| 11/13/2014 6:00:00 AM

And the winner is…

El ascenso de los republicanos como mayoría en el Congreso cambia el mapa político del Tío Sam e implica nuevas estrategias de inversión en Wall Street.

La victoria republicana en las elecciones midterm –que reciben ese nombre porque se celebran en mitad del mandato del presidente de Estados Unidos– podría poner fin al estancamiento político que vive ese país.

Las disputas entre republicanos y demócratas fueron las responsables de que Estados Unidos perdiera su grado de inversión en 2011, de que el año pasado sufriera un cierre fiscal y de que el presidente Barak Obama tenga hoy bajos niveles de aceptación.

Se cree que ahora, con la mayoría republicana en Cámara y Senado –antes solo dominaban en esta última corporación– se reduciría la incertidumbre sobre las leyes que deben tramitar y esto sería benéfico para los negocios.

La tradición del partido republicano de ser business-friendly daría para pensar que usaría su renovada influencia para derogar o moderar muchas regulaciones impopulares entre el sector privado estadounidense, tales como la Ley Dodd-Frank, que también se conoce como la ‘reforma de Wall Street’, fue firmada en julio de 2010 y promueve la estabilidad financiera, monitoreando de cerca las prácticas bancarias.

Otra ley polémica es la de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, conocida como Obamacare. También se podrían prever cambios en los esfuerzos del gobierno para frenar la elusión fiscal, así como las restricciones a la extracción de petróleo en áreas protegidas.

Sin embargo, el comentarista de Fortune, Sanjay Sanghoee, cree que es poco probable que el partido haga cambios en las mencionadas leyes, pues aunque las regulaciones y las restricciones no les gustan a los hombres de negocios, sí son aceptadas por el público en general; el cual, por ejemplo, percibe la ley Dodd-Frank como una protección contra los excesos de Wall Street. “Y con la próxima elección presidencial en 2016, es probable que los republicanos quieran cortejar el voto popular y eviten antagonizar con los votantes promedio, lo que implica que no reversarían leyes que protegen a los consumidores”, opina Sanghoee.

Oleoducto y exportaciones

Otra visión tienen los analistas de Wall Street, que aprovechan cualquier noticia para tratar de adivinar el rumbo que tomarán las acciones. Según sus cálculos, la victoria republicana beneficiará al sector energético.

Se cree que los republicanos pueden allanar el camino para el controvertido oleoducto Keystone, que conectaría las arenas bituminosas canadienses, que producen un petróleo extrapesado, con las refinerías al sur de Estados Unidos. Debido a que su construcción cruza una frontera internacional, debe ser aprobada por el gobierno de Estados Unidos, pero el aval se ha embolatado porque, aunque se considera que con el oleoducto reducirían su dependencia petrolera de países que consideran no confiables, tiene un fuerte rechazo por motivos ambientales.

Si los republicanos respaldan el oleoducto, o al menos aumentan la percepción de que su construcción es probable, se benefician las acciones de empresas expuestas a las arenas bituminosas, como Canadian Natural Resources, Canadian Oil Sands y Cenovus Energy, estima el portal MarketWatch.

También ganarían refinerías estadounidenses como Valero y Philips 66, debido a su capacidad para procesar petróleo pesado, aunque en el caso de las refinerías también existe un riesgo, pues el control republicano del Congreso podría poner fin a las restricciones de exportación de crudo de Estados Unidos, vigentes desde 1970. “Esa prohibición es anticuada, de cara a la revolución energética que vive Estados Unidos por cuenta del shaleoil y su menor dependencia del petróleo extranjero. Si esto cambia, se podrían perjudicar las refinerías”, le dijo a MarketWatch el estratega de Barclays Capital, Jonathan Glionna.

En esa misma línea, también se podrían suavizar las restricciones para las exportaciones de gas natural licuado, lo que favorecería a los productores estadounidenses, pero también a los de carbón. Si el gas se vende al exterior, subirían los precios domésticos y el carbón sería una buena alternativa para las centrales eléctricas. Además, los republicanos podrían proporcionar alivios regulatorios para los productores de carbón, lo que le serviría Peabody Energy, Cloud Peak Energy, Consol Energy, Hallador Energy y Alpha Natural Resources.

Junto con las acciones del sector energético, los republicanos podrían impulsar las de las compañías de dispositivos médicos, debido a que Obamacare gravó dichos equipos. Si derogan ese impuesto, ganarían empresas como Boston Scientific, Medtronic, Johnson & Johnson y St. Jude Medical.Paralelamente se impulsaría el sector de la vivienda, pues los republicanos han sido proclives a respaldar reformas menos duras a las financiadoras hipotecarias como Fannie Mae y Freddie Mac.

Más allá de si estos pronósticos son acertados o no, lo cierto es que las estadísticas muestran que desde 1950 las acciones estadounidenses repuntan después de las elecciones de midterm. Falta ver si este año es la excepción.

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