A buscar mercados

| 11/29/2002 12:00:00 AM

A buscar mercados

La producción de la cadena láctea crece en el país y el mundo. La industria se concentra en la calidad, la productividad y el valor agregado.

La leche se ha convertido en uno de los productos más importantes de la agricultura del país. Con ventas anuales que superan los $3 billones y un incremento significativo en la productividad, la cadena láctea se ha consolidado como fuente estable de empleo e ingresos para la población rural. Esto ocurre a partir de un largo trabajo de productores e industriales y en medio de un entorno de alta volatilidad en las variables más críticas del negocio, como lo ilustra la sobreoferta que ha resultado de los errores de cálculo respecto a la presencia del fenómeno de El Niño y del cierre de Venezuela, nuestro principal destino de exportación. Por el lado positivo, el incremento de la presión competitiva nacional e internacional ha estimulado una búsqueda de mayor competitividad y calidad, con un esfuerzo por innovar y desarrollar productos diferenciados y buscar los mercados externos.



El incremento en la producción lechera ha sido en alta medida el resultado de esfuerzos a lo largo de la cadena, en capacitación, introducción de razas con especialización lechera y pastos con mayores efectos en la producción de leche. Sin embargo, también obedece a factores como la caída en la actividad cafetera, que ha llevado a los agricultores a buscar en la leche una fuente de ingresos. En los últimos 10 años, la producción ha crecido más de un 40%. Según la Encuesta de Opinión Industrial de la ANDI, en el año 2001 creció 11% y las ventas reales un 6%. Esta producción se concentra en buena parte en pequeños y medianos productores, que se estima representan el 70% del mercado y producen en promedio 100 litros diarios.



Una parte importante de esta producción se dirige a los lácteos procesados, que hoy participan con más del 60% del valor de la industria. Empresas como La Alquería, por ejemplo, han crecido sus ventas 25% en promedio durante los últimos 5 años, gracias a la diversificación y al desarrollo de productos derivados, como leche larga vida, avena y crema de leche. Alpina, entre tanto, ha soportado su estrategia de crecimiento en la innovación. La producción de leche en polvo y larga vida ha tenido un crecimiento vertiginoso. Grandes empresas como Algarra, Colanta y Parmalat han adecuado sus plantas con nueva tecnología para la elaboración de estos productos.



El esfuerzo exportador de la cadena se ha centrado en el mercado venezolano, que representa el 97% de las ventas externas. El cierre de ese mercado lleva a buscar nuevas fórmulas. Recientemente se han realizado algunas exportaciones de productos diferenciados, como leches ácidas con frutas tropicales, dulces de leche y bebidas lácteas a Estados Unidos, con lo cual se empieza a apreciar un cambio de dirección estratégica. Los empresarios también están buscando nuevos mercados en la Comunidad Andina y el Caribe.



La cadena, sin embargo, enfrenta varios problemas para profundizar su presencia en el comercio internacional. Por un lado, el país aún tiene zonas con aftosa y la legislación sanitaria impone barreras a la entrada de productos provenientes de países afectados por esta enfermedad. Gracias a una gestión dedicada del gobierno y los ganaderos, ya hay zonas declaradas libres de la enfermedad, como Antioquia y la Costa Atlántica, en donde se concentra cerca del 40% de la producción. Por otro lado, los subsidios que otorgan países como Estados Unidos y Canadá a la producción de lácteos crean distorsiones de precios que afectan las posibilidades de llegar a diferentes mercados. Los resultados de las negociaciones comerciales en el Alca y la Ronda Doha, de la OMC, tendrán una importancia crítica.



Uno de los factores más importantes para el desarrollo futuro de la cadena láctea es el esfuerzo que se ha realizado en términos de calidad, que tendrá un gran impacto en la competitividad a largo plazo. Este trabajo en mejoras de calidad, según los industriales, se ha venido haciendo de la mano de los productores en las fincas. Algarra recibió recientemente el sello de calidad HACCP y La Alquería recibió el Quality Check, los cuales solo se otorgan a empresas que han demostrado altos estándares de calidad y condiciones óptimas en sus procesos productivos.



Sin embargo, las diferencias en calidad aún persisten, especialmente en el mercado regional, por lo que este es un punto en el que hay que continuar avanzando. Finagro ha establecido una línea de crédito en la que aporta hasta el 40% del valor del proyecto para que los productores compren tanques de enfriamiento para la leche, lo que deberá traducirse en un incremento de la calidad para más productores.



Los miembros de esta cadena productiva están encontrando que tienen que trabajar juntos, por dura que sea la competencia entre ellos. La creación del Consejo Nacional Lácteo, luego de la firma del Acuerdo de Competitividad de la cadena, le está dando continuidad a esta estrategia.



Ahora el reto se extiende a mantener este impulso y aprovechar los pasos que se están dando. Es esencial que la cadena desarrolle un modelo de internacionalización que le permita consolidarse a largo plazo.







Oportunidades

Las mejoras en la calidad de los productos lácteos serán determinantes para posicionar al país en el entorno internacional. El esfuerzo que se está haciendo en términos de líneas de crédito para que los productores inviertan en calidad es importante. Se requiere aquí, además, un mayor esfuerzo en capacitación a los productores.

El desarrollo e innovación en los productos de valor agregado no solo otorga una mayor rentabilidad a la cadena sino, además, se convierte en la puerta de entrada a nuevos países. Productos típicos como arequipe, suero o lácteos a base de frutas tropicales podrían tener buena aceptación en el exterior.

La generación de clusters regionales permite especialización y homogeneidad en la calidad del producto. La región de la Costa, por ejemplo, produce leche rica en sólidos por lo que es más adecuada para la elaboración de leche en polvo y otros derivados que requieran mayor contenido de grasa.

El potencial de la cadena es amplio pues en la Comunidad Andina, Colombia es el principal exportador y países como Venezuela y Perú importan buena parte de sus lácteos. La cadena tiene que proyectarse al exterior.

Si el país logra condiciones favorables para los precios de sus productos en el marco de negociaciones para el ALCA, la cadena tendrá mayores posibilidades de mejorar su competitividad, al eliminar algunas distorsiones que dominan el mercado.



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