| 9/30/2005 12:00:00 AM

A quién le sirve Granahorrar

Este banco público, que saldrá a la venta en octubre, es una de las últimas oportunidades de crecer por fusiones en el mercado financiero colombiano. Quién debería comprarlo.

Los que entran al sitio donde se guarda la información financiera confidencial de Granahorrar deben dejar sus celulares afuera. El celo con el que se maneja este cuarto de datos es enorme, casi tan grande como el interés que despierta la venta de este banco estatal, uno de los últimos que le permitirían a su comprador crecer aceleradamente por la fusión, y el preludio de la oferta el año entrante del banco estatal Bancafé.

Equipos de hasta 30 personas de Davivienda, Banco de Bogotá, Banco Santander, BBVA y Colpatria han desfilado por el lugar para evaluar la condición del banco y hacer una oferta al final de octubre. Con $3,8 billones en activos y $1,9 billones en cartera de crédito, esta entidad de tamaño medio tiene una base de 790.000 cuentacorrentistas y un convenio con el Ministerio de Hacienda que lo exime de algunos impuestos.

A pesar de esos atractivos visibles, la operación de Granahorrar puede significar mucho más. La venta de Mazdacrédito a Inversora Pichincha el 20 de septiembre mostró que las ventajas no siempre están en la superficie. "Lo más interesante fue la relación con un fabricante de vehículos", explica Hugo Díaz, socio de Latinvestco, el banco de inversión de los vendedores. Las entidades financieras quieren acercarse a los sitios donde se originan los créditos. "El crédito ya no se vende en las oficinas de los bancos, sino en los puntos de compra de los bienes durables", dice Miguel Reina, de Latinvestco. Por eso es tan importante estar donde la gente adquiere un computador, una nevera o un carro para ofrecer allí los préstamos.



Ventajas ocultas

Granahorrar, creado hace 33 años, se nacionalizó en 1998 después de una serie de problemas entre los accionistas que se tradujeron en dificultades de liquidez. Fogafin, Fondo de Garantías de Instituciones Financieras, administra la entidad desde entonces y ha mejorado su desempeño. "Ahora tiene algunos de los mejores indicadores de la banca colombiana", dice Alberto Montoya, presidente de la entidad.

La rentabilidad patrimonial del banco hasta agosto fue de 30% cuando la del total de los bancos nacionales fue de 26%. En otros indicadores, es bueno, pero no excelente. El de calidad de cartera de agosto es de 4,03%, mientras que el de los bancos nacionales es mejor, 3,62%.

Sin embargo, muchos de los compradores no se preocupan demasiado por esas cifras. Miran otros temas. Ven que el banco es cercano a los originadores de créditos hipotecarios -constructores y clientes finales de viviendas- y eso, como en el caso de Mazdacrédito, mejora su atractivo. El 55% de su cartera es hipotecaria, 34% comercial y 11% de consumo.

Según Juan Ricardo Ortega, director de Fogafin, "lo más valioso de la entidad es la enorme seguridad del pasivo por la cantidad de clientes". Los 790.000 ahorradores generan estabilidad financiera y son una gran oportunidad comercial.

Además, tiene un acuerdo de estabilidad tributaria, que garantiza que no tendrá impuestos al patrimonio y no pagará las sobretasas del impuesto de renta ni el 4 x 1.000. La estabilidad tributaria se le transfiere al comprador que fusione a Granahorrar. El director de Fogafin estima que la factura de impuestos podría bajar de 40% a 25% para el fusionante. Pero además del ahorro de impuestos, podría aprovechar comercialmente su situación tributaria favorecida, como ya lo hacen los bancos de Crédito y Bancolombia con productos para usar sus propios acuerdos de estabilidad.

Las ventajas fiscales inducirían a quien compre Granahorrar a fusionarlo en vez de mantenerlo como una entidad separada. Aunque la nómina del banco tiene fama de no ser muy alta, con esa estrategia puede ahorrar más costos. Hasta agosto, el indicador de gastos administrativos a total de activos vale 4,4% en Granahorrar, frente a 3,5% de los bancos nacionales. Solo llevar el índice al segundo promedio, ahorraría cerca de $55.000 millones anuales.

Las debilidades de Granahorrar también les sirven a los compradores. La entidad no ha desarrollado estrategias comerciales muy agresivas, la mesa de dinero es virtualmente inexistente, el costo de los pasivos es alto -pagan 5,3% al año, contra 4,5% de los bancos nacionales-, y las utilidades difícilmente llegarán a los $140.000 millones presupuestados para este año. Todas son cosas que el comprador puede arreglar en muy poco tiempo, y que Fogafin ya descuenta del precio de venta.



Los jugadores

El BBVA, el Santander (los bancos españoles), el Banco de Bogotá, Davivienda y Colpatria pagaron su cuota para acceder al cuarto de datos. En teoría, otros bancos podrían entrar en los próximos días, pero no parece que esto vaya a ocurrir.

"La compra les serviría muchísimo a los dos bancos españoles", dice el analista bancario Santiago Madriñán. "El Santander es muy pequeño en Colombia. El problema para ellos normalmente es de precio y ahora los bancos colombianos están caros. Tal vez más de lo que sus banqueros de inversión internacionales quieren aceptar", agrega.

Alberto Montoya señala que el precio inicial del banco se estableció en 1,5 veces el valor del patrimonio. Sin embargo, espera que se venda al menos por 2 veces. Ortega cree que el precio estará más por los lados de 1,7 veces.

Al BBVA le gustan los préstamos hipotecarios. Además, la compra le daría más fuerza frente al Santander, su rival. Francisco González, presidente mundial del BBVA, en junio, hizo un comentario largo y elogioso sobre la administración Uribe y sobre las condiciones de la economía colombiana. Luego dijo que invertirían selectivamente en países de la región donde se sintieran confortables. "No creo que haya que decir mucho más", añadió para indicar sin decirlo, su interés en Colombia.

Para el BBVA, la compra tiene sentido además porque es socio de Granahorrar en el fondo de pensiones BBVA. Comprar el banco le evitaría adquirir esa participación en un negocio aparte más adelante.

Con la compra, los españoles reducirían su exposición al crédito comercial en el que están concentrados (ver gráfico). Como es de esperar, los dos bancos mantienen su hermetismo frente a su intención.

El Banco de Bogotá compró los pliegos de oferta, pero no parece estar muy interesado, aunque le convendría para balancear su cartera de créditos y por la exención de impuestos. "Nunca he visto al Bogotá jugado por nada", dice con franqueza Ortega, pesimista sobre el interés de este banco.

Davivienda perdería el balance de cartera que consiguió con la compra del Superior y se concentraría de nuevo en préstamos hipotecarios. Los observadores consideran que tiene mucho trabajo por hacer en la fusión con el Superior y no le alcanzaría la capacidad de gestión para manejar otra compra.

Colpatria está interesado en el negocio porque quiere casar el atractivo pasivo de Granahorrar con un activo diversificado y rentable que es la fortaleza de su banco, dice Santiago Perdomo, presidente de la entidad. Algunos piensan que los dueños de Colpatria le podrían ofrecer a un banco extranjero su entidad fusionada con Granahorrar, para hacer una jugada a varias bandas. "Estamos evaluando la compra, pero no con ese esquema", señala Perdomo.

La primera prueba para la venta será la negociación de las cláusulas de contingencias jurídicas y financieras, que se definirá en los primeros días de octubre. Esta discusión no será fácil. Para los compradores la puja será a muerte. No se dejarán quitar por unos pesos una de las últimas oportunidades de crecimiento rápido disponibles en el país.
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