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Enrique Peña Nieto, presidente de México

| 8/9/2013 10:18:00 AM

Tras los pasos de Ecopetrol

Reestructurar la industria petrolera mexicana ha sido un viejo anhelo de varios presidentes, pero se ha quedado en el tintero por las fuertes tensiones políticas y económicas que genera. Enrique Peña Nieto le apuesta a cambiar la historia.

La historia de la industria petrolera mexicana está a punto de partirse en dos. Si el presidente Enrique Peña Nieto logra que, antes de terminar el año, el Congreso de su país le apruebe la ambiciosa reforma energética, podrá transformar a Petróleos de México (Pemex), y pasar a la historia como uno de los grandes reformadores del gigante latinoamericano.

Ganas no le faltan y apoyo tampoco. En el primer semestre del año logró que el Congreso aprobara dos reformas que para muchos resultaban imposibles: a la Educación, para modernizar un sector que estaba cooptado por políticos y sindicalistas; y la de Telecomunicaciones, donde poderosos grupos económicos que habían hecho sus fortunas en el sector, tenían un manejo monopolístico en desmedro de los consumidores.

Estos cambios fueron posibles luego de que Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), comprometiera a los principales partidos de oposición –el Partido Alianza Nacional, PAN y el Partido Revolucionario Democrático, PRD– para apoyar un proyecto político denominado ‘Pacto por México’, que busca concertar e impulsar reformas legislativas de gran envergadura para la transformación del país. Con el apoyo de los principales partidos, ahora Peña Nieto va por la de oro: modernizar el sector energético y modificar la estructura de Pemex, vigente desde 1940 y que para muchos no se compadece con los cambios y la coyuntura que vive la economía mundial.

El Presidente sabe que podría gastar buena parte de su capital político en esta iniciativa. En diferentes escenarios ha reconocido que este es el principal proyecto de su mandato, pues no solo incluye la transformación de la industria petrolera sino, de paso, la de las finanzas mexicanas, ya que Pemex es responsable de casi un tercio de los ingresos fiscales del país.

¿Cuáles son los principales cambios que se plantean? La reforma al Artículo 27 de la Constitución mexicana será el corazón de la iniciativa, que ya tiene propuestas por parte del PAN, del PRD y del PRI. Para ninguno de los partidos la privatización de la industria petrolera es opción, en un país donde el tema petrolero resulta intocable. Sin embargo, el proyecto buscará abrirle espacio a la inversión privada para modernizar un aparato que por más de 70 años no ha tenido cambios. Por eso, la autonomía y la independencia de Pemex serán temas centrales.

La meta apunta a convertir a Pemex en una empresa productiva y competitiva, permitiéndole gestionar contratos con empresas privadas en actividades de exploración y explotación petrolera.

Al cierre de esta edición estaba previsto que el presidente Peña Nieto presentara oficialmente su propuesta de reforma energética el miércoles 7 de agosto, cuyos principales lineamientos fueron anticipados por el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell. Según el funcionario, uno de los cambios centrales será la introducción de contratos de producción compartida, mediante los cuales el Estado permitirá a los particulares la extracción de crudo y, a cambio, recibirá una participación. Para Coldwell, el propósito es “realizar una reforma energética que sea motor de inversión y desarrollo, donde los hidrocarburos sean propiedad de la Nación y que Pemex se convierta en una empresa de carácter productivo”.

La reforma estimulará las labores de exploración y producción de hidrocarburos y la competencia en los procesos de refinación, petroquímica y transporte. Según Coldwell, entre los cambios se contempla fortalecer el papel de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, que vigilará los esquemas de contratación; se redefinirá la industria petroquímica, que pasará de ser estratégica a prioritaria, y se permitirá la participación de la iniciativa privada.

Cambio extremo

La baja productividad es uno de los principales problemas de Pemex. Un estudio del Centro de Investigación para el Desarrollo, Cidac, divulgado por el diario El Sol de México, sostiene que Pemex necesita 6,5 veces más empleados que una petrolera como la noruega Statoil, para producir apenas el doble. El tema de la burocracia preocupa pues mientras la estatal mexicana emplea 151.022 personas en sus cuatro subsidiarias y el grupo corporativo, la brasilera Petrobras cuenta con una nómina de 80.400 y la británica BP con 85.900 empleados, para producir una cifra muy similar, de alrededor de 2,4 millones de barriles diarios.

La carga pensional también se ha convertido en un lastre y los investigadores señalan que sostener el esquema pensional equivale a 64,3% de todos los activos de la compañía “y continuará creciendo mientras no haya una reestructuración del sistema pensional”, sostiene el informe. La discusión del proyecto de reforma energética arranca la primera semana de septiembre en el Congreso. Pero no la tiene fácil por la cantidad de intereses involucrados. La vigilancia del proceso será vital para garantizar el futuro de una industria considerada de la entraña de los mexicanos.

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