Revista Dinero

Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal, es el banquero central más influyente del mundo. Sus próximas decisiones marcarán la pauta para todos sus colegas.

| 5/29/2013 6:00:00 PM

Se acabó el recreo

El anuncio de la Fed de disminuir sus compras de bonos encendió las alarmas mundiales en cuanto a un posible fin a la lluvia de liquidez y las bajas tasas de interés.

El 22 de mayo, en su más reciente presentación ante el Congreso estadounidense, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal –banco central de ese país conocido como Fed–, inició su discurso, a su manera usual, señalando que la recuperación aún no termina de afianzarse, y que esto implica que su agresiva política de estímulo fiscal seguirá vigente. Pero, a renglón seguido, confesó que la Fed podría limitar sus compras de bonos “en una de sus próximas reuniones”, a medida que mejore el mercado laboral.

Esas palabras, que para muchos podrían hacer parte de una aclaración inocua y hasta obvia, encendieron las alarmas de analistas y mercados financieros acostumbrados a leer entrelíneas los discursos de los banqueros centrales para tratar de adivinar su próxima movida. Como resultado, la idea de que en una de las siguientes reuniones de la Fed se cambie la política expansiva que lleva cinco años y que ha arrastrado con ella al mundo entero, hizo que las bolsas cayeran y muchos empezaran a apostar por la fecha en la que se daría el temido ‘reversazo’.

La razón de la angustia no es solo una desvalorización de las acciones, que en Wall Street han venido marcando récords en precios gracias a las bajas tasas de interés, sino también un reacomodo de la inversión internacional que se saldría del mundo emergente. A eso se sumaría un cambio de políticas de muchos bancos centrales que han ajustado sus decisiones con las de la Fed, y una revaluación del dólar, que volvería a ser la moneda dura del pasado (de hecho, viene subiendo).

El próximo Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed está programado para los días 18 y 19 de junio, pero las apuestas de algunos especuladores indican que el cambio arrancaría en septiembre.

Expertos como The Economist le han restado importancia a esta posibilidad con el argumento de que así Bernanke y su equipo decidan reducir las compras de bonos, –que hoy son de US$85.000 millones mensuales,– la política seguirá siendo expansiva.

En el blog Free Exchange de The Economist, explican que si las compras se reducen, por ejemplo a US$45.000 millones, igual sigue siendo un estímulo amplio y, además, en la Fed aún no han dicho nada con respecto a subir las tasas de interés, que desde 2008 se encuentran en 0%. Su pronóstico es que no habrá modificaciones sustanciales antes de dos años.

Mejor de lo esperado

Quienes temen cambios en la política monetaria estadounidense se basan en el hecho de que la economía del Tío Sam se está recuperando a un ritmo mucho mejor de lo que indicaban la mayoría de estimativos, incluso los de la propia Fed.

Según Bernanke, la creación mensual de empleo en los últimos seis meses subió de menos de 140.000 mensuales a más de 200.000 en promedio, con todo y que en marzo y abril los datos estuvieron por debajo de lo esperado.

Esto no significa que la autoridad monetaria estadounidense esté contenta con los resultados, pues el desempleo se mantiene en 7,5%, sino que la economía número uno del planeta ha logrado avanzar pese a que este año subieron los impuestos y el gobierno federal haya reducido su gasto.?Esa misma lógica es la que preocupa a los mercados y prueba de ello es la caída de las bolsas. Los índices S&P y Dow Jones, que hasta el 21 de mayo estaban en máximos históricos, han bajado desde entonces, aunque algunos operadores lo atribuyen a toma de utilidades.

Así mismo, el dólar se ha valorizado en varias de las economías que se habían resignado a tener monedas revaluadas. En América Latina esto es evidente en Brasil, Chile, Perú y Colombia (el peso acumula una devaluación de 6% en lo corrido de 2013).

Mejor prevenir

Al comparecer ante el Congreso, Bernanke también reconoció que mantener por mucho tiempo una política tan expansiva “tiene costos y riesgos”. En el primer grupo están los “muy bajos rendimientos” que obtienen los ahorradores y, en el segundo, un posible impacto sobre la estabilidad financiera, dado que con unos mercados tan boyantes podrían volver a pasarse de la raya y retornar a los excesos financieros que causaron el actual descuadre. Lo que podría ser aun más grave por la influencia de la ultraexpansiva política monetaria del Banco de Japón.

Así mismo, en la Fed tienen claro que, si endurecen la política monetaria de forma prematura o muy rápida, podrían frenar o acabar con la recuperación económica, llevando además a mayores caídas en la inflación. Estas razones han subido las apuestas sobre cuándo y de cuánto será el cambio en la política monetaria estadounidense.

Lo cierto es que nada dura para siempre y los bancos centrales del resto del mundo deberán prepararse para el timonazo de la Fed que, una vez empiece a aflojar en sus llamados estímulos cuantitativos, va a llevar a un reacomodo de la inversión en todo el planeta.
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