| 9/29/2016 12:00:00 AM

¿Cuáles serían las consecuencias de la salida de Italia de la Zona Euro?

La salida de Italia de la Zona Euro tendría consecuencias más graves que la del Reino Unido de la Unión Europea. ¿Cuál es la magnitud de este riesgo?

Hasta ahora Europa se las ha arreglado bien después del referendo que decidió la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE). La catástrofe fiscal y financiera predicha para ambas partes e, incluso, las amenazas para la unidad política de los dos conglomerados de naciones no se han materializado todavía.

No obstante, ha surgido un nuevo peligro para la estabilidad y la supervivencia de la UE, sobre todo para la Zona Euro: la salida de Italia, su tercer mayor miembro, mencionada ahora en los medios como Italexit.

La partida de Italia puede ser más traumática que la del Reino Unido, por su impacto sobre la unión monetaria y el futuro del euro. Y algunos analistas van más allá y advierten que quizá esta moneda no sobreviva el abandono de Italia. Es probable que el efecto perturbador en los mercados financieros de un eventual Italexit sea de mayores dimensiones y más prolongado que el Brexit. En el peor de los casos, la salida de Italia alteraría la estabilidad financiera mundial y propiciaría otra crisis internacional por sus efectos sobre la deuda pública europea y los activos denominados en euros, así como por la incertidumbre sobre el porvenir de la UE y del euro.

Lea también: El referéndum sobre la reforma del Senado en Italia será el 4 de diciembre

La posibilidad de que Italia opte por salir de la Zona Euro no es baja, debido a que los ciudadanos están desesperados por el estancamiento de la economía después de la crisis de 2008-2009. En la actualidad la actividad económica es 6% menor que antes de la crisis, opera con una brecha de 2,5% de su capacidad potencial, los precios fluctúan alrededor de la deflación y, según las proyecciones del FMI, solo se reestablecerá por completo hasta 2025.

Además, el exceso de regulación obstaculiza la inversión privada e impide aumentar la productividad, que es baja. Por causa del estancamiento, el país tiene una elevada tasa de desempleo (11%), se ha incrementado el peso de la deuda pública (135% del PIB) y su sistema bancario se ha vuelto muy inestable. La banca enfrenta un alto riesgo de crédito, con una tasa de incumplimiento de 18% y una tasa de cobertura de apenas 45% de los créditos en mora.

Una materialización del riesgo de crédito, debida al lento crecimiento y al elevado desempleo, podría afectar la solvencia y la liquidez de la banca italiana. Por eso, el público y los mercados desconfían de ella, lo cual puede contribuir a materializar el riesgo de fondeo. En estas condiciones, una parte importante de ella, que tiene un acceso restringido al mercado de capitales, requiere una capitalización pública para restaurar la confianza. Sin embargo, la regulación europea en vigencia desde final del año pasado, no la permite antes de que los accionistas asuman las pérdidas. La dificultad en el caso italiano estriba en que una alta proporción de los accionistas de la banca italiana son minoritarios.

Lea también: De los creadores del Brexit, ahora ¿El Italia exit?

En esas condiciones, las pérdidas tendrían que asumirlas muchos ciudadanos, que por esta razón sufrirían una disminución de su patrimonio, lo cual afectaría su capacidad de consumo, su bienestar y su insatisfacción con el actual gobierno, con las instituciones europeas y con la Zona Euro. A sus ojos, la membresía en la Unión Europea, el euro y el actual gobierno del primer ministro Matteo Renzi serían culpables del mal comportamiento de la economía y de la disminución de su riqueza.

El costo político de un periodo de estrechez económica como el de Italia desde 2008 se dimensionará en octubre, cuando tendrá lugar un referendo sobre una reforma constitucional. Una parte de ella busca racionalizar el funcionamiento del Parlamento bicameral, para destrabar la aprobación de las reformas estructurales, mejorar la competitividad de la economía, aumentar la productividad y acelerar el crecimiento. Como el primer ministro Renzi ofreció renunciar si no gana el referendo, la oposición lo convirtió en un voto de desaprobación de su mandato. En la actualidad la intención del voto en favor y en contra de la reforma en el referendo está equilibrada alrededor de 47,5%.

Si la oposición triunfa se generaría una incertidumbre política que agravaría la situación económica y financiera del país. Una consecuencia de la derrota de Renzi sería la convocatoria a elecciones parlamentarias y la formación de un nuevo gobierno. La probabilidad de que ellas fortalezcan la representación del partido Cinco Estrellas, de corte populista, es alta. Su intención de voto en las encuestas se equipara con la del Partido Democrático del primer ministro Renzi.

El movimiento Cinco Estrellas propone la salida de Italia de la Zona Euro, porque culpa a la membresía del estancamiento que vive la economía. El fortalecimiento de la representación de un partido de esa ideología en el Parlamento, y un eventual liderazgo en un nuevo gobierno, debilitaría la confianza de los inversionistas y los consumidores, lo cual tendría repercusiones en el valor y la calificación de la deuda pública, la liquidez y la solvencia de los bancos, así como sobre la demanda interna, la financiación externa y la actividad económica. El nuevo gobierno convocaría un referendo sobre la permanencia en la Zona Euro, en el cual la probabilidad de que los ciudadanos, desencantados con su situación económica, aprueben la salida es alta.

Una desestabilización de tal naturaleza en la economía y el sistema financiero italianos sería además complicada de afrontar para la Zona Euro, por su importancia sistémica. Italia es la cuarta economía de Europa, tiene el tercer mercado de deuda pública más grande del mundo y los créditos en mora de su sistema bancario equivalen a 22% del PIB. Con semejantes dimensiones, un rescate de Italia o de su sistema bancario sería muy difícil para las instituciones europeas que, además, tienen la tarea de mantener a flote al resto de los países en problemas, esforzarse por reactivar la economía de la Zona Euro y conjurar el peligro de una deflación.

Lo que se juega en el referendo de noviembre en Italia no es poco. Su resultado puede conducir al país a las puertas de abandonar la Zona Euro, lo cual desestabilizaría de manera grave la Unión Europea, los mercados financieros internacionales y la actividad económica mundial.

Parte del resultado depende de manera crucial de la estrategia adoptada por las autoridades italianas y europeas frente a los problemas que afronta la banca italiana. Por este motivo la concertación entre los líderes europeos en este momento es crucial. Una disciplina muy rígida en la aplicación de las normas comunitarias, como propone Alemania, puede resultar muy costosa en términos políticos para el actual gobierno italiano. Pero su relajamiento sentaría un mal precedente para la gobernanza de las instituciones europeas sobre la Unión Europea y la Zona Euro en el futuro.

Lea también: Colombia, mercado estratégico para Italia

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?