| 8/29/2012 6:00:00 PM

Se la fuma verde

El presidente José Mujica quiere convertir a Uruguay en el primer país del mundo que siembra, produce y vende marihuana a sus habitantes. ¿Quién sigue?

Contrario a lo que la mayoría de jefes de Estado hacen cuando su popularidad va en caída libre, el presidente de Uruguay, José Mujica, no titubeó un segundo en llevar al Congreso una polémica propuesta para estatizar la producción y distribución de marihuana.

La iniciativa –que entró a estudio en el Congreso uruguayo– allana el camino para un cambio drástico en la actual política mundial antidrogas, sustentada en el prohibicionismo. “Las estrategias desarrolladas en el mundo a lo largo de los últimos cincuenta años han mostrado no solo ser probadamente ineficaces para reducir los riesgos y daños individuales y sociales de los consumos de las distintas sustancias psicoactivas, sino además haber agravado exponencialmente los daños, ya sea en el campo de lo sanitario, lo social, legal, y económico, generando negocios ilegales multimillonarios y niveles de violencia sistémica nunca vistos antes”, dijo Mujica en declaraciones a medios hace pocos días.

Mujica justifica su propuesta de manera simple: Uruguay no puede convertirse en otro país violento por cuenta de un mercado ilegal imposible de controlar. Por eso el proyecto prevé la siembra de unas 150 hectáreas de marihuana, cuya producción sería distribuida entre los consumidores uruguayos. El dinero recaudado financiaría programas de apoyo a los consumidores. Incluso, Mujica abrió la puerta para que una empresa privada se encargue de la distribución de la planta con supervisión del Ejecutivo. Algo comparable con la manera como funciona hoy la industria de las bebidas alcohólicas. Pero el camino o ‘viaje’ de Mujica apenas comienza. Según una encuesta reciente, la propuesta tuvo un rechazo de 60% en la población uruguaya, mientras que en el Congreso la oposición intenta capitalizar políticamente la idea.

Otras voces al interior del continente apoyan la iniciativa y hacen un llamado para que distintos gobernantes de la región se sumen al debate. Es el caso del expresidente mexicano Vicente Fox, quien dijo recientemente en una entrevista que las prohibiciones no funcionan.

Fox recordó lo que sucedió en Estados Unidos en 1933 cuando el presidente Franklin D. Roosevelt derogó la prohibición para el consumo de alcohol. “A principios del siglo XX y por motivos religiosos, se prohibió el consumo de bebidas alcohólicas, pero cuando el pueblo americano se dio cuenta de que el remedio era peor que la enfermedad, el presidente terminó con la prohibición. Ahora le llegó el turno a las drogas”, dijo.

California, donde el hachís es permitido hace años, prepara un referendo para decidir si aprueba o no el consumo de drogas, mientras en 14 estados de la Unión Americana la marihuana está disponible para uso médico.

Políticamente las drogas serán un tema difícil de abordar, pero cada vez hay menos excusas para que los gobernantes tomen decisiones más eficaces para controlar este mercado.

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