| 5/1/1994 12:00:00 AM

A PESCAR DE NOCHE

La recuperación del río Medellín es un hecho. Todavía no se puede pescar, pero ya no tiene gallinazos.

Actualmente, el río Medellín es uno de los más sucios del mundo. El área metropolitana de Medellín, con dos millones y medio de habitantes, produce unas 1.200 toneladas de basura sólida por día. Ochenta por ciento de esta basura es recolectada y controlada; no obstante, 200 toneladas de esta basura, o bien entra al río directamente, o es arrojada a lo largo del mismo y sus afluentes y entra indirectamente. Y lo anterior no incluye los desperdicios de cocinas, sanitarios y lavanderías de la ciudad. En época de verano, las aguas negras constituyen más del 50% del caudal del río. Con frecuencia se puede observar una capa de espuma de un metro de espesor que cubre 50 kilómetros río abajo al norte de Medellín. Hace sesenta años se encontraba gran variedad de peces, y la gente nadaba y realizaba amenos paseos. Hoy, por el contrario, sería imposible que algún pez viviera si se le colocara en el río, debido a la falta de oxígeno. Las aguas negras y los desechos industriales han sido arrojados allí desde que se fundó la ciudad de Medellín. Pero todo esto va a cambiar.

Los habitantes de Medellín y de Antioquia han emprendido un ambicioso proyecto para limpiar el río. Se han destinado US$200 millones a este proyecto durante los próximos cinco años, y cada peso proviene de los habitantes de la ciudad. Después de Monterrey, México, y Sao Paulo, Medellín será la tercera área metropolitana en Latinoamérica con un sofisticado sistema de tratamiento de aguas negras.

El plan básico requiere una red de tubería en concreto para recolección de aguas negras, la cual primero recogerá las aguas provenientes de los hogares y las industrias. Esta red estará compuesta por un sistema de tubería,, con un diámetro relativamente pequeño, que recoge las aguas negras locales y las transporta a un sistema de recolección con una tubería más grande, de hasta dos metros de diámetro. Luego, los recolectores transportarán las aguas negras colina abajo hasta el. río Medellín, en donde desaguarán en una tubería interceptora, con dos a tres metros de diámetro, la que irá paralela al río Medellín a ambos lados, y llevará las aguas a una planta de tratamiento. Actualmente, estas aguas entran directamente al río o a sus quebradas afluentes. Para 1999, las aguas negras de Medellín serán sometidas a tratamiento al sur de la planta de tratamiento de San Fernando, la cual estará ubicada en Itagüí. Cuando se termine el proyecto en el año 2004, no ingresarán aguas negras al río Medellín, ni directa ni indirectamente. El sistema recolector de aguas negras está terminado en aproximadamente un 60%.

Se construirán cuatro plantas de tratamiento de aguas negras. La primera será la de San Fernando y quedará cerca a los límites entre Medellín e Itagüí. La planta de San Fernando procesará las aguas negras provenientes río arriba de la planta de los municipios de Caldas, La Estrella, Sabaneta, Envigado e Itagüí, y tratará dos metros cúbicos de agua por segundo. Las aguas negras que lleguen a la planta ingresarán primero a unos tanques de asentamiento 0 sedimentación. Las aguas entrarán inicialmente a los tanques de sedimentación preliminar, en los cuales se asentarán los desechos más gruesos, y luego pasarán a los tanques del sistema primario de sedimentación, en donde se asentará el material más fino disperso. Después de eliminar los sólidos más pesados de las aguas, el material orgánico disperso se someterá a la acción de las bacterias en tanques de aireación. Estas bacterias descompondrán (se comerán) los desechos orgánicos dispersos, y el agua tratada regresará al río Medellín. Se espera que el tratamiento elimine el 85% de los desechos orgánicos. El agua que regresa al río después del tratamiento no estará completamente limpia, ya que todavía tendrá el 15% de los desechos originales.

Además de estos desechos orgánicos biodegradables, que finalmente serán eliminados del río por medio de la oxigenación normal durante su transporte río abajo, el sistema de tratamiento tampoco elimina todos los químicos tóxicos orgánicos no oxidables' generados por la industria, tales como fenol, tolueno y bencina, ni los metales tóxicos como arsénico, mercurio, cadmio o plomo. Por tal motivo, el agua del río no será potable ni apta para nadar o para regadío; tampoco se podrán comer los pescados del río en el futuro, aunque probablemente los peces reaparecerán al terminarse el proyecto.

No obstante, la presencia continua de estas sustancias tóxicas no deben ser consideradas como una falla en el programa de limpieza del río, ni se debe culpar por ello a las Empresas Públicas de Medellín. En la actualidad no existe la tecnología para remover estas sustancias tóxicas y los desechos industriales de las aguas negras a gran escala. Hoy en día no existe en el mundo ningún sistema de tratamiento que tenga esta capacidad. Si las sustancias tóxicas como el mercurio y el arsénico se han de eliminar de los desechos industriales, entonces los contaminadores individuales deben asumir la limpieza de sus propios desechos, lo cual es posible a menor escala.

Se han proyectado tres plantas de tratamiento adicionales. La mayor de ellas será construida en Bello y recibirá todas las aguas negras de Medellín y Bello. La planta de Bello será similar en diseño a la de Itagüí y tratará ocho metros cúbicos de agua por segundo. Las plantas tercera y cuarta serán construidas en Girardota y Barbosa y serán más pequeñas. Ya se ha construido una planta piloto en una pequeña comunidad a unos 25 kilómetros al sureste de Medellín. Esta planta está tratando las aguas del municipio de El Retiro y tiene una capacidad de 22 litros por segundo. La experiencia adquirida en la operación de esta pequeña planta está siendo aplicada al diseño de aquellas más grandes en Medellín.

Las Empresas Públicas de Medellín ya han obtenido la financiación para la recolección y tratamiento de aguas negras en los próximos cinco años, hasta el momento en que estén terminados el sistema de recolección y la planta de San Fernando. Se necesitará nueva financiación en 1999 para cubrir la construcción de las plantas de Bello, Girardota y Barbosa, así como de los sistemas adicionales de recolección. La totalidad del proyecto desde Caldas hasta Bello debe terminarse en el año 2005. Luego seguirán los proyectos de Girardota y Barbosa.

Las Empresas Públicas de Medellín están a cargo de la construcción del sistema de recolección de aguas negras y del diseño y construcción de la planta de tratamiento. Sin embargo, hay que mencionar otro aspecto del proyecto del río Medellín y son las diversas actividades que esta llevando a rabo el Instituto Mi Río. Este instituto está a cargo de los proyectos ambientales relacionados con el río, con el propósito de devolverle su antigua belleza. Se está construyendo un camino para trotadores y ciclistas a lo largo del río y hay en ejecución numerosos proyectos de jardines ornamentales. Se están sembrando árboles v se están realizando estudios para controlar la erosión.

Las mayores ventajas de este proyecto serán la mejora y conservación de la salud pública de Medellín y la transformación de un río peligroso, sucio y de aspecto desagradable, a un río del que Mede-llín se sentirá orgullosa. La gente de Antioquia, la ciudad de Medellín, las Empresas Públicas y el Instituto Mi Río merecen felicitaciones. Están dando ejemplo a toda Latinoamérica.

El autor desea agradecer a Tomás Elejalde de las Empresas Públicas de Medellín. a Oscar Uribe del Instituto Mi ¡lío y a los numerosos empleados de ambas empresas quienes ofrecieren su colaboración para escribir este artículo.
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