| 5/26/2016 12:00:00 AM

Tras deuda de mas de US$210.000 millones, se agudiza la crisis en Venezuela

La profunda crisis venezolana tiene al vecindario en ascuas. Crecen las voces que piden la emisión de billetes de mayor denominación para combatir el elevado costo de vida, que llegó a 718% al cierre de abril.

La crisis venezolana se parece cada día más a una dramática novela de las que desde allí se producían. Cada capítulo resulta más trágico que el del día anterior. Pero quizá por lo repetitivos que suenan los elementos del drama, ya pocos se sorprenden con las noticias que a diario se conocen sobre el rumbo que ha tomado la economía del país.

Hace un mes la preocupación se centraba en la abrupta caída del Producto Interno Bruto, que el año pasado alcanzó -5,7%. Luego, las cifras sobre el comportamiento de la deuda externa encendieron nuevas alarmas, al conocerse extraoficialmente que el país debe más de US$210.000 millones y que solo en el segundo semestre de este año tendrá que hacer pagos por US$7.000 millones.

A mediados de mayo nuevas señales de alerta se produjeron al conocerse que, en abril, los precios en el país subieron 29,4%, en una escalada alcista que nadie ha podido frenar. La última semana de mayo se anunció que la multinacional de bebidas Coca Cola –que tiene cuatro plantas de producción y emplea a unas 7.300 personas– suspenderá sus operaciones por falta de suministro del azúcar. El hecho volvió a poner los reflectores sobre el drama económico que vive el país.

Pero, aunque las cifras se han vuelto un artículo perecedero en esta economía, no pueden obviarse al momento de hacer una radiografía sobre lo que está pasando. La canasta familiar tuvo un incremento de 718% en el último año al cierre de abril pasado, y solo en ese mes el incremento bordeó el 30%, según Cendas –el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros–.

Cendas estima que hoy en Venezuela se necesitan casi 16 salarios mínimos para adquirir la canasta completa de una familia de cinco miembros en la que trabajan dos personas. Esto ocurre pese a que el pasado 1º de mayo entró en vigencia el aumento de 30% en el salario, decretado por el gobierno.

Alberto Schlessinger, catedrático de la Universidad Sergio Arboleda, asegura que el drama que genera la inflación es de tal magnitud que ya el gobierno es consciente de la urgencia de emitir billetes de mayor denominación porque cada día se necesitan más cantidades de papel moneda para adquirir sus productos.

Hoy en Venezuela la más alta denominación de billetes es de 100 bolívares, y ya desde directivos del gobierno hasta los de la oposición coinciden en la necesidad de producir billetes de 200, 500 y hasta 1.000 bolívares, debido al crecimiento de los precios. Los de 2 y 5 bolívares están casi en desuso, pues prácticamente no representan ningún valor.

A mediados de mayo, el diputado José Guerra, de la Mesa de la Unidad Democrática –partido de oposición–, hizo un llamado urgente para aprobar la emisión de billetes de mayor denominación pues, según afirmó a los medios, “a los precios de abril de 2016, un billete de 100 bolívares equivale a 2,80 y uno de 50 a 1,40”.

En declaraciones a Reuters, Guerra señaló que, en términos de capacidad adquisitiva, mientras en 2009 un venezolano compraba 43 kilos de arroz con un billete de 100 bolívares, hoy necesita 5 billetes de 100 bolívares para comprar un kilo de arroz.

Sin embargo, para emitir las nuevas denominaciones el gobierno tendrá que superar un escollo adicional: primero tendrá que pagar los US$71,5 millones que desde el año pasado le debe a la firma inglesa De la Rue.

De acuerdo con el diario El Nacional, a mediados de abril los codirectores del Banco Central de Venezuela fueron notificados por la compañía inglesa del perentorio reclamo por el pago pendiente de las emisiones realizadas el año pasado.

Aunque Venezuela tiene su propia casa de moneda donde imprime sus billetes, medios venezolanos aseguran que el año pasado esta no pudo fabricar la gran cantidad de papel moneda que requirió el gobierno y, por eso, tuvo que acudir a compañías internacionales como De la Rue para aprovisionarse de papel moneda.

Un reciente artículo de The Wall Street Journal señalaba que mientras en Estados Unidos se fabrican al año cerca de 8.000 millones de billetes para atender la demanda interna, en Venezuela se fabricaron por fuera del país cerca de 10.000 millones de billetes.

El propio Banco Central de Venezuela confirmó recientemente que en 2015 la masa monetaria prácticamente se duplicó. Para algunos analistas, la excesiva emisión de moneda es la principal causa del acelerado proceso inflacionario en el vecino país. Sin embargo, por ahora el gobierno no parece estar prestando oídos a estos reclamos, pues tiene centradas sus prioridades en el manejo del tema político, ya que la oposición avanza en un proceso de referendo para revocar al presidente Nicolás Maduro este mismo año.

Frontera viva

Pero mientras el caos económico cunde en Venezuela, los negocios binacionales se mantienen. Ni el cierre de la frontera, ni las periódicas escaramuzas de hostilidad que exhibe el gobierno de Maduro han frenado del todo el comercio binacional. Al cierre de marzo pasado, las exportaciones colombianas al vecino país alcanzaron los US$256 millones, de acuerdo con cifras del Dane, reportando una caída de 18% frente al reporte del año pasado, cuando se vendieron US$270 millones.

Si se descuentan las ventas de combustibles, las exportaciones al vecino país solo muestran una caída equivalente a 5,7% y alcanzan los US$256 millones.

De hecho, al comparar la situación con otros países que han sido tradicionales proveedores de bienes y servicios para Venezuela, al parecer la caída reportada en las ventas colombianas fue la que sufrió el menor impacto. Entre enero y marzo, las exportaciones de Argentina a Venezuela registraban una caída de 31%, las de Brasil cayeron 56%, las de China 46% y las de Estados Unidos 39%.

Pero la preocupación crece entre los tradicionales aliados comerciales del vecino país luego de que el ministro de Industria y vicepresidente del Área Económica, Miguel Pérez Abad, anunciara a mediados de mayo que el país reducirá a cerca de US$16.000 millones las importaciones.

Esto implica un golpe duro para el comercio internacional –y una agudización del desabastecimiento de productos en Venezuela– si se tiene en cuenta que solo en 2014 las compras de Venezuela alcanzaron los US$42.385 millones y el año pasado habrían estado alrededor de los US$35.000 millones, a juzgar por el anuncio del ministro Pérez Abad en cuanto a que el recorte en las importaciones de este año será del orden de 60%.

El drama económico que vive Venezuela hace que las cifras que se conocen a diario se hayan convertido en el artículo más perecedero y ya no sorprendan a nadie, pues cuando acaba de salir un reporte negativo, ya aparece otro que logra superarlo. ¿Cuándo tocará fondo?.

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