| 11/9/2007 12:00:00 AM

¡A plantar árboles!

En Colombia hay cerca de 25 millones de hectáreas de suelo productivo apto para el negocio forestal comercial. Sin embargo, solo se aprovecha el 1% de las áreas. Fondos internacionales ya están fijando su mirada en Colombia.

Forestland Group, Global Environment Fund, Hancock Natural Resources e Ibis, hacen parte de una lista más larga de organizaciones administradoras de inversión forestal que han venido de diversas partes del mundo a evaluar la posibilidad de entrar al negocio de reforestación en el país.

El viernes 2 de noviembre, el empresario Mark Willhite, del World Forest Investment, estuvo en Bogotá reunido con representantes del Ministerio de Agricultura y con otro grupo de inversionistas que ven en Colombia un gran potencial para inversión extranjera.

Willhite se convirtió desde hace más de un año en una especie de evangelizador sobre Colombia y desde entonces ha contactado más de 2.000 personas alrededor del mundo para hablarles de las ventajas de traer recursos al país. "Esta es la cuarta vez que visito Colombia y cada vez me convenzo más de que las oportunidades son gigantes y se visualiza un panorama de negocios rentable", dijo durante una visita que realizó a Dinero para hablar del tema.

En septiembre del año pasado realizó una conferencia en la Feria de Portland, Oregon (Estados Unidos), con el título 'Invirtiendo en mercados emergentes: Colombia como caso de estudio', que fue escuchada por grandes representantes de esta industria. A esa charla asistieron Diego Lozano, gerente de la Unidad Forestal del Ministerio de Agricultura y Fernando Arbeláez, viceministro de Agricultura, quienes tuvieron la oportunidad de reunirse con inversores potenciales para mostrarles las bondades del negocio.

Y es que en Colombia hay cerca de 25 millones de hectáreas de suelo productivo apto para el negocio forestal comercial. Sin embargo, solo se aprovecha el 1% de las áreas. "Una de las ventajas que tiene el país es que al contar con un suelo trópical, los árboles crecen más rápido", explica Lozano.

Las cuentas que hace el Ministerio de Agricultura son que mientras una plantación local de eucalipto se puede cortar en el año 12 para aprovechar la madera, en Chile puede tardar 18 años y en Estados Unidos más de 30. Igual sucede con las plantaciones de pino que se pueden talar al año 20, en tanto que en Chile se puede hacer al año 30 y en Estados Unidos al año 50.

La madera es considerada como el tercer bien básico más negociado en el mundo, después del petróleo y el gas, pero Colombia no lo tiene como un sector prioritario. Representantes del gobierno lamentan el hecho de que los empresarios no estén aún muy interesados en el tema, a pesar de que el país figura en revistas internacionales como uno de los mejores destinos para la inversión forestal. Es por esto que emprendieron una campaña informativa, para lograr incluso que los fondos de pensiones se interesen más en el asunto, aprovechando los beneficios de la Ley Forestal expedida hace un año (ver recuadro), pues una de las grandes preocupaciones es que en pocos años el negocio forestal podría quedar en manos internacionales.

La visión del gobierno es que para 2017 la reforestación se convierta en uno de los renglones más importantes de la economía "incluso podría estar por encima del café", dice Lozano. Un estudio de la firma de consultoría Econometría muestra que hay espacio para crecer, incluso solo contando con el mercado doméstico. El consumo per cápita de madera en Colombia no supera los 15 m3 por cada mil habitantes, mientras que en Ecuador está en promedio en 40 m3, en Costa Rica 200 m3 y en Chile 400 m3. Sin embargo, y a pesar del potencial para la plantación de bosques, Colombia importa madera de Chile, Brasil y Ecuador.

Primeros resultados

Estas actividades de promoción internacional, sumadas al trabajo interno que viene haciendo el gobierno ya están dando resultados. La firma chilena Maderas Cóndor compró recientemente 17.000 hectáreas de bosque en Antioquia y aspira ampliar la compra hasta 30.000 hectáreas, lo cual significará una inversión superior a los US$40 millones.

Hace dos semanas se anunció también la prórroga del convenio interinstitucional entre el Fondo para el Financiamiento del Sector Agropecuario, Finagro, y la Reforestadora Industrial de Antioquia, Ria S.A., para continuar con el desarrollo del proceso de reforestación comercial en el nordeste antioqueño, que busca establecer 3.000 hectáreas de plantaciones forestales, de las cuales ya existen 1.300 hectáreas.

Nuevos emprendedores también están fijando sus ojos en este sector. El año pasado los jóvenes paisas Juan Camilo Viana y Andrés Mesa Botero, ganaron la segunda versión del Premio Andi a la Creación de Empresa por un plan de negocio relacionado con la venta de hectáreas de tierras reforestadas y ya despertaron el interés de inversionistas en su proyecto.

La oportunidad ya está detectada. El presidente de Refocosta, Ernesto Gutiérrez Aparicio, considera que el país requiere grandes masas forestadas debidamente planificadas para aumentar la producción y potencializar también el negocio maderero.

Ahora falta que en los próximos años se comience a explorar este potencial de crecimiento. La estrategia está en lograr que los dueños de las tierras puedan trabajar en llave, mediante cuentas en participación o arriendos de largo plazo, con inversionistas y expertos en el tema para sacar adelante los proyectos.
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