| 9/12/2012 6:00:00 PM

Súper Mario

A Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, le está funcionando el anuncio de comprar bonos de deuda para contener la crisis. Pero su estrategia puede ser peligrosa.

Con menos de un año en el cargo, el italiano Mario Draghi se está convirtiendo en el hombre más poderoso de Europa, muy cerca incluso de la canciller alemana, Angela Merkel. ?Aunque no es jefe de Estado, ni preside la Comisión Europea (el Ejecutivo Comunitario), es hoy el principal defensor del euro y, como presidente del Banco Central Europeo (BCE), hace todo lo posible para que la moneda comunitaria no tenga reversa. Como la figura mitológica, se está convirtiendo en el atlas que ayuda a sostener el mundo europeo.

Economista, doctorado en el prestigioso Massachusetts Institute of Technology y una extensa hoja de vida en banca privada y en organismos multilaterales, Mario Draghi es considerado un italiano atípico. Ha logrado hacerse respetar como banquero central, aunque tras su nominación al BCE muchos pensaban que los italianos son buenos “para la moda y la comida”, pero no para manejar las finanzas públicas.

A sus 65 años es, según Forbes, el décimo segundo hombre más poderoso del mundo y la prueba de su poder se vio en julio, cuando anunció que iba a hacer “todo lo posible” por mantener el euro y los mercados financieros –que llevan dos años y medio escuchando promesas parecidas– le creyeron. ?La confianza que genera se ratificó el pasado 6 de septiembre, cuando, contra una férrea oposición alemana, consiguió que 22 de los 23 miembros del consejo directivo del BCE votaran a favor de una compra ilimitada de bonos de deuda de los países europeos emproblemados, siempre y cuando estos cumplan con un estricto plan de austeridad. La idea es ayudarlos a que su financiación externa no se encarezca más.

Como era de esperarse, el único voto en contra fue el de Jens Weidmann, jefe del Banco Central Alemán, quien está convencido de que esa compra de bonos es el camino directo hacia la inflación y que prácticamente implica financiar a los países incumplidos con la impresión de billetes del BCE.

Mientras la prensa alemana recibió con críticas la compra de bonos, asegurando que mantener el euro a toda costa puede ser un desastre económico, los mercados le dieron otra lectura. Las acciones subieron en Europa y Estados Unidos, al tiempo que bajaron las tasas de interés de los bonos de Italia y España, dos de los países cuya deuda podría comprar el BCE.

Un largo camino

Pero no ha sido fácil el camino de Draghi en el poderoso banco europeo. Cuando quedó firme como presidente del BCE, el tabloide sensacionalista alemán Blid tituló “Mamma Mia!”, argumentando que para los italianos la inflación es una forma de vida y que están tan acostumbrados a ella como a la salsa en la pasta. De hecho, este país es hoy uno de los más endeudados de la región.

Para algunos analistas, como los del Financial Times, Draghi no es el italiano típico, por su formación y su experiencia en el exterior, pero al mismo tiempo el haber sido protagonista de una de las clásicas crisis económicas que ha sufrido su país, le dio credenciales para asumir su cargo actual.

En los 90 era la cabeza del Tesoro italiano y tuvo que batallar contra un creciente endeudamiento público. Recortó el gasto, devaluó la lira y ejecutó un gigantesco programa de privatizaciones. El plan le funcionó y desde esa época se ganó el apodo de Súper Mario, por su destreza al navegar en las aguas de la política italiana y conseguir resultados.

Del sector público pasó al banco de inversión estadounidense Goldman Sachs en donde ocupó la vicepresidencia para Europa en 2002, cargo en el que solo estuvo tres años, para regresar a su país ante el llamado de Romano Prodi, quien le ofreció el Ministerio de Hacienda, pero por un escándalo dentro del gobierno, terminó siendo el gobernador del banco central del país.

En ese momento, volvió a reforzar su buena imagen, pues su primer acto público consistió en vender las acciones que tenía en Goldman Sachs, un acto poco común entre la clase política italiana.

Se mantuvo al mando del banco central de su país hasta que pasó a ser el tercer presidente del BCE (sus antecesores fueron el francés Jean-Claude Trichet y el holandés Willem Frederik Duisenberg).

Draghi tendrá hasta el 31 de octubre de 2019 (no puede ser reelegido) para probar que sí es capaz de mantener el euro, pero principalmente que sí es posible la unión entre los países del bloque comunitario. También tendrá que demostrar por qué le dicen il Signor Altrove (el señor en todas partes), debido a que siempre parece estar en dos lugares a la vez y tiene la habilidad de aguantar con sus ideas hasta el límite máximo.

El problema es que sus contradictores temen que con sus políticas y su terquedad se le achaque otro título y es el de ‘Napoleón camino a Waterloo’, pues si el plan no le funciona será muy difícil evitar que el euro se derrumbe.

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