| 8/10/2016 12:00:00 AM

Las reformas del presidente peruano Kuczinsky a 100 dias de su Gobierno

Reducir la informalidad, modernizar el Estado, mejorar el sistema de pensiones y lograr una estructura tributaria mucho más eficiente son algunos de los retos del nuevo presidente peruano.

Los primeros 100 días de gobierno del nuevo presidente de Perú, el economista Pedro Pablo Kuczinsky (PPK) serán críticos. En este tiempo, el mandatario tendrá que lograr las alianzas políticas para sacar adelante un ambicioso plan de reformas, ganar la confianza de los inversionistas extranjeros y responder a las expectativas de sus electores.

Luego de ganar la elección a la candidata Keiko Fujimori por un estrecho margen, el nuevo mandatario debe jugar muy bien sus cartas para gobernar con un congreso en contra –78 de los 160 legisladores son de la oposición–; cerca de una docena de megaproyectos en actividades extractivas paralizados por conflictos sociales y la urgencia de retornar a tasas de crecimiento superiores a 5%. Por eso, cumplir su meta de impulsar una ‘revolución social’ no será fácil.

Pero Kuczinsky, un experimentado economista con gran habilidad política, sabe que debe trabajar en obtener cosechas tempranas para mantener la confianza.

Por eso, junto a un equipo de tecnócratas, ha definido el plan de ruta. Sus prioridades están en avanzar en la formalización de la economía, una reforma tributaria que amplíe la base tributaria, un cambio en el sistema de pensiones más incluyente y ajustes para modernizar la economía y hacer atractivo el país a la inversión extranjera. Estos son los ejes centrales de su gestión en materia económica y social.

La tributaria

El revolcón en materia tributaria es una de las prioridades para el presidente PPK. Su ministro de finanzas, Alfredo Thorne, le dijo al diario Gestión que el nuevo gobierno planea sacar adelante 12 modificaciones en materia fiscal para mejorar el recaudo, ampliar la base de contribuyentes y reducir algunos impuestos, como el IGV –equivalente al IVA–.

Las medidas planteadas por Thorne y recogidas por el diario incluyen una reducción de un punto porcentual anual del IGV, a partir de enero de 2017, desde el 18% actual, y que llegaría a 15% en el último año de gobierno. También está prevista una modernización para pasar a la factura electrónica y modificar el régimen tributario para las micro, pequeñas y medianas empresas, que pagarían solo 10% de impuesto de renta si deciden formalizarse.

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El gobierno contempla además una amnistía para los capitales peruanos que están por fuera del país y no han pagado impuestos, así como una para quienes presentan deuda en mora. Está prevista también una revisión total en la Ley Antielusión –que otorga mucha discrecionalidad al Sunat, ente tributario–; las personas naturales podrán tener mayor deducción a la hora de pagar impuestos; se buscará reducir el uso de efectivo y se trabajará para promover mayores impuestos de renta a las empresas que reparten más dividendos, entre otros.

Ante los reclamos de algunos empresarios que se quejan por la excesiva carga tributaria, el presidente Kuczinsky ha dicho que se buscará repartir mejor las cargas. En una entrevista con el diario El Mercurio de Chile, el ministro peruano de finanzas reconoció que en su país unas 54 empresas aportan 40% de los impuestos que se recaudan, lo que da cuenta de una estructura piramidal que puede resultar inconveniente.

Por eso, la meta del gobierno es impulsar reformas que permitan ampliar la base de contribuyentes y, de paso, reducir la evasión.

Lucha por la formalidad

En 2004, de cada 100 peruanos empleados, 75 eran informales, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Casi una década después, la adopción de políticas enfocadas en disminuir estas condiciones y aprovechar el crecimiento económico del país permitió que la cifra se redujera a 68 de cada 100, para 2012.

Esta reducción, sin embargo, resulta aún insuficiente para alcanzar el desarrollo del país y combatir la inequidad. El nuevo mandatario de los peruanos reconoce que la informalidad es un lastre y que hay que trabajar para reducirla, pues impide la inversión en modernización, según lo comentó en una entrevista concedida al diario El País de España. Por eso, entre sus prioridades está diseñar un sistema tributario que otorgue beneficios a las pequeñas y medianas empresas que quieran formalizarse, particularmente con descuentos tributarios a quienes paguen el IVA, pero también mayor acceso a créditos del Estado, siempre que mantengan un estatus formal.

Remezón pensional

La reforma al sistema pensional es una de las prioridades del nuevo gobierno. Hoy solo 3 millones de peruanos –de los 16 millones que integran la población económicamente activa ocupada– cuentan con algún tipo de protección en materia de seguridad social. El sistema incluye la coexistencia de un régimen contributivo, otro social –para los más pobres– y un tercero para las fuerzas armadas y policiales.

El sistema de pensiones, vigente desde 1992, contempla un modelo dual en el que hay fondos privados de pensiones –con ahorro individual– y uno estatal. En el privado, los problemas corren por cuenta de la alta informalidad laboral, que impide a muchos peruanos ahorrar el dinero que necesitan para vivir dignamente al momento de su retiro laboral. En el caso del fondo estatal, la desfinanciación y el permanente déficit se han convertido en amenazas permanentes.

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A esto se suma una reforma reciente que permitió a los ahorradores en el sistema privado retirar 95,5% de sus ahorros a los 65 años o utilizar hasta 25% para adquirir una vivienda, lo que ha motivado a muchos peruanos –incluso a los de menores ingresos– a preferir este sistema privado, aunque no estén garantizados sus ingresos para gozar de un retiro digno.

El ministro de finanzas le dijo al sitio web AméricaEconomía que se presentará una nueva reforma pensional basada en el modelo chileno, y promoviendo temas como la ampliación de la cobertura y las mejoras en las prestaciones. En Perú no existe una pensión mínima garantizada ni opera el subsidio al desempleo, dos temas en los que podría trabajar el nuevo gobierno.

La urgente modernización

Las cifras de reducción de la pobreza en Perú no tienen satisfecho al nuevo presidente. Hoy 23% de los peruanos viven en pobreza –algo así como 7,5 millones de habitantes–; al menos 10 millones no cuentan con agua potable ni sistemas adecuados de alcantarillado, y la inseguridad ha encendido las alarmas. Una encuesta de victimización indicó que en 2015 cerca de 89,7% de la población temía ser víctima de un acto contra su seguridad.

Para combatir estas cifras, el gobierno impulsará un ambicioso plan de inversión a 2021 para mejorar las condiciones de acceso a servicios básicos de salud, educación y agua potable para la población, se promoverá la generación de empleo y se rediseñará el sistema de inteligencia desde un punto de vista más estratégico para combatir el delito, según le confirmó al diario El Comercio el nuevo primer ministro Fernando Zavala.

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