| 10/14/2015 7:00:00 PM

¿Por qué el TPP aún genera dudas?

La consolidación de la mayor zona de libre comercio del mundo, el TPP, todavía tiene que pasar por 12 congresos y la lupa de duros críticos.

Los bombos y platillos que resonaron el lunes 5 de octubre desde Atlanta, anunciando el final en la negociación de la Alianza Transpacífico –TPP, por su sigla en inglés– todavía se escuchan en los medios de comunicación.

Y no es para menos: se trata de la conformación de la mayor zona de libre comercio del mundo, integrada por 12 países ubicados sobre el Pacífico, que albergan una población cercana a los 800 millones de personas, representan un tercio del comercio mundial y responden por 40% del PIB.

El acuerdo no solo incluye temas arancelarios que buscan reducir las barreras al comercio internacional, sino además asuntos clave para acelerar los negocios, entre ellos los obstáculos técnicos al comercio, asuntos de propiedad intelectual, laborales y ambientales.

Este mega-acuerdo comercial aparece en momentos en que Estados Unidos avanza en una negociación similar con la Unión Europea, conocida como el Acuerdo Transatlántico de Comercio, o TTIP, que ahora podría acelerarse por cuenta de la presión que implica el que los socios del Pacífico puedan acceder con ventajas al atractivo mercado de Estados Unidos.

Además, le pone la cereza al pastel, pues se convierte en el acuerdo comercial número 270 en el registro internacional que lleva desde 1990 la revista The Economist. Su negociación coincide además con un momento en que muchos han perdido la esperanza en las negociaciones multilaterales, luego del fracaso de la Ronda de Doha, promovida por la Organización Mundial del Comercio (OMC), que busca profundizar la liberalización del comercio.

Pero, aunque todavía no ha parado la celebración de los gobiernos en los países que integran el TPP, y las recriminaciones en aquellos que no hacen parte de este bloque, ya se empiezan a escuchar por todo el mundo las voces de alerta sobre los inconvenientes que traerá para las economías emergentes el hacer parte de este bloque. ¿Héroe o villano?

Aunque muchos hablan del TPP como una realidad, lo cierto es que todavía es solo una iniciativa en ciernes, como lo asegura el exministro de Comercio Carlos Ronderos Torres, quien advierte que “todavía falta que lo aprueben tanto el Congreso de Estados Unidos, donde va a tener muchas dificultades, como los parlamentos de los otros 11 países, que también tendrán que enfrentar fuertes críticas”, asegura.

Y no es para menos. Apenas tres días después del anuncio oficial del cierre de negociaciones del TPP, precandidatos a la presidencia de Estados Unidos, como Hillary Clinton y Donald Trump, ya estaban lanzando fuertes dardos contra esta iniciativa al considerar que el hecho de otorgar preferencias arancelarias a países que basan su competitividad en la mano de obra barata podría afectar el trabajo de los estadounidenses.

La pulla de los políticos estadounidenses iba dirigida particularmente a Vietnam, el país de menor desarrollo que integra este bloque y que ha sido muy criticado por sus flexibles cláusulas laborales que le permiten exportar bienes a precios inferiores a los de su competidores. “No será fácil el camino del TPP en el Congreso estadounidense porque los sindicatos ejercen gran fuerza en el Partido Demócrata, que ve a Vietnam como uno de los grandes exportadores de mano de obra barata”, asegura Ronderos.

Pero no será el único inconveniente. También las ONG han lanzado feroces ataques contra el acuerdo por las cláusulas en materia de propiedad intelectual, que aunque todavía no se han divulgado, han generado todo tipo de interpretaciones, desde aquellas que indican que los países emergentes que hacen parte del TPP están condenados a quedarse sin medicamentos o pagar grandes sumas por ellos, debido a las exigencias de la industria farmacéutica de Estados Unidos.

El secretismo en la divulgación del texto final también ha generado muchas especulaciones. Hasta ahora la prensa norteamericana ha logrado establecer que tiene 30 capítulos y que más que eliminar aranceles, su propósito es establecer reglas uniformes en temas de propiedad intelectual, control de internet y regulación del medio ambiente, según The New York Times.

Su firma también ha dado para suspicacias políticas. Hay quienes consideran que el cierre del acuerdo en este momento –después de casi seis años de negociaciones– es una clara señal política que está enviando el presidente Barack Obama a sus socios del Atlántico, de su intención de privilegiar sus relaciones con los países del Pacífico. Incluso se ha hablado con insistencia del interés estadounidense de enviar una señal a China –que no está en este acuerdo– de que quiere mantener su hegemonía en el tema económico.

Más allá de las conjeturas, lo cierto es que el cierre de la negociación del TPP lanza una clara señal de que los países del Pacífico no se quedan quietos en materia comercial en momentos en que la economía mundial no despega. Sin embargo, todavía habrá que esperar a que los 12 congresos den la última palabra.

Las cifras del acuerdoFuente: FMI, The Economist, New York Times y Tele13.

11% de la población del planeta vive en los 12 países que integran el TPP y que en número de habitantes alcanza los 798,9 millones.

30 capítulos tiene el acuerdo, cuyo texto aún no se divulga.

45% de componentes nacionales deben tener los vehículos fabricados en estos países para beneficiarse de la degravación arancelaria.

US$220.000 millones adicionales en comercio añadirá el acuerdo transpacífico cinco años después de entrar en vigencia, según los negociadores.

Un tercio del comercio mundial se genera en los países que hacen parte del TPP y que representan 40% del PIB mundial.

Brunéi, con 416.000 habitantes, es el país con la menor población, mientras que EE.UU. tiene 316 millones.

US$2.053 es el ingreso per cápita de Vietnam, el país con menor grado de desarrollo del bloque. Australia, con US$61.219 por persona es el de mayores ingresos.

Chile, México, Perú, Canadá, Estados Unidos, Japón, Brunéi, Singapur, Vietnam, Malasia, Australia y Nueva Zelanda son los países que integran el tratado. Otros seis países están en espera: Colombia, Indonesia, Filipinas, Laos, Tailandia y Camboya.
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