| 12/16/2015 12:00:00 AM

La difícil transición de Venezuela

Los ajustes que se vienen para Venezuela marcarán la agenda política y económica en los próximos meses. En medio de las dificultades, los expertos insisten en las oportunidades de mantenerse en ese mercado.

Dos años de fuertes ajustes en materia económica y política se vienen para Venezuela. Ese es el plazo que los expertos como Asdrúbal Oliveros, director de la firma de análisis Ecoanalítica, estima que tomará el proceso de transición para alcanzar los cambios que requiere el país para recomponer su economía y su institucionalidad.

Por eso, a medida que pasa la algarabía que generó la aplastante victoria de la oposición en las elecciones legislativas del 6 de diciembre, los expertos divulgan sus pronósticos reservados frente a 2016 y 2017.

Las cifras sobre el desastroso estado de la economía son contundentes y se han convertido en pan de cada día para los venezolanos. 

Al cierre de noviembre, Ecoanalítica calculó la inflación en 208,6% y la pérdida del poder adquisitivo en 34%, una cifra histórica.

Pero no son los únicos datos que dan cuenta de la profunda crisis. A mediados de noviembre, el FMI calculó una contracción de la economía cercana a 10% para este año. El desabastecimiento de productos de la canasta básica, otra de las ‘plagas’ que afectan a los venezolanos, hace rato sobrepasó el 30% reportado en marzo de 2014 por el Banco Central de Venezuela (BCV) –último mes en que se divulgó la cifra–. 

Esto se explicaría en buena medida por el recorte en las importaciones en lo corrido del año, que alcanza 60% como consecuencia de la caída en los ingresos petroleros, que se han visto muy afectados con la caída en los precios internacionales.

Las cuentas del gobierno también muestran un total desbarajuste. Con reservas internacionales por debajo de los US$15.000 millones, reportadas por el BCV al cierre del 12 de noviembre pasado, y una deuda externa que analistas calcularon en US$249.000 millones al cierre de 2014, el panorama luce sombrío.

En este escenario, el precio del dólar negro ya llega a 900 bolívares, aun cuando la tasa oficial es de 6,30 por divisa, lo que está atizando la inflación. Para Oliveros, estas circunstancias cambiarias se convierten en una buena oportunidad para los inversionistas, que en este momento encuentran precios muy bajos para desarrollar sus negocios. Por eso, durante su participación en un foro convocado por la Cámara Colombo Venezolana, Oliveros destacó a los empresarios colombianos que están en el mercado vecino que este no es momento de ‘dejar el barco’ porque su marcas se afectarían para cuando comience la recuperación de la economía, mientras que para quienes buscan nuevos mercados, este es un momento ideal pues cada dólar que inviertan en el vecino país les genera una mayor capacidad de compra.

El economista planteó que la presencia de empresarios colombianos en el mercado venezolano es buena para quienes buscan incursionar en otro país, pero advirtió que es necesario mantener una adecuada protección del flujo de caja, no descuidar la cuota de mercado, no desproteger la marca y ganar un capital humano bien formado.

Eso sí, Oliveros no oculta su preocupación por el nuevo escenario que se avizora en momentos en que confluyen las preocupaciones políticas y económicas. De hecho, para este experto tres son los principales riesgos económicos que tiene su país de cara al próximo año: por un lado, que se desate una espiral hiperinflacionaria –hay quienes hablan de inflaciones por encima de 300%–; que se dé la posibilidad de un impago de la deuda externa –el año próximo el país tiene vencimientos por US$10.000 millones– y que se genere una crisis política e institucional (considerada la más probable).

“Esto se da en un contexto en que el precio del petróleo ha caído más de 50% y que en 2016, en el mejor de los casos, estará en niveles similares a los actuales”, asegura Oliveros.

Aunque este triunfo de la oposición ha generado euforia en el exterior, los nuevos escenarios que se abren para este país contemplan desde posiciones apocalípticas, en caso de que el gobierno radicalice sus posiciones y haya una confrontación con la oposición –que controlará el legislativo–, hasta unas moderadas, en caso de que se llegue a unos acuerdos para darle un nuevo orden político y económico al país.

En medio de este nuevo escenario, que para muchos luce caótico, analistas y empresarios consideran que es clave no perder de vista que Venezuela sigue siendo un país rico, que ofrece oportunidades. Por eso, aunque todavía no ha cesado su ‘horrible noche’, las cosas ya empiezan a aclararse.

Mal de muchos

Los años complejos en materia económica no solo vienen para Venezuela. Así lo asegura Germán Umaña, de la Cámara Colombo Venezolana, quien explica que el péndulo de la crisis que arrancó en 2008 en Estados Unidos y Europa se ha devuelto y en estos momentos afecta a varias de las economías latinoamericanas, con efectos preocupantes. La caída en los precios de las materias primas, sus principales productos de exportación, ha puesto al descubierto que aunque pusieron todo su empeño en fortalecer su crecimiento económico, no se enfocaron en un desarrollo sostenible que los blindara frente a las coyunturas que se generan tras los ciclos de altos precios. “Hicimos los ajustes macroeconómicos y no los ajustes de desarrollo que se necesitaban”, asegura el experto.

El ajuste que viene

La incertidumbre por el escenario político que se avecina para Venezuela le está metiendo miedo a más de un empresario colombiano. Pero muchos están pidiendo calma frente a las nuevas circunstancias. En este grupo está la consultora en comercio internacional Magdalena Pardo, quien señala que todavía es muy pronto para hacer cálculos sobre lo que podría pasar en las relaciones comerciales con Colombia. Para Pardo, expresidente de la Cámara Colombo Venezolana, “hay que ser muy prudentes, esperar a que se decanten estos resultados, mirar cómo se definen las fuerzas políticas para comenzar a construir nuevos escenarios de entendimiento binacional que eviten las polarizaciones”. La experta sostiene que para el gobierno colombiano será fundamental mantener una comunicación permanente porque el país “no se puede dar el lujo de no ponerle atención a Venezuela en este momento tan importante”.
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