones comerciales. Esta cifra es bastante pobre, pues Colombia dispone de los suelos y del ambiente propicios para producir en condiciones competitivas no solo frente a los países nórdicos o Canadá, sino frente a Chile, pulpas de fibra larga y corta a partir de madera proveniente de bosques plantados de coníferas, eucalipto y algunas otras especies nativas del área tropical. Por fortuna, Colombia puede capitalizar experiencias anteriores de desarrollo forestal. Hay más de 30 años de experiencia y desarrollo tecnológico con variedades que ya están en su tercera cosecha, con rendimientos muy favorables en relación con Chile y otros países competidores. En el país, Smurfit Cartón de Colombia es líder en este campo, pues cuenta con 40.000 hectáreas en producción, conserva 20.000 hectáreas de bosques naturales, suple un 50% de sus necesidades de madera para pulpa con bosques propios y solo un 15% con residuos de aserrío. El resto es abastecido con importaciones de pulpa y reciclaje de papeles y cartones.



Otro campo importante para el desarrollo de la cadena está en el reciclaje. El papel desperdicio provee la mitad de la fibra que requiere la industria, pero se necesita más. En Colombia no se recupera lo suficiente y las importaciones representan un 16% de las 435.000 toneladas anuales que el país demanda de este insumo. En Bogotá, hay un proyecto para poner a funcionar una ruta de recolección de papeles aprovechables. Y ya hay experimentos de este tipo en Medellín y Bucaramanga. De tener éxito, estas iniciativas incrementarían la participación comunitaria en la separación en la fuente, mejorarían las condiciones de los recicladores y generarían empleos.



Por su parte, el sector de artículos de papel, cuyo principal mercado de exportación es el andino, sería uno de los grandes beneficiados al enfrentar menores costos del insumo en el mercado local. La gran mayoría de los productos de este eslabón se puede fabricar con materiales reciclados, mientras que su utilización ayuda a volver productos de exportación más atractivos para atender la demanda por este tipo de productos en los países desarrollados. De hecho, algunas compañías nacionales han encontrado en la exportación de bolsas de basura elaboradas con papel reciclado un mercado explosivo.



Por último, el desempeño competitivo del sector de industrias gráficas y editoriales, tanto nacional como regional, es una de las historias de éxito exportador en nuestro país. El sector logró leves incrementos en las ventas locales el año pasado, mientras que a pesar de la desaceleración global y la crisis de Venezuela y Argentina, las exportaciones crecieron un 16% en 2001, al alcanzar US$177,4 millones. Estos resultados se derivan del hecho que este eslabón está ahora capitalizando las inversiones tecnológicas y conquistando mercados con base en su calidad, lo cual cabe esperar siga ocurriendo en el futuro.







Oportunidades

Artículos de papel con insumos reciclados. Hay una alta demanda en los países desarrollados por bienes con el logo de reciclado (bolsas de papel).

Pañales. Con la crisis, se resintió el mercado de papel higiénico; pero tomó fuerza el mercado de pañales, un negocio nuevo, ahora la gran sensación.

Papeles finos. Estos productos, que se hacen en escala pequeña y requieren cierto conocimiento técnico, comandan un precio muy elevado. Colombia ya compite en esta gama con Italia y Francia. La demanda mundial insatisfecha es enorme.

Invertir afuera. Dado el alto costo de los fletes del país, algunas empresas competitivas como Colpapel han optado por montar plantas de artículos de papel en cada uno de los países andinos.

Libros escolares. Hoy Panamá y República Dominicana se surten en más de un 80% de libros escolares producidos en Colombia. El potencial regional es enorme.

Reforestación. Con las exenciones planteadas en el proyecto de reforma tributaria y la seguridad en el campo, la reforestación con fines comerciales podría volverse una actividad muy rentable.



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