| 4/30/2004 12:00:00 AM

50 años de pantalla

El nuevo modelo de negocio de la televisión colombiana está basado en la creación de contenidos exitosos para el mercado internacional. El país ya exporta US$20 millones al año.

Hace medio siglo, cuando nació la televisión en Colombia, el objetivo era llevar las producciones locales hasta los lugares más recónditos del país. Ahora, la meta es parecida pero mucho más ambiciosa, pues el fin es llevarlas a cualquier punto del planeta. En 50 años, el desarrollo de la industria televisiva nacional es notable y por ello puede acceder a los mercados internacionales; sin embargo, no basta con tener las puertas abiertas.

Por eso, tanto canales privados como productores independientes han enfocado sus estrategias en generar mecanismos para ganar presencia en el exterior y así, lograr que el prestigio conseguido afuera por la televisión colombiana se transforme realmente en mayores ingresos. Ese es el principal reto que afronta hoy la industria, agobiada en los últimos años por la crisis económica del país y la consecuente caída en la pauta publicitaria, que se reparte entre un mayor número de espacios desde la entrada al negocio de los canales privados en 1998.

De ahí la urgencia por conquistar nuevos mercados. Para RCN y Caracol, porque entre la licencia y la red de transmisión han tenido que hacer inversiones -cada uno- superiores a los US$100 millones, y el mercado local no alcanza para recuperarlas en el corto plazo. Y para las productoras, porque a pesar de cumplir inicialmente un papel crucial como surtidoras de contenido para los canales, poco a poco han entendido que compiten con ellos y que la demanda por outsourcing de producción, por tanto, tenderá a disminuir.



El nuevo modelo

La historia de la televisión en Colombia se dividió en dos con la concesión de los canales privados. Hasta ese momento, el negocio funcionaba bajo un esquema mixto, en el cual el Estado era el propietario de la red y arrendaba sus espacios -por licitación- a varias programadoras privadas. Cada una se encargaba de producir en los espacios adjudicados y de explotarlos comercialmente.

El modelo funcionó por muchos años y fue atractivo para los concesionarios, que siempre respondieron en masa a las licitaciones. "Durante el gobierno Turbay, 54 concesionarios operaron los dos canales", recuerda Samuel Duque, presidente de Telecolombia. Pero con la adjudicación de frecuencias propias a RCN y Caracol, los puntos débiles del esquema mixto salieron a flote. De hecho, en muy poco tiempo, las 24 programadoras que producían para los canales públicos empezaron a sentir en carne propia los defectos de la asignación fragmentada de espacios.

Los privados hicieron valer las ventajas de tener control total sobre la producción, programación, emisión y comercialización de sus espacios y, a punta de 'arrastre', se llevaron el mayor rating, provocando la crisis de los canales públicos que dejó por fuera del negocio a la mayoría de las programadoras y al Canal A.

Únicamente sobrevivieron las empresas que se acomodaron al nuevo modelo y se especializaron como productoras, para generarles contenidos a RCN y Caracol. Sin embargo, en la medida en que los canales privados han venido sofisticando su operación, la necesidad de contratar producto a terceros disminuye, pues aumenta rápidamente su capacidad de producción. "Lo ideal es generar el 100% de nuestro contenido", dice Gabriel Reyes, presidente del Canal RCN.

No en vano, un grupo de reconocidas productoras independientes decidió apostarle a la más reciente licitación del Canal Uno por medio de cuatro consorcios (Jorge Barón y SporSat; NTC y Colombiana de Televisión; RTI y Programar, y CM&), pues aunque mantiene un sistema mixto similar al anterior tiene mejoras y les permite conservar espacios fijos en la televisión colombiana para emitir sus realizaciones, probarlas y explotarlas comercialmente. "Pretendemos que el Canal Uno se consolide en el tercer lugar y que logre un nicho específico, para defenderlo", dice Ricardo Alarcón, presidente de RTI Colombia.



Contenidos al exterior

Por eso, el consenso general entre las compañías productoras -incluidas Caracol y RCN- apunta a la necesidad de buscar las oportunidades más allá de las fronteras. El caso de RTI, que ha sido pionero en el tema, ilustra perfectamente el cambio en la estrategia. La compañía no solo aseguró espacios en la programación local (Canal Uno) a partir de este año, sino que abrió una productora en Miami que en sociedad con Telemundo ya produce su segunda novela para el mercado hispano, pero hecha en Estados Unidos. La empresa tiene además, desde los años 80, participación del 50% en Tepuy, la mayor distribuidora independiente de América Latina.

Caracol, por su parte, firmó un acuerdo de coproducción con RTI y Telemundo; abrió una vicepresidencia comercial internacional en Miami para buscar nuevos negocios y, por medio de su filial Caracol Televisión Inc., compite por los mercados de América Latina, Europa del Este, Rusia, algo de África y Asia. Además, desde abril, DirecTV emite la producción propia de su nueva filial Caracol Internacional Latino, la cual está dirigida principalmente a los colombianos en el exterior y a las demás colonias latinas. "El canal se emite también en toda Centroamérica, gran parte de Suramérica y vamos a explorar el mercado español", dice Paulo Laserna, presidente del Canal Caracol.

La estrategia de RCN, también, ha estado basada en alianzas con grandes cadenas internacionales y coproducciones. La compañía inició el camino exportador hace varios años con la exitosa 'Café, con aroma de mujer', y desde entonces ha logrado ser la empresa colombiana que más producciones exporta al exterior. No en vano, en el último año sus ventas externas sumaron $32.107 millones y hoy sostiene alianzas con Univisión, Televisa (México), Medcom (Panamá) y Gamavisión y TC (Ecuador).

También hay productoras que empezaron a ofrecer programas especializados. "Nosotros exportamos documentales para Discovery Channel, National Geographic e Infinito", comenta Francisco Muñoz, fundador y presidente de Televideo.

Y otro caso exitoso de internacionalización, por mencionar solo algunos, lo protagoniza Teleset. Esta productora, que está aliada con Telemundo, ha vendido sus novelas en más de 25 países y ha sido gestora de la llegada de nuevos formatos al país. Por eso, fue la primera en adquirir franquicias de realities y concursos, y ahora no solo los hace en el país sino que exporta su producción a otros, en el Área Andina. Además, acaba de constituir con Freemantle Media, una sociedad en Estados Unidos llamada Invento, la cual exportará los formatos de sus novelas a países interesados en realizarlas con sus propios talentos.

La ventaja para los canales de vender producciones al extranjero es que generalmente recuperan la inversión con la emisión local y, por tanto, cualquier exportación se traduce en una fuerte utilidad para la empresa.

Pero la competencia crece como espuma y descuidar el mercado local sería un grave error.

Mientras los ingresos de RCN por pauta publicitaria representan todavía el 80% del total (el resto proviene de exportaciones), las de Caracol superan incluso el 90%. Sin duda, el crecimiento está en las ventas externas, pero la supervivencia continúa en las internas.

Por eso, las producciones con pretensiones internacionales deberán coexistir con otras más locales y segmentadas, dirigidas a nichos específicos, lo cual permitirá en el futuro una mayor especialización de las productoras y la formación de más talento colombiano, sin perder el estilo característico del país, para que el producto criollo siga abriendo fronteras.
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