| 4/30/2015 5:00:00 AM

La encrucijada de Brasil

Aunque hay un exceso de demanda en el mercado brasileño, la economía crece poco. Muchos se preguntan qué está pasando. Entrevista con el economista Pérsio Arida.

La excesiva intervención del Estado tiene a la economía brasileña al borde de un ataque de nervios. El exceso de créditos subsidiados, la intermediación del ahorro para la inversión, un papel excesivo del Estado en sus compañías, así como un ambiente regulatorio muy pobre y poca apertura comercial con el mundo están generando fuertes distorsiones a la economía.

Por esto, la productividad del país está en 0%. ¿Qué está pasando? Dinero entrevistó a Pérsio Arida, socio y Chairman de Asset Management de BTG Pactual y expresidente del Banco Central de Brasi sobre la coyuntura actual. Esta es su posición.

¿Qué ha pasado en Brasil, que en un entorno mundial de tasas bajas, la del Banco Central pasó de 7,5% en 2013 a 12,75%?

Nosotros tenemos un problema de inflación y la situación es peor de lo que parece. Los precios de bienes que son libres, desde mucho antes ya estaban por encima del límite superior de inflación. Pero los precios de bienes regulados, como los de la gasolina o la electricidad estaban congelados.

Combinados, la inflación ya estaba en la parte superior del rango meta, en 6,5%. La economía de Brasil se comporta como si tuviera exceso de demanda. El desempleo se ubica por debajo del nivel en que no es inflacionario, el déficit de cuenta corriente se expande. Todo indica que hay un boom económico. El drama es que la tasa de crecimiento es muy baja. Mi interpretación de esta paradoja es que el crecimiento potencial en Brasil es muy inferior a lo que la gente cree.

¿Qué pasa con el crecimiento, que sigue siendo bajo?

Si la tasa de crecimiento actual es superior a la tasa de crecimiento potencial, la economía está estimulada, y ese principio se puede aplicar si la economía crece a 2% y el potencial es 1%. Básicamente, la razón que explica la singularidad de Brasil es que la tasa de crecimiento no inflacionaria es muy baja. Es el verdadero drama de Brasil y no es un problema macroeconómico.

Si lo fuera, con la economía sobrecalentada, contraes el gasto público y elevas las tasas de interés y la tasa de desempleo aumenta. Con ello, la inflación tiende a reducirse y el déficit de cuenta corriente a comprimirse.

Pero si el crecimiento potencial es bajo, estamos hablando de problemas estructurales. La población es joven, la fuerza laboral aumenta 0,7-0,8%, la productividad es cero y la formación de capital es 1%, con lo que obtienes aproximadamente 1,7% de crecimiento potencial.

¿Qué está provocando esta situación?

Los aspectos críticos por los que la productividad está en 0% están relacionados con una excesiva intervención el Estado en la economía. Demasiados créditos subsidiados, demasiadas distorsiones en la intermediación del ahorro para la inversión, demasiado rol del Estado en las compañías, un ambiente regulatorio muy pobre y poca apertura comercial con el mundo.

La buena noticia es que son factores que dependen totalmente de nosotros mismos. Podemos hacerlo mejor. Lo complejo es que nuestro historial superando estos problemas es pobre. Pero ojalá seamos capaces de mejorar nuestros registros.

Cuando uno mira este pobre resultado y lo compara con el nirvana de hace unos años se pregunta, ¿el desempeño del país depende de factores externos?

Pesan mucho los factores externos. Si se mira el crecimiento de Brasil, es decepcionante, pero lo es también el de toda América Latina. Es lo que se observa en Chile e incluso en Colombia. Esto tiene que ver con los precios de las materias primas, las devaluaciones de las monedas, el deterioro de las cuentas corrientes. Es decir, hay elementos comunes en toda la región. Pero aun así, cuando tienes un apropiado manejo económico doméstico, como en el caso colombiano, te desaceleras pero no tanto. Cuando tienes una gestión deficiente de las políticas económicas, como en el caso de Brasil, te desaceleras mucho. Aunque es una mezcla de factores domésticos y externos, en el caso de Brasil pesan algo más sus problemas domésticos. Es que de otra forma es difícil entender cómo pasamos de crecer al 4,5% a 0% y eso no lo ves en los otros países.

¿Y por qué no aplican políticas contracíclicas?

Hoy no nos podemos permitir aplicar políticas contracíclicas. Con la economía sobre-estimulada, después de subir las tasas de interés más de 500 puntos básicos a 12,75%, la inflación persiste en la parte superior, o por encima de nuestro rango meta. No tenemos otra opción que contraer el producto interno bruto (PIB) y reducir el altísimo déficit fiscal, cercano a 6,3% del PIB. Ahora, teniendo la mayor tasa de recaudación tributaria, 37% del PIB, entre los países emergentes, el desafío fiscal es enorme. Sería ideal reducir ese peso y hacer privatizaciones. Ahora lo más importante es que hay que recortar el déficit público.

¿Brasil puede ser, como en 2002, un indicador líder y el catalizador que dispare una ola de aversión de riesgo en la región?

La economía de Estados Unidos pesa cerca de 25% de la economía mundial, pero su riqueza y sus mercados de capitales importan mucho más que su economía. Dada la profundidad de su mercado de capitales, Brasil es mucho más relevante para los flujos de capitales que el peso de su economía. La profundidad de su mercado de valores importa más que los flujos de comercio para la región.

En ese sentido, los inversionistas más importantes del mundo usan a Brasil como referente. Cuando se quieren ir de América Latina, primero venden en Brasil, pues encuentran la capacidad de obtener la liquidez para salir de sus inversiones, no importa cuál sea el problema que detone la aversión de riesgo. Esto es malo para América Latina. Brasil es la economía que menos crece y, a su vez, es la más representativa por el tamaño de sus mercados financieros. Por lo mismo, tiene sentido crear un área común de mercado de capitales entre varios países.

¿Qué efecto se debe esperar de la subida en las tasas de la FED?

En cuanto a los mercados financieros globales, es claro que la Reserva Federal (FED) ha hecho grandes esfuerzos para que su primer aumento de tasas de interés no sea un evento en los mercados y esté suficientemente esperado y descontado. Van a ser muy cautelosos y especialmente graduales. Los inversionistas han comprado esa retórica, incluso esperan menores incrementos que la propia FED. Pero, ¿será que eso va a ser así? Yo no lo creo.

Siempre será un evento traumático un cambio, así empiece siendo pequeño, en las reglas de juego. Estados Unidos fue el primero en bajar tasas de interés cuando la crisis, y ahora será el primero en elevarlas. Si ese trauma es pequeño o grande, no lo sé.

La percepción de riesgo y el canal de contagio dependerán de la apertura de la cuenta de capitales, el déficit de cuenta corriente y otras métricas, pero en la práctica, es impredecible saber cómo se desenvolverán los mercados. Desde una perspectiva de vulnerabilidad, repasas la lista de criterios y, por ejemplo, Colombia se me hace menos vulnerable que Brasil.
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