| 8/22/2003 12:00:00 AM

A capitalizar el crecimiento

Los resultados empresariales del primer semestre son positivos. Las utilidades crecen y las empresas han reducido su vulnerabilidad a las fluctuaciones del entorno. Persiste el optimismo.

A finales de 2002 la sensación era de desilusión. Las empresas habían hecho la tarea, su eficiencia había mejorado considerablemente (casi un 40%) pero los resultados no arrojaban aún las cifras positivas que se estaban esperando. Factores como la acelerada devaluación del orden del 26% nominal, la crisis del mercado venezolano y el estancamiento de la economía mundial habían generado un efecto negativo y las utilidades para finales del año decrecieron en 10%. Hoy, la situación es otra. Las empresas por fin están empezando a saborear los frutos de su compromiso por mejorar. Las utilidades para las empresas inscritas en bolsa aumentaron 65,2% durante el primer semestre del año y los empresarios están optimistas respecto a las perspectivas en lo que queda del año.

"Estamos satisfechos con los resultados. En una economía que podría crecer al 2,5%, hemos logrado crecer al 7,2% en volumen. Nuestra eficiencia ya ha mejorado considerablemente por lo cual ahora esperamos ver las ventas crecer", afirma Ricardo Obregón, presidente de Bavaria.

Las ventas de las empresas del sector real que reportan sus cifras a la Supervalores (se excluyen las sociedades inversoras) crecieron más de 14% durante el primer semestre de 2003. La eficiencia continuó mejorando y las empresas de la muestra aumentaron sus utilidades operacionales en 32%. Lo anterior gracias a una utilización más eficiente de los costos y gastos. El margen operacional (utilidad operacional sobre ventas) sigue aumentando y pasó de 7,6% a 8,9%.

"Nuestros resultados evidencian un compromiso por mejorar la eficiencia. Logramos aumentar nuestra base de clientes en 33%, manteniendo constante el staff. Estamos siendo más productivos y hemos bajado nuestros costos operacionales en 20%. Estamos aprovechando el poder de compra global de la compañía y utilizando publicidad regional", afirma Darío Arango, vicepresidente financiero de BellSouth.

Durante el primer semestre de 2003, las empresas empezaron a prepararse para un futuro promisorio. La inversión recuperó su dinámica. En julio pasado, por ejemplo, Bavaria recibió la aprobación de un crédito por US$150 millones que será utilizado para inversiones en activos industriales y en capital de trabajo.

A su vez, Fabricato-Tejicóndor está invirtiendo US$40 millones en maquinaria de tejido plano para ampliar su capacidad de producción de tela y atender la demanda creciente que se ha generado en el país por cuenta de la ampliación de la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas (Atpdea) para las confecciones colombianas con telas locales. "Vamos a producir 1'100.000 metros adicionales mensuales que se suman a los 1'500.000 que producimos en la actualidad", dice Luis Mariano Sanín, presidente de la empresa. "En el acuerdo de reestructuración, los acreedores contemplaron la obligación de la compañía de invertir los excedentes de tesorería en la reconversión industrial", agrega Sanín.

Según la encuesta de opinión industrial (EOI) de la ANDI, los pedidos alcanzan niveles que no se habían visto desde principios de 1994 y los inventarios registran valores similares a los de principios de la década del 90. Más de la mitad de los empresarios considera que la situación de su empresa es buena y un 40% opina que en los próximos seis meses la situación de su sector mejorará. La encuesta de opinión industrial de Fedesarrollo, entretanto, muestra la misma tendencia: el indicador de confianza aumentó al igual que las expectativas de producción.



Los ajustes

Durante lo que va corrido de 2003, las empresas más grandes del país han encarado con estrategias acertadas algunos de los problemas que enfrentaron en 2002. Algunas piensan que el riesgo de devaluación persiste y podría volver a amenazarlos como sucedió el año anterior y, por eso, han buscado cobertura. BellSouth, por ejemplo, amortizó parte de su deuda en dólares y empezó a utilizar mecanismos de cobertura como forwards a corto plazo para cubrirse frente a la volatilidad en la tasa de cambio. Gracias a ello, la empresa bajó su deuda de US$452,2 millones a US$382,9 millones y logró pasar de un saldo en rojo de $90.476 millones a un balance positivo de $52.530 millones. Mientras tanto, RCN TV se alista para pasar todas sus deudas a pesos. "Tenemos una deuda en dólares grande que nos quedó de la puesta en marcha del canal, en momentos en que la banca colombiana estaba muy restringida y fue necesario recurrir a la banca extranjera. Para el segundo semestre de este año, vamos a tener un reto muy importante que es la promoción de la totalidad de nuestra deuda -que equivale a unos $150.000 millones- a pesos", señala Gabriel Reyes, presidente de RCN. Otras empresas, como ISA, han afinado su diversificación de riesgo pues no solo reestructuraron parte de su deuda en dólares sino que, además, buscaron cobertura frente al riesgo de tasa de cambio con los ingresos que reciben en dólares de sus operaciones internacionales.

Por otra parte, con la caída de las ventas en Venezuela, las empresas han hecho un trabajo importante en la búsqueda de nuevos mercados. Estados Unidos, México y Perú se han convertido en sus principales aliados comerciales. Según Proexport, a mayo de 2003, las exportaciones a Estados Unidos aumentaron 10,7% al pasar de US$1.995 millones a US$2.210 millones en el período. Hacia ese país, el mayor dinamismo lo ha mostrado el sector de confecciones debido a las preferencias arancelarias. Las ventas a México y Perú, entretanto, aumentaron 17,6% y 6%, respectivamente.



La resurrección

Sorprende que entre las empresas con mayores participaciones en las utilidades de esta muestra, aparezcan empresas como Acerías Paz del Río, Fabricato o Enka, que están en Ley 550 y que hace apenas 3 años tenían un futuro incierto. Hoy ya muestran interesantes resultados.

¿Qué les ha dado ese nuevo dinamismo a estas empresas? Si bien es cierto que la industria en su totalidad ha mostrado signos de recuperación, algunos sectores están aprovechando coyunturas favorables que les han permitido potenciar sus producciones y aumentar sus ventas.

En el caso, por ejemplo, de Acerías Paz del Río varios factores jugaron a su favor. "Primero, logramos convencer a los trabajadores de que si se aumentaba la producción, sería posible pagar sus salarios atrasados. A finales del año pasado logramos producciones récord de 29.000 toneladas, a pesar de los atrasos técnicos que tenemos. Segundo, los precios internacionales del acero aumentaron y los ingresos que apenas llegaban a $18.000 millones mensuales, subieron a casi $24.000 millones. Tercero, la reactivación del sector de la construcción que garantiza, en gran parte, la compra de toda la producción. Y, finalmente, el desmonte de las primas extralegales de los trabajadores y su participación en la empresa", explica Edgar Plazas, presidente de Acerías.

Pero, sin duda, el sector textilero y de confecciones es uno de los grandes beneficiados, gracias a los beneficios arancelarios a Estados Unidos. Confecciones Colombia, que produce para marcas como Pierre Cardin, Liz Clairbone, Tommy Hilfiger o Kenneth Cole, tuvo un crecimiento de sus exportaciones de 50% en dólares y sus ventas al exterior representan el 61% de las ventas totales.

"La calidad de nuestras telas y de la confección han sido los pilares en nuestra expansión al mercado de Estados Unidos. Ahora desde Europa vienen importantes diseñadores a que les produzcamos sus colecciones para llevar a Estados Unidos", dice María Luisa Mejía, presidente de Confecciones Colombia. En la actualidad, tiene un proyecto conjunto con el diseñador inglés Gary Anderson para confeccionar en Colombia su ropa. De esta manera, el socio extranjero gana mayor competitividad pues tiene disminuciones en el costo de la mano de obra, utiliza telas colombianas y saca provecho de las preferencias arancelarias.

Las noticias son positivas. No obstante, cabe preguntarse hasta qué punto esta dinámica será sostenible en el futuro. Si bien los resultados mejoran considerablemente para 2003, lo cierto es que el primer semestre de 2002 había sido un semestre bastante regular. Nuestras empresas enfrentaban la incertidumbre en la prolongación del Atpa y en época preelectoral los empresarios estaban a la expectativa. De ahí que las cifras tampoco deban tomarse con desmesurado optimismo. "Los resultados apenas están mostrando signos de recuperación, pero el tiempo corre. Por ejemplo, en 2005 se terminan las preferencias arancelarias a Estados Unidos y esto coincide con la eliminación de cuotas en el sector de textiles y confecciones a China, que tiene allí una oportunidad de llegar con mayor presencia al mercado estadounidense y desplazarnos del terreno que hemos ganado", explica un analista empresarial.

La integración comercial marcará la pauta del sector empresarial colombiano en el futuro. Y eso implica que, aunque ha logrado mayores eficiencias que en el pasado, aún tiene un camino importante por recorrer si espera llegar con éxito a un mercado cada vez más competido.

El reto de nuestras empresas será capitalizar el cuarto de hora que empiezan a vivir y aprovecharlo para cosechar frutos en el futuro.
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