| 7/10/2014 2:10:00 PM

¡Pobre Dilma!

La reelección de la presidente brasileña parece enredarse por cuenta de la derrota de su selección en el Mundial. Los mercados están en alerta.

La aplastante derrota que sufrió el pasado martes 8 de julio el equipo brasileño ante Alemania no solo tuvo consecuencias futbolísticas y sociales, por los desórdenes que provocó en varias ciudades. También tendrá repercusiones políticas en Brasil. La principal podría ser la cuenta de cobro a la presidente Dilma Rousseff, quien aspira reelegirse en los comicios de este 5 de octubre.

El fatal resultado futbolístico se conoció apenas dos días después de que arrancara oficialmente la campaña electoral que definirá el nombre del nuevo presidente de Brasil y que había pasado casi inadvertida en medio del alboroto generado por la fiebre futbolera.

Pero la agenda política se volvió a agitar con un coro de voces que en el medio tiempo del partido contra Alemania, cuando Brasil perdía 5 – 0 en el estadio Mineirao, soltó una carga de insultos contra la presidente Rousseff.

La derrota no estaba en los cálculos de nadie, y menos en las toldas de la campaña reeleccionista que venía de celebrar el alza de cuatro puntos en la imagen de Dilma y una intención de voto de 38%. Estos positivos resultados fueron reseñados ampliamente el fin de semana anterior por el diario Folha de Sao Paulo, en medio de la euforia que se vivía por los triunfos de la selección.

El principal contendor que tendrá Rousseff, el socialdemócrata Aecio Neves, –que según las encuestas tiene una favorabilidad de 20%– criticó días atrás que se estuviera utilizando el Mundial “para temas diferentes” como los políticos, mientras el socialista Eduardo Campos –con una favorabilidad de 9%– ha lanzado dardos por lo que considera ‘pobres resultados’ del actual gobierno.

Pero la derrota de la selección ‘verde-amarela’ cayó como un balde de agua fría y dejó muy mal parada a Dilma en la carrera por la presidencia, pues revivieron las críticas por los monumentales gastos del gobierno para celebrar el Mundial –que finaliza este domingo 13–, estimados en unos US$11.000 millones. En medio de las protestas tras la derrota, los brasileños reclamaron de nuevo el uso de esos recursos para solucionar los problemas de salud, educación y transporte, que agobian a millones de ciudadanos.

También volvieron las quejas por el mediocre comportamiento de la economía, que, según analistas, no crecerá este año por encima de 1%, lo que afecta sensiblemente la generación de nuevos empleos. El desbordado crecimiento de los precios es otro corolario pues, según el Banco Central de Brasil, la inflación, en pleno mundial, alcanzó en junio 6,52% en el índice anualizado, superando la meta.

Más allá de las puras cifras, está el impacto anímico que genera la derrota de la selección brasileña y que también tendrá su efecto político. Analistas económicos le habían dicho a CNN que un segundo mandato de Dilma “podría depender de que Brasil gane la Copa del Mundo” e, incluso, anticiparon que una derrota del seleccionado “podría desatar una ira renovada por el enorme costo de la organización del torneo”.

La carrera electoral ya arrancó y los candidatos alistan sus estrategias. Y, muy seguramente, algunos buscarán usar la derrota deportiva como argumento para posicionarse mejor en el partido por la Presidencia.
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 531

PORTADA

La Bolsa de Valores necesita acciones urgentes

Con menos emisores, bajas rentabilidades y desbandada de personas naturales, la Bolsa busca recuperar su atractivo. Finca raíz, su nueva apuesta. ¿Será suficiente?