| 11/27/2013 6:00:00 PM

Venecuba

Venezuela se sigue transformando en una segunda Cuba. A la tremenda escasez de alimentos se suma ahora una nueva ola de nacionalizaciones impulsada por Nicolás Maduro.

Las elecciones municipales del próximo 8 de diciembre serán la verdadera prueba de fuego para el presidente venezolano Nicolás Maduro. Se trata de la elección de 335 alcaldes, más de 1.000 integrantes de consejos municipales y representantes indígenas, en las que su partido, el Psuv, buscará mantener las mayorías, pues de lo contrario se complicaría aún más la gobernabilidad.

El tema no resulta fácil para Maduro, que en abril pasado ganó la presidencia tras unas reñidas elecciones. Desde su posesión, sus enemigos políticos han cuestionado la legitimidad de los comicios y, sobre todo, su idoneidad al frente del cargo. Incluso dentro de su propio partido Maduro ha tenido que enfrentar algunas disidencias.

Por eso, los recientes anuncios de nuevas expropiaciones son vistos por muchos analistas como una respuesta desesperada del presidente al convulsionado clima político que enfrenta. Medidas como la toma de locales de la cadena de comercio Daka –cuya intervención se hizo oficial el pasado 26 de noviembre–; las rebajas decretadas hasta de 50% en los precios al consumidor, así como el continuo hostigamiento a los establecimientos de comercio, hacen parte del juego político de Maduro para ganar réditos políticos entre la población más pobre. Pero, de paso, ha puesto en jaque a la economía venezolana.

A estos se suman dos polémicas leyes, una de Costos, Ganancias y Establecimiento de Precios, que fija por decreto el porcentaje de utilidades que podrán tener las empresas –entre 15% y 30%– y la segunda es el Registro Único de Pequeños y Medianos Comerciantes, una especie de ‘censo’ que ha provocado rechazo.

Los más afectados por esta ‘cruzada contra la guerra económica’, como la ha denominado, son los pequeños y medianos comerciantes que padecen el acoso del gobierno y el estrangulamiento de un rígido control de cambios. Según el diario ABC de España, de los 471.922 establecimientos comerciales registrados hasta 2008, apenas 2% ha recibido dólar preferencial para hacer sus importaciones, es decir, solo 10.373 establecimientos.

Los demás tuvieron que acudir al mercado negro para obtener las divisas que requiere la importación de mercancías. Por el camino han tenido que transferir el enorme diferencial al consumidor, pues mientras la tasa oficial alcanza los 6,30 bolívares por dólar, en el mercado negro la divisa llega a los 52 bolívares.

Aunque algunos sectores han aplaudido las teatrales tomas de almacenes para obligar a los comerciantes a rebajar sus mercancías a la mitad, lo cierto es que nadie cree que esta estrategia dé resultados a largo plazo.

En su columna de Talcualdigital, el economista Luis Vicente León asegura que “la estrategia del Black Friday venezolano no solo tiene un propósito electoral evidente, sino que particularmente se dirige a matizar las consecuencias del día después”. En otras palabras, después de elecciones vendrán severos ajustes a la estructura cambiaria que afectarán el bolsillo de los venezolanos y, para el gobierno de Maduro, nada mejor que prevenir políticamente sus consecuencias ganando adeptos en sectores populares.

El escenario político luce cada vez más caldeado y el futuro de la economía más incierto. Sin embargo, serán los venezolanos los que refrenden en las urnas cuál es el camino que quieren seguir.
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