| 1/22/2014 6:00:00 PM

El copiloto

Con la elección de Stanley Fischer como el segundo a bordo en la Fed, el banco central más importante del mundo alista un equipo de lujo para finalizar la era de los estímulos fiscales.

El mismo día en que el planeta conoció las aventuras sentimentales del presidente francés, François Hollande, su colega estadounidense Barack Obama hizo uno de los pocos anuncios económicos que han sido aplaudidos al unísono en su país. Ese día nominó al curtido economista Stanley Fischer para el cargo de vicepresidente de la Reserva Federal (Fed), en reemplazo de Janet Yellen, quien en febrero asumirá la cabeza de la entidad.

El anuncio fue bien recibido pues Fischer es considerado una leyenda viva entre los economistas y, particularmente, entre los banqueros centrales. Su experiencia en ese campo, tanto en la academia como en el gobierno y en entidades multilaterales, lo acreditan como la persona idónea para liderar estrategias de política monetaria, en especial en épocas turbulentas como la actual.

Nació en Zambia hace 70 años pero tiene nacionalidad estadounidense e israelí. Estudió el pregrado y la maestría en economía en la Universidad de Londres y obtuvo su doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts en 1969. Después inició una carrera ascendente como profesor y profesional. Fue maestro del saliente presidente de la Fed, Ben Bernanke; del actual presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi; del exasesor de Obama, Larry Summers, y de Gregory Mankiw, quien colaboró con el expresidente George W. Bush, entre otros economistas famosos.

De 1988 a 1990, Fischer fue vicepresidente y economista en jefe del Banco Mundial; luego fue subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional, donde hizo frente a las crisis financieras en Asia, Rusia, Brasil y otros países a finales de la década de los 90. Sin embargo, el cargo que más puntos le da para su nueva posición es el haber sido gobernador del Banco de Israel entre 2005 y 2013. Literalmente le atribuyen haber salvado la economía israelí durante la crisis financiera de 2008.

Mientras otros países estaban luchando contra la recesión o la depresión, Fischer subió las tasas de interés en Israel en 2009, con el argumento de que la crisis había terminado para el país. También manipuló de forma agresiva la moneda israelí, el shekel, produciendo una devaluación masiva que los ayudó a seguir creciendo, todo esto en medio de un ambiente político aún más disfuncional que el del actual Congreso estadounidense.

Pese a que en ese momento muchos consideraron sus decisiones poco ortodoxas y hasta riesgosas, los resultados probaron su efectividad. En plena crisis, Israel solo tuvo una contracción de 0,2% en un trimestre –el segundo de 2009–, periodo en el cual el PIB de Estados Unidos cayó 4,6% y a Gran Bretaña y a Alemania les fue aún peor.

Sobrecalificado

La trayectoria de Fischer le sirvió para ganarse un puesto privilegiado en la élite de la política económica internacional durante tres décadas, pues cuando él no ha estado presente, la figura central ha sido uno de sus afamados alumnos. Por este motivo algunos consideran que está sobrecalificado para el cargo de vicepresidente de la Fed, dado que tendría más experiencia que su nueva jefa.

De hecho, su nombre sonó cuando el gobierno de Obama estaba en el proceso de buscar un sucesor para Ben Bernanke, pero sus posibilidades eran mucho más bajas que las de Larry Summers y Janet Yellen, los dos candidatos más fuertes.

No obstante, la prensa estadounidense destaca que fue la misma Yellen quien le pidió a Obama que nombrara a Fischer, decisión que sorprendió positivamente a los expertos, al punto que en Wall Street no dudaron en afirmar que cuando ambos asuman el cargo se conformará el dream team de la Fed.

“El mercado de los banqueros centrales cada vez es más global y, prueba de ello, fue el nombramiento del exgobernador del Banco de Canadá, Mark Carney, para dirigir el Banco de Inglaterra. En esta era post-crisis, el trabajo de un banquero central requiere de alguien que sea al mismo tiempo un brillante economista, regulador, diplomático y político. Hoy pocas figuras en el mundo cumplen con todos esos requisitos, tal como lo hace Fischer”, publicó el Washington Post, al hacer un perfil del futuro funcionario.

Más allá de sus calificaciones, lo importante es que la dupla Yellen-Fischer sea acertada a la hora de tomar las decisiones que el mundo está esperando de la Fed. Ojalá puedan llevar la economía por el camino de la recuperación y pelear contra el protagonismo noticioso de los romances de los jefes de Estado en el mundo.

Un momento crucial

Las más recientes deliberaciones entre los funcionarios de la Reserva Federal apuntan a que la Fed no había estado tan dividida desde la crisis financiera. De acuerdo con un informe del canal CNBC, aunque las votaciones entre los miembros del Comité de Mercado Abierto son casi unánime, las minutas de la reunión de diciembre muestran que están en la encrucijada de manejar una economía post-crisis con unas políticas monetarias que también están en crisis.

En diciembre comenzaron el esperado recorte de sus compras de bonos - conocido como tapering - al reducirlas de US$85.000 millones a US$75.000 millones mensuales. Aunque el saliente presidente, Ben Bernake, dijo que seguirían haciendo rcortes hasta que finalicen los actuales estímulos cuantitativos, lo que hizo que los mercados le apostaran al fin de las compras cuando termine 2014, eso no quedó tan claro en las minutas, pues al parecer las opciones de seguir con los estímulos siguen abiertas y seguirá la sucesora de Bernake, Janet Yellen, quien tenga la última palabra.

Así mismo, está el dilema de cómo y cúando empezar a subir las tasas de interés, hoy cercanas a cero. La versión oficial es que se quedaran así hasta que el desempleo baje a 6,5% y la inflación llegue a 2,5%. Si bien los datos laborales están mejorando, los de precios no se ven tan claros, pues están por debajo de la meta.

Adicionalmente, Yellen y su equipo tendrán que lidear con la reacción de los mercados, que cada vez son más sensibles a sus anuncios.
 
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