| 9/20/2013 9:00:00 AM

Crudo escenario

Aplazar los ataques a Siria es una buena noticia para la economía mundial, pero supone una amenaza para los países emergentes como Colombia. ¿Adiós a los altos precios del crudo?

Los precios internacionales del petróleo comenzaron a bajar luego del acuerdo logrado entre Estados Unidos y Rusia sobre el desarme de Siria.

Tanto el barril WTI como el Brent (de referencia para Europa) volvieron a niveles inferiores a los US$110, su nivel mínimo en cinco semanas, luego de que el sábado pasado el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, acordarán respaldar un programa de control internacional de la ONU y darle un plazo de nueve meses al régimen sirio de Bashar al-Assad para destruir su arsenal químico.

Si bien Siria es un jugador marginal en el mercado petrolero (apenas alcanza 0,5% de la oferta mundial de crudo), un eventual conflicto en ese país podría haber tenido profundas consecuencias sobre la economía mundial. La mitad de los doce miembros de la Organización de Países Petroleros (Opep), que producen una tercera parte del crudo mundial, son vecinos de Siria. Si el conflicto se regionalizara podría generar problemas de suministro y el cierre, por ejemplo, del estrecho de Ormuz, la salida del Golfo Pérsico por la que pasan cerca de 20% del comercio mundial de crudo.

Por esto, el temor que generaba un eventual ataque militar del gobierno Obama sobre Siria y que llevó a fines de agosto el precio del petróleo a los US$117,34 por barril, su máximo nivel en seis meses, y a que expertos hablarán de que el petróleo podría llegar a máximos históricos de US$150.

Sin duda algo que habría sido catastrófico para la Eurozona, un importador neto de energía, y podría golpear la recuperación de Estados Unidos.

Pero todavía hay meses por delante para que efectivamente se cumpla el acuerdo y Siria entregue las armas químicas, lo cual le seguirá imprimiendo volatilidad a los precios del petróleo.

Sin embargo, de consolidarse el acuerdo se podría estar marcando el comienzo del “fin del cuarto de hora de los países emergentes”. Con la moderación de las tensiones geopolíticas, el petróleo debería tomar la tendencia a la baja del resto de los commodities ante la desaceleración de China. Además, la transformación en la canasta energética con la aparición de los combustibles no convencionales y la marcha de Estados Unidos hacia el autoabastecimiento podrían hacer que, en el largo plazo, el precio del petróleo se ubique por debajo de US$80 por barril e, incluso, algunos vaticinan precios alrededor de US$60.

Uno de los damnificados sería Colombia. El petróleo en los últimos años ha sido el soporte de sus finanzas y la verdadera locomotora de la economía. Un desplome en los precios impactaría las apuestas y representaría una menor contribución al crecimiento, calculada por Anif en 0,5% cada año.

El fin del auge de precios en los commodities es inminente y supondría el principal reto para la economía colombiana y de los demás países emergentes en el futuro próximo.
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