| 10/17/2013 5:33:00 AM

Pareja poderosa

Yanet Yellen, futura directora de la Reserva Federal, y su esposo, el afamado economista George Akerloff, son hoy por hoy la pareja más poderosa del mundo financiero. ¿Cuál es la clave de su éxito?

Si todo sale como está planeado y el Senado, de mayoría Demócrata, confirma a Janet Yellen como la primera mujer al mando de la poderosa Reserva Federal (Fed), los mercados y los inversionistas alrededor del mundo tendrán un motivo menos de preocupación frente a la convulsionada economía del Tío Sam.

El nombre de Yellen genera tranquilidad en los mercados por varias razones. La primera de ellas es que implica continuidad, pues lleva casi 12 años en la Fed y actualmente es su vicepresidente; es decir, se espera que ella mantenga, incluso por más tiempo, la política monetaria expansiva, con bajas tasas de interés y compra de bonos hipotecarios y del Tesoro.

Además, los expertos prevén que Yellen será un poco más ‘pro-estímulos’ que su antecesor, Ben Bernanke, pues en sus discursos recientes ha hecho frecuentes advertencias sobre los peligros del alto desempleo, que en su concepto se debe combatir usando todas las armas de la Fed. Esta entidad, a diferencia de otros bancos centrales, tiene dos mandatos: la inflación y el empleo, distinto a lo que ocurre en Colombia, donde el Banco de la República solo se concentra en mantener el nivel de precios.

“La Fed de Yellen será muy similar a la Fed de Bernanke”, señalan desde Wall Street. No obstante, esperan que el ritmo con el que ella desmonte los estímulos fiscales sea más moderado, mientras se mantenga la incertidumbre sobre el desempleo –que en agosto se encontraba en 7,3%– y lo que han dicho desde la Fed es que mantendrán su política expansiva hasta que la desocupación se consolide en 6,5%.

Es más, Yellen fue muy clara en este sentido cuando aceptó la nominación de Barack Obama, al asegurar que el mandato de la institución es “servir a todos los ciudadanos” y recordó que muchos de ellos “siguen sin encontrar un empleo y les preocupa cómo pagar las facturas y llevar comida a sus familias”.

Según la prensa estadounidense, estas palabras fueron un intento por conectarse con un público que ve a la Reserva Federal más al servicio de Wall Street que del resto de ciudadanos, que en un alto porcentaje desconoce a la mujer que va a ser la segunda persona más poderosa de su país. Un reciente sondeo de HuffPost y YouGov muestra que casi 1 de cada 2 estadounidenses no saben quién es Janet Yellen.

Bien casada

Neoyorkina, más exactamente de Brooklyn, hija de un médico y de una institutriz, Yellen fue una estudiante ejemplar. Estudió economía en la Universidad Brown de Rhode Island y es doctorada en la misma disciplina en Yale. Su brillante carrera académica la resume el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, quien aseguró que en 47 años de enseñanza, ella fue una de sus mejores alumnas.

Su familia, que pertenece a la religión judía, estuvo fuertemente afectada por el desempleo durante la crisis de los años 30, lo que para algunos es la causa que la motiva a especializarse en el estudio de la desocupación. Investigó sus causas, sus mecanismos, sus consecuencias y parte de ese trabajo lo hizo desde la Fed, cuando laboró allí por primera vez en 1977. En la cafetería de esta entidad conoció a su marido, el también economista, George Akerlof quien, junto con Stiglitz y Michael Spence, fue galardonado con el Premio Nobel en 2001.

Los importantes logros de su esposo, así como un círculo de amigos conformado por otros premios Nobel, grandes pensadores y hacedores de política, han hecho de la pareja Akerlof- Yellen una de las más poderosas en el mundo económico, al punto que en el Washington Post dicen que la Fed no podría tener un mejor “primer damo” y que como detrás de todo gran hombre hay una gran mujer, esta vez la premisa se cumplirá, pero a la inversa.

De hecho, pocas mujeres en el mundo han logrado sobrepasar a maridos exitosos en el mismo campo. Es el caso de Cristina Kirchner y Hillary Clinton, quienes pasaron de ser primeras damas a ser presidentes o disputarse la candidatura para dicho cargo.

Akerlof y Yellen se atrajeron, según sus propias palabras, porque tienen la misma visión de la macroeconomía, aunque él admite que su esposa es más capitalista que él. Y, pese a no tener un premio Nobel, Yellen a sus 67 años podría quedarse con un premio mucho más grande: ser la mayor banquera central del mundo.
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