| 6/8/2012 3:00:00 PM

Quinteto sin cuerdas

El enfriamiento de las economías de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS) tiene en alerta a los mercados mundiales. Se viene un derrumbe de los commodities.

El cimbronazo de la crisis económica que vive Europa está provocando réplicas en las principales economías emergentes –Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica–, y sus consecuencias todavía son impredecibles.

Aunque por ahora solo se habla de un efecto contagio, el coletazo es evidente y las cifrasde crecimiento de las economías que hasta ahora parecían blindadas ya muestran una evidente desaceleración.

¿Se desinflan los Brics? Las dificultades para cumplir las metas de crecimiento e inflación parecen ser los síntomas más apremiantes que preocupan por estos días a los gobiernos de las mayores economías emergentes.

Esto ha provocado nerviosismo en los mercados de valores, principalmente por el impacto que tendrán en el consumo y los precios de los commodities, así como también por el efecto dominó que podría generar la caída de estas economías, que hasta el momento daban ejemplo de fortaleza.

En China, la economía más dinámica del planeta, hay preocupación. Luego de crecer por años a tasas superiores a 10%, en el primer trimestre de 2012 lo hizo a 8%. Este resultado encendió las alarmas por una desaceleración en el consumo de bienes primarios como cobre, petróleo, carbón y otros minerales en el país que es considerado la ‘fábrica’ del mundo.

Analistas de la agencia Reuters han dicho que, de continuar esta ralentización, el crecimiento de China estaría por el orden de 7,9% este año, lo que podría obligar al gobierno a lanzar nuevos estímulos para poner a salvo su economía.

Aunque por ahora nadie contempla una caída en esta economía, hay quienes temen porque las políticas de abultado gasto no estén dando los frutos. The Economist incluso ha comparado algunas prácticas de la economía china –como el despilfarro y el favorecimiento arbitrario a ciertos sectores– con el rápido crecimiento que registraron en su momento los denominados ‘Tigres asiáticos’ que posteriormente“sufrieron una caída espectacular”.

Manuel Felipe García, gerente de inversiones de Old Mutual-Goudian, casa matriz de Skandia en Colombia, cree que mientras China siga creciendo a tasas positivas no hay de qué preocuparse pues seguirá siendo el gran comprador de metales y energéticos.

Sin embargo, la preocupación sigue el pasado 21 de mayo el primer Ministro chino, WenJiabao, anunció que el gobierno estudia un nuevo estímulo fiscal que se acerca a los US$480.000 millones para impulsar la economía.

Ya en 2008 ,cuando arrancó la crisis financiera en Estados Unidos, China había apelado a su abultada chequera para financiar un plan de estímulo, aunque en esa oportunidad la cifra fue el doble de la actual. Para García, el anuncio no es sorpresivo porque “los analistas teníamos claro que una desaceleración económica, unida a una caída en la tasa de inflación este año, llevaría a China a fomentar fiscalmente la economía”.

En India, la última semana de mayo los periódicos no hablaban de otra cosa que de la ralentización en esa poderosa economía, que creció tan solo 5,3% en el primer trimestre, en momentos en que su inflación alcanza 7% –uno de los indicadores más elevados entre los países asiáticos–.

El medio resultado no podía llegar en peor momento para el gobierno, pues coincidió con un paro nacional impulsado por los partidos de oposición y secundado por miles de ciudadanos inconformes con las alzas en el precio de los combustibles y la escalada alcista de precios.

Aunque el gobierno ha apelado a una rebaja en las tasas de interés para estimular la producción industrial y alentar el consumo, todavía los resultados no se ven. Las tasas, que subieron 13 veces desde 2010 hasta 2011 –llegaron a 10%–, han comenzado a descender y el 17 de abril pasado cayó hasta 8%.

Suráfrica y Brasil tampoco se han escapado de esta destorcida. En Suráfrica, una tasa de crecimiento de 2,9% en el primer trimestre del año resultó inferior a los pronósticos del gobierno, que esperaban un indicador por encima de 4%, en tanto que en Brasil la decepción fue total cuando se conoció que la economía del primer trimestre apenas tuvo una variación de 0,2%.

Esta cifra tendrá que ser remontada por el gobierno de Dilma Rousseff para lograr los pronósticos de crecimiento que entidades como Ocde había fijado en 3,2% al cierre de 2012.

La desaceleración de los Brics es evidente. Aunque algunos todavía muestran tasas de crecimiento que son la envidia de las naciones desarrolladas, lo cierto es que albergar en su territorio a cerca de 40% de la población mundial –en su mayoría pobres­– les exige un desempeño económico más allá del que están mostrando.

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