| 5/24/2012 2:00:00 PM

Ultimátum griego

El próximo 17 de junio Grecia va a las urnas y allí se jugará su permanencia en el euro. Crece el temor a una corrida de depósitos en las naciones más débiles de la zona.

El 17 de junio será el día D para que los griegos tomen la decisión final sobre su permanencia en el euro y, con ella, el apoyo que le han venido brindando sus vecinos. Ese día se realizarán las elecciones parlamentarias y, según las encuestas, el vencedor será el líder de la coalición de izquierda radical, Alexis Tsipras, quien va adelante, entre otras cosas, porque propone no seguir pagando la deuda.

En sus discursos de campaña, Tsipras argumenta que las medidas de austeridad dictadas por sus socios europeos, y en particular por Alemania, son bárbaras y que ellos están ‘cañando’ cuando dicen que no los van a seguir ayudando.

Estas palabras tienen bastante eco en un electorado golpeado por reducciones de salarios y de días de vacaciones, así como por aumentos en las edades de pensión; pero que, aunque no quieren más austeridad, tampoco quieren abandonar el euro, situación inevitable si dejan de pagar.

Contrario a lo que promete Tsipras, en ese escenario sus vecinos no estarían de acuerdo con mantener la ayuda a Grecia y los más molestos serían países que fueron rescatados, como Irlanda y Portugal, que sí se han apretado el cinturón y que pagan cumplidamente su deuda.

La salida de Grecia del euro, que ya tiene término propio, Grexit (por su asociación con la palabra salida, en inglés), es cada vez más probable y aunque las autoridades europeas, el Fondo Monetario y el mismo Tsipras dicen que eso no es conveniente, analistas prestigiosos, como el premio Nobel Paul Krugman, lo consideran inevitable.

Incluso se dijo que la canciller alemana Angela Merkel, le habría propuesto al actual presidente griego, Karolos Papulias, que vinculara a las elecciones de junio un referendo sobre la permanencia del país en la Zona Euro.

El gobierno alemán desmintió esa propuesta, pero un informe de Der Spiegel sostiene que una cosa es lo que se dice oficialmente y otra lo que sucede a puerta cerrada y hace referencia a una reunión de ministros de finanzas de la Zona Euro que se realizó el 21 de mayo, en la que estos amenazaron con sacar a Grecia de la unión monetaria y dijeron que si entre ellos hicieran una votación, ese sería el resultado. Además insistieron en la posibilidad del referendo, pues si los griegos deciden quedarse tienen que cumplir con el ajuste fiscal que aplican todos sus socios.

No están listos

Aunque la crisis griega lleva más de dos años y se ha dicho en repetidas ocasiones que lo más grave de su salida del euro sería el efecto contagio sobre otras economías débiles de la región (como España, Portugal, Irlanda o Italia), todo parece indicar que los europeos no se han preparado para este escenario, al menos no los bancos, que son los primeros que absorben el choque.

Una encuesta de Barclays con 73 bancos globales muestra que solo 12% ha avanzado en sus planes para enfrentar la salida de uno o más países de la Zona Euro y, aunque han reducido su exposición a la deuda griega, siguen estando muy correlacionados. La banca francesa tiene a mayo US$544.000 millones en activos del vecindario, la alemana US$427.000 millones y la inglesa US$303.000 millones.

A esto se suma el creciente riesgo de una corrida de depósitos de los bancos del sureste europeo, en particular de los españoles.

Tras la turbulencia provocada por la nacionalización de Bankia, ahora se estima que, a raíz de la crisis que vive España, los créditos morosos llegarán este año a 260.000 millones de euros. Esta estimación es del Instituto de Finanzas Internacionales (IFI), gremio que reúne los principales bancos del mundo y que fue el que negoció la reducción de la deuda griega.

Su expectativa se basa en los cálculos que hizo para Irlanda, cuando fue rescatada, pero dice que en el caso de España es peor porque tiene un panorama más sombrío de empleo y crecimiento. El IFI considera que las provisiones que están haciendo los bancos españoles no van a ser suficientes y el gobierno tendrá que salir a darles una mano, aunque aún no se sabe cuánto va a costar.

Por ahora, el gobierno español contrató a evaluadores independientes para que determinen la verdadera salud del sistema bancario español.

Sea cual sea el resultado de esa evaluación, lo cierto es que, si a su frágil salud se suma la salida de Grecia del euro, el impacto puede ser catastrófico, con una corrida de depósitos que en el país heleno ya se está presentando debido a que tener euros en efectivo es la manera en que muchos griegos piensan afrontar el retorno a una moneda que va a estar superdevaluada.

Junto con España, el Grexit también tendrá efectos gravísimos para los demás europeos y sentará un precedente para países tan lejanos como Jamaica, que también está muy endeudado y podría decidir dejar de pagar.

Otros países, por el contrario, reforzarán los derechos de los acreedores, al tiempo que para los analistas va a ser una pesadilla descifrar lo que viene en los próximos dos años. Así las cosas, el 17 de junio va a ser el día D de la economía global.

Los que ganan

Uno de los pocos que estaría contento con la salida de Grecia del euro es la firma inglesa De la Rue, que se describe a sí misma como la mayor impresora de monedas del mundo al estar involucrada en la producción de billetes en 150 países. Su acción ha subido 19% en el último año ante la expectativa de que tenga que volver a imprimir dracmas.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?