| 1/21/2016 12:00:00 AM

Petroleras anuncian recortes de inversión ante pronósticos negativos

Las principales petroleras del mundo han comenzado a recortar inversiones y a refinanciar deudas porque los pronósticos para este año no son buenos. Banca hace provisiones.

Los precios internacionales del petróleo siguen sin tocar fondo. Durante las primeras semanas de 2016, las cotizaciones del crudo no han parado de caer y tienen crispados a los agentes financieros de Wall Street y al borde de un ataque de nervios a los principales productores del mundo.

El lunes 18 las cotizaciones del crudo de referencia Brent en Londres estuvieron por debajo de los US$30, replicando lo que había ocurrido el viernes 15 con la referencia WTI en Nueva York, y con el precio de la cesta de crudos de la Opep, que cerró en US$24,74, según la organización.

Estos bajos niveles de precios no se registraban desde 2003 y han encendido las alarmas de lo que podría venir para las finanzas de las principales petroleras y de los bancos que han financiado sus expansiones.

El panorama no podría ser más sombrío. La caída de la economía de China –el principal comprador de petróleo que este año no crecería más allá de 6,3%–; la sobreoferta por las presiones de Arabia Saudita, el mayor productor mundial, para ‘quebrar’ el mercado de crudos no convencionales, cuyo costo de producción es más alto; el regreso de Estados Unidos a las exportaciones de crudo después de 40 años y el retorno de Irán, tras un bloqueo que duró 37 años, están reventando los precios.

En este escenario de sobreoferta, las petroleras comenzaron a hacer las cuentas de lo que este año dejarán de ganar –o comenzarán a perder–, generando daños colaterales.

Un informe de la consultora FactSet, divulgado por el diario español El Economista, recogió los pronósticos del comportamiento de las ganancias de las mayores compañías petroleras del mundo. Y no son alentadores.

De acuerdo con FacSet, la mayor petrolera del mundo, ExxonMobil, podría registrar una caída de 44% en sus beneficios; mientras que PetroChina, la segunda del ranking, reportaría una reducción de 71%; Chevron de 65%; Shell de 48%, mientras la francesa Total alcanzaría 37% a la baja, en BP 55%, en Eni 62% y en Oxy 88%.

Ya algunas petroleras han anunciado recortes en sus inversiones para este año y más ‘tijera’ a sus plantas de personal. Shell anunció su retiro del proyecto gasífero Bab, de Abu Dabi, al encontrar que este resulta “incompatible con la estrategia de la empresa, particularmente en el clima económico que prevalece en el sector energético”, según Diario Bae.

También la brasilera Petrobras –afectada por los bajos precios y un fuerte escándalo de corrupción– ha tomado decisiones drásticas: el 13 de enero anunció un recorte de 24,6% en sus inversiones hasta 2019, que hasta el año pasado estaban tasadas en US$130.300 millones y ahora bajarán a US$98.400 millones.

Petrobras dijo que necesita bajar su nivel de deuda –que a septiembre pasado alcanzaba los US$101.273 millones y le provocó una caída en la calificación de su deuda– y atenuar el impacto de la tasa de cambio, lo que ha encarecido sus costos de operación.

Todos, en alerta

De acuerdo con el portal Energía16, la brasilera ya empezó la venta de activos, avaluados en US$15.000 millones, pero en caso de que la situación de la empresa llegue a complicarse, hay quienes hablan de que el gobierno de Dilma Rousseff tendría que contemplar un rescate como última opción. No obstante, el presidente de Petrobras, Aldemir Bendine, ha dicho que ese es un simple rumor.

En Pemex, la petrolera mexicana, la situación no es menos compleja. Su director, Emilio Lozoya, ha insistido en que la extracción de petróleo mexicano sigue siendo rentable pese a los bajos precios del crudo en los mercados mundiales. Lozoya dijo que el costo de producción para Pemex era de US$6 por barril, pero luego tuvo que salir a aclarar que para los nuevos productores puede llegar a un rango entre US$22 y US$23, por los costos de infraestructura. No obstante, algunos analistas han calificado de ‘cantinflescas’ sus declaraciones, pues el golpe ya lo comienza a sentir la economía mexicana, pese a que el petróleo representa solo 7% del PIB.

La banca es otro de los grandes afectados por la tormenta petrolera. Un informe de CNN calculó en US$17.000 millones las deudas de las petroleras con la banca de Estados Unidos, lo que llevó en la segunda semana de enero a que los tres principales bancos lanzaran alertas al asegurar que se podría venir una ola de quiebras.?Wells Fargo, según el canal, ya anunció provisiones por US$1.200 millones para cubrir las pérdidas que se puedan presentar por el deterioro del sector. JP Morgan, por su parte, dijo que provisionará US$124 millones y que, de mantenerse durante los próximos 18 meses los bajos niveles de precios, aumentaría en US$750 millones estas coberturas.

Citibank, que también ha apalancado al sector petrolero en Estados Unidos, tiene sus propias previsiones: acaba de aprobar reservas por US$300 millones para amortiguar las pérdidas por préstamos a empresas de energía y tiene previsto que, si los precios se mantienen por debajo de los US$30, provisionará otros US$600 millones.

El banco UBS tampoco es optimista y sostiene que este año el beneficio por acción en las empresas del sector petrolero en el mundo caerá 40% y el próximo año lo haría 23%. Sin embargo, hay quienes creen que los pronósticos no siempre son acertados, pues en 2015 algunos analistas habían hecho vaticinios similares para el mercado de Estados Unidos, y al final del año, solo 21 compañías petroleras se declararon en bancarrota, según Haynes and Boone.

El escenario para las petroleras luce sombrío y, por ahora, muchas les apuntan a la austeridad y a la reestructuración de sus plantas de personal para pasar el chaparrón. Para algunos analistas del mercado, esta crisis permitirá que algunas salgan fortalecidas pero inevitablemente otras quedarán en la arena. El futuro no parece prometedor.

Irán, en el ring

El retorno de Irán al mercado petrolero mundial generó un verdadero remezón en los precios del crudo. Durante 37 años este país enfrentó sanciones económicas por parte de los países desarrollados, que castigaron así sus intenciones de convertirse en potencia nuclear.

El 18 de enero, el flamante ministro de petróleos de Irán, Amir Hossein Zamaninia, informó que su país volvía al mercado con una oferta de 500.000 barriles de petróleo diario. Sin embargo, algunos analistas creen que este país estará en capacidad de aumentar su oferta hasta un millón de barriles diarios antes de un año. “Irán tiene en este momento importantes stocks de petróleo y podría venderlos si quisiera, lo cual aumentaría claramente la oferta”, dijo a la agencia AFP Ric Spoonerm, un analista de CMC Markets en Sidney. El experto señaló que el único escollo que tendrá que solucionar es la consecución de clientes, y serían India y algunos países europeos los primeros en la lista.

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