| 5/3/2014 12:30:00 PM

El talón de Aquiles

La quiebra de la inmobiliaria china Zhejiang Xingrun prendió las alarmas sobre riesgos de recalentamiento de la finca raíz en ese país. Temen efecto dominó.

En un país que tiene registradas 90.000 firmas inmobiliarias, la quiebra de una de ellas no debería generar mayor preocupación, en especial si no es una de las más grandes. Sin embargo, el anuncio de Zhejiang Xingrun Real Estate Co. de que no tiene con qué pagar sus acreencias por US$562 millones se convirtió en el segundo default en la historia del gigantesco mercado doméstico de bonos chinos y es visto como una alerta sobre lo que está ocurriendo en el negocio de finca raíz de la segunda economía del planeta.

A mediados de marzo, y tras el anuncio de bancarrota de la firma de energía solar Shanghai Chaori Solar Energy Science & Technology Co. –que protagonizó el primer default en un mercado de bonos de US$4,2 billones–, el turno fue para Zhejiang Xingrun, una inmobiliaria que opera en Fenghua, al norte de Shanghái, y cuyo descalabro pone el dedo en la llaga de un probable recalentamiento en la finca raíz china.

Al igual que muchos otros promotores inmobiliarios, Zhejiang Xingrun se sobreendeudó en los últimos años para comprar terrenos y construir rápido con el objetivo de usar la tierra, posteriormente, como garantía para pedir más préstamos y así aventajar a sus competidores.

La estrategia venía funcionando bien gracias al encarecimiento de la vivienda china, cuyos precios han subido 67% desde 2008, pero para Zhejiang Xingrun cada vez era más difícil conseguir financiación. De los US$512 millones que admitió no poder pagar, US$112 millones corresponden a préstamos contratados con privados a tasas anuales de hasta 36%, lo que aumentó la presión y terminó por quebrar la empresa.

Esto no solo implica un revés para el gobierno del primer ministro Li Keqiang, quien venía rescatando empresas, sino que muestra que su política para enfriar el sector inmobiliario está dejando víctimas.

La vivienda en China empezó a subir de precio hace cuatro años, cuando el gobierno inició un programa de estímulo de US$645 millones para contrarrestar los efectos de la crisis mundial. Dos años después, con los precios al alza, se buscó bajarlos imponiendo mayores requisitos para la compra de vivienda y, aunque el mercado inmobiliario ya no se encarecía tan rápido, seguía registrando altos precios, por lo que Li apretó aún más el crédito en junio pasado.

Aunque algunos analistas consideran que la insolvencia de Zhejiang Xingrun es un caso aislado, otros temen que estas primeras quiebras impliquen un ‘momento Lehman’ para China, y que como un efecto dominó se empiecen a quebrar otras empresas.

Por ahora, las víctimas no son solo los acreedores, sino también los directivos de Zhejiang Xingrun. Shen Caixingm, quien fundó la empresa hace 14 años, así como su hijo, fueron detenidos por captación ilegal, pues habrían vendido falsas hipotecas de sus proyectos para tapar huecos financieros que se les abrían cada día. A menos de un mes de la quiebra, los culpables ya están pagando por su exceso de ambición. Un ejemplo a seguir.
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